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Las elecciones generales en Haití no serán “transparentes” ni “democráticas”, advierte obispo

“La violencia y el caos que imperan en Haití no permiten organizar elecciones transparentes, honestas, democráticas e inclusivas”, dijo Mons. Dumas a los medios vaticanos este 25 de febrero. El obispo describe el país como una “tierra de nadie”

En Haití, las elecciones generales pautadas para final de año no serán “transparentes, honestas, democráticas e inclusivas”, según Mons. Pierre-André Dumas, Obispo de Anse-à-Veau-Miragoâne y vicepresidente de la conferencia episcopal local.

Las últimas elecciones celebradas en el país caribeño se celebraron en 2016 y estuvieron rodeadas de polémica. Terminó asumiendo la presidencia Jovenel Moïse, hasta su asesinato en 2021. Desde entonces, Haití entró en una espiral de caos político y violencia, especialmente en la capital, Puerto Príncipe, donde las bandas armadas operan a sus anchas y controlan gran parte del territorio.

El país fue regido por el Consejo Presidencial de Transición, que cesó sus funciones este 7 de febrero, y que en diciembre de 2025 anunció elecciones generales para renovar la presidencia, todos los escaños del Senado y de la Cámara de Diputados, además de todos los cargos locales y municipales. La primera vuelta de los comicios tendrá lugar el 30 de agosto, mientras que una eventual segunda vuelta se realizaría el 6 de diciembre.

“La violencia y el caos que imperan en Haití no permiten organizar elecciones transparentes, honestas, democráticas e inclusivas”, dijo Mons. Dumas a los medios vaticanos este 25 de febrero. El obispo describe el país como una “tierra de nadie”.

“¿Cómo podrá votar la gente de estas zonas perdidas donde el gobierno está ausente? ¿Cómo podrán hacerlo con la máxima libertad y plena conciencia, si los grupos criminales no dejan de matar, secuestrar e imponer sus reglas de opresión y dominio?”, cuestionó.

El prelado asegura que, aunque la situación antes era difícil y complicada, “ahora se ha vuelto extremadamente dolorosa”, y añadió que ese dolor “se puede leer claramente en los ojos de la población, que a menudo huye abandonando sus hogares y sus bienes, conquistados con el esfuerzo de su trabajo”.

“Es una violencia que se ha vuelto sistémica y que puede hacer que mi pueblo pierda la esperanza. Un pueblo que, como sostienen los poetas haitianos, por naturaleza baila, se regocija, canta y cree”, dijo Mons. Dumas.

“Pero esta alegría natural corre el riesgo de ser completamente borrada por el miedo que se ha infiltrado en las entrañas de la sociedad”, agregó.

El obispo denunció la incertidumbre institucional en la que cayó Haití luego de que el consejo de transición abandonara sus funciones y las transfiriera al presidente interino Alix Didier Fils-Aimé, no habiendo organizado las elecciones que se asoman en el horizonte político del país caribeño.

Para Mons. Dumas, la normalización democrática enfrenta grandes desafíos, porque “vivimos en una especie de suspensión política en la que no existe un camino claro y compartido hacia el reequilibrio de los poderes, que ahora están concentrados en una sola figura institucional”.

“Hay una legitimidad que, sin embargo, no es democrática”, agregó. Los jóvenes son una de las principales preocupaciones del Obispo de Anse-à-Veau-Miragoâne, porque viven “inmersos en un clima en el que no encuentran ni consuelo ni trabajo” que los lleva a lanzarse “a los brazos de las pandillas”.

“Quienes actualmente detentan el poder deberían intentar restablecer una confianza plena y colectiva”, pidió.

El vicepresidente del episcopado ve complicado que las elecciones generales se celebren antes del verano y explica que las autoridades deben resolver antes varias situaciones, como el problema de la documentación de identidad de muchos haitianos que la perdieron al convertirse en refugiados y que, en consecuencia, no podrían votar.

“Hay que reconstruir todos sus datos, lo que supone un trabajo enorme”, señaló. “La erosión de la legitimidad de las instituciones corre el riesgo de aumentar la desconfianza y reforzar las estructuras criminales. Elecciones sí, pero con seguridad y libertad”, remarcó.

Mons. Dumas concluyó destacando el papel de la Iglesia Católica en medio de la realidad haitiana, recordando que “no se considera un actor político, sino más bien un sujeto que vive cerca del pueblo y, sobre todo, una conciencia moral y ética”.

“La Conferencia Episcopal no pide más que la garantía de que las elecciones se desarrollen con un proceso democrático correcto”, dijo.-

Andrés Henríquez

Andrés Henríquez/Aciprensa

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