Lecturas recomendadas

La palabra «Navidad» incomoda. Usémosla entonces…

Porque hoy ha nacido el Príncipe de la Paz, el Emmanuel, el Dios con nosotros, y por eso podemos hacer hoy también propósitos firmes de llevar adelante un catolicismo militante y no “vegetante

P. Javier Olivera Ravasi, SE:

En los años previos a la guerra civil española, se cuenta que el gobierno republicano había mandado prohibir el saludo del “Adiós”, tan típico en España cuando uno quiere despedirse de alguien. Porque “a-dios” significa eso, “hasta que nos veamos en Dios”.

Pero el comunismo, como es un sistema intrínsecamente perverso y ateo, no quería siquiera oír la palabra de nuestro Creador y Señor. Porque como Lenin decía, “las palabras son balas” y son balas al servicio de la revolución cultural.

Es por ello que en los tiempos modernos, los “progres” han querido cambiar muchas palabras. – Aborto: interrupción voluntaria del embarazo – Suicidio asistido de ancianos: eutanasia – Sodomía: relaciones con el mismo sexo – Adoctrinamiento ideológico: educación inclusiva Etcétera.

Pero no sólo en el ámbito de la vida natural sucede esto, sino incluso en el ámbito sobrenatural; porque la Revolución, con “R” mayúscula, es universal y no deja espacio por tocar, y uno de ellos es el religioso, cosa que no es nuevo.

Durante la sangrienta y terrible Revolución Francesa, esa masacre que Francia sufrió en 1789 y los años posteriores, la República quiso incluso cambiar los días y los meses del año, para que ni siquiera las palabras del Antiguo Régimen se pudieran recordar. Cambiaron los meses: el mes de Termidor, de Brumario, etc., y hasta cambiaron los días de la semana, haciendo semanas de diez días, para que la gente olvidase incluso el día domingo (Dies Domini), dedicado al Señor…

Durante las últimas décadas sucede algo también con nuestra Navidad, donde muchos ni saben ya lo que se celebra, colocando a Santa Claus y al Grinch como los protagonistas de este día y diciendo “happy holidays” para no “ofender” a nadie que no sea cristiano…

Ahora bien; ¿qué debemos hacer nosotros entonces? ¿una revolución contraria a esta revolución cultural? Pues no. Tenemos que intentar, justamente, hacer lo contrario a lo que hace la Revolución. ¿Y cómo hacerlo? Pues bien, en inglés existe esta palabra hermosa que no es pagana, que no es protestante, que no es mundana y es la palabra “Christmas”, es decir, la Misa de Cristo, esta Misa, donde los católicos renovamos incruentamente el Sacrificio de Cristo en la Cruz, el misterio de nuestra redención.

Por eso, durante estos días, a todos los paganos, a los ateos, a los judíos, a los budistas que nos encontremos, podemos hablarles de Cristo simplemente, saludándolos con un “Merry Christmas” (Feliz Navidad), aunque no les guste, aunque no les caiga bien, aunque parezca políticamente incorrecto.

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Y, si no les gusta, podemos decirles: “Feliz Navidad de Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios verdadero, el único que puede salvar tu alma y al que espero que conozcas algún día”… Porque hoy ha nacido el Príncipe de la Paz, el Emmanuel, el Dios con nosotros, y por eso podemos hacer hoy también propósitos firmes de llevar adelante un catolicismo militante y no “vegetante”; un catolicismo gozoso y abiertamente misionero para que, con nuestra palabra y nuestro ejemplo, los hombres de buena voluntad, puedan conocer la salvación de Dios que nos ha llegado y que ha venido para que tengamos vida, y vida en abundancia.

Pidamos en esta Santa Navidad que Dios nos regala una vez más, que podamos defender y proclamar a Jesucristo, Nuestro Señor y Redentor, oportuna e importunamente.

Feliz Navidad para todos.-

San Francisco, USA, 24 de Diciembre de 2025

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