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La Universidad de Friburgo suspende al metropolitano Hilarión

"Decepciona que no se sienta capaz de enfrentarse a la clara violación del derecho internacional por parte de Rusia"

El decano le pidió que «que utilizara su influencia eclesiástica y política para condenar pública e inequívocamente la invasión militar rusa de Ucrania, que viola el derecho internacional, que pidiera pública e inequívocamente al presidente Putin que retirrase inmediatamente las tropas rusas, y que abogara pública e inequívocamente por una solución dialogada del conflicto basada en el derecho internacional y los derechos humanos»

 

«El Metropolitano considera oportuno dejar descansar su puesto de profesor titular, agradeciéndome personalmente y a la Facultad los muchos años de fructífera cooperación»

 

«Dado que el Metropolitano Hilarión, con su silencio, parece adoptar la posición de su Patriarca, declaro que el puesto de profesor titular que se le concedió en 2011 queda suspendido hasta nuevo aviso»

 

«Callarse, cuando hay que hablar alto y claro, no forma parte de la tradición profética del cristianismo, que debería ser un ejemplo a seguir para los miembros de nuestra facultad»

 

Declaración pública del Decano de la Facultad de Teología de la Universidad de Friburgo/Suiza sobre el puesto de profesor titular del Metropolitano Hilarión (Alfeyev)

En una declaración pública del 2 de marzo (Mariano Delgado: «Los cristianos no podemos resignarnos a aceptar una invasión armada»(religiondigital.org), y en una carta privada del 3 de marzo, con motivo de la invasión militar de Rusia, expresé como decano de la Facultad de Teología de la Universidad de Friburgo/Suiza al metropolita Hilarión (Alfeyev), Jefe del Departamento de Relaciones Eclesiásticas Exteriores de la Iglesia del Patriarcado de Moscú y profesor titular de la Facultad desde 2011, lo que la Facultad esperaba de él con motivo de la invasión militar de Rusia en Ucrania: que utilizara su influencia eclesiástica y política para condenar pública e inequívocamente la invasión militar rusa de Ucrania, que viola el derecho internacional, que pidiera pública e inequívocamente al presidente Putin que retirrase inmediatamente las tropas rusas, y que abogara pública e inequívocamente por una solución dialogada del conflicto basada en el derecho internacional y los derechos humanos.

En una carta fechada el 3 de marzo, el Metropolitano Hilarión me informó de que él y su Iglesia se han comprometido en el ámbito humanitario en relación con el conflicto de Ucrania, especialmente desde 2014, y están haciendo todo lo posible para ayudar a las personas necesitadas y poner fin al conflicto. Sin embargo, como esto no corresponde a lo que la Facultad espera de él en este momento, considera oportuno dejar descansar su puesto de profesor titular, agradeciéndome personalmente y a la Facultad los muchos años de fructífera cooperación.

Hilarión

Como Decano de la Facultad, me decepciona que el Metropolitano Hilarión, profesor titular de nuestra Facultad desde hace mucho tiempo, no se sienta capaz de enfrentarse a la clara violación del derecho internacional por parte de Rusia. En particular, me escandalizan las palabras públicas de los máximos dirigentes del Patriarcado de Moscú ante la invasión militar rusa de Ucrania. Los sermones en los que el Patriarca Cirilo I justificó la guerra de Rusia contra Ucrania como una «lucha metafísica» el 27 de febrero y el 6 de marzo son un escándalo tanto teológico como político. Dado que el Metropolitano Hilarión, con su silencio, parece adoptar la posición de su Patriarca, declaro que el puesto de profesor titular que se le concedió en 2011 queda suspendido hasta nuevo aviso. Todo ello sin perjuicio de agradecer la buena colaboración de los últimos años.

La razón de esta decisión es obvia: como ocurre con demasiada frecuencia en la historia del cristianismo, los dirigentes de una iglesia no se atreven a preguntar «¿Con qué derecho?» cuando los gobernantes de su propio pueblo ponen en marcha una maquinaria bélica agresiva contra un pueblo hermano, ya sea por consideraciones táctico-diplomáticas o por razones de connivencia ideológica. Desde la catástrofe de la Primera Guerra Mundial, el nacionalismo, una perversión de la idea bíblica de elección, se ha convertido en muchos casos en una nueva religión política. Los pueblos de Europa, que en 1815, en el manifiesto de la «Santa Alianza», se veían a sí mismos como «una sola nación cristiana de hermanos», aún no han podido superar definitivamente la patología del nacionalismo. Las iglesias y las teologías no son inocentes en todo esto.

Putin y Kirill

Putin y Kirill

La franqueza profética es asumida en la Rusia actual por los laicos de a pie, los sacerdotes y los diáconos o los actores de la sociedad civil que protestan públicamente contra la guerra de Putin, aunque tienen más que temer que unos líderes eclesiásticos que se dejan cortejar por él.

La Facultad de Teología de Friburgo seguirá siendo un lugar de entendimiento y encuentro con y entre las diferentes iglesias de la Ortodoxia. Pero callarse, cuando hay que hablar alto y claro, no forma parte de la tradición profética del cristianismo, que debería ser un ejemplo a seguir para los miembros de nuestra facultad.

Decano de la Facultad de Teología de la Universidad de Friburgo/Suiza

| Mariano Delgado, decano de Teología de Friburgo/Suiza/RD

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