Testimonios

In Memoriam: Padre Alberto Grusson

Deja como legado su vida y la escuela y testimonio de la reflexión apasionada de la realidad venezolana desde los parámetros de la sociología y la doctrina católica.

Cardenal Baltazar Porras Cardozo:

La presencia de un grupo de sacerdotes belgas venidos a Venezuela en la segunda parte del siglo XX ha sido fecunda en diversos campos del quehacer pastoral. Bajo el impulso renovador previo y durante el Concilio Vaticano II que tuvo su centro en Lovaina, fueron hombres con amplia visión, amor a la Iglesia y convencidos del trabajo interdisciplinar para que la vivencia de la fe cristiana estuviera a la altura de los tiempos modernos. Uno de esos sacerdotes que pusieron alma, vida y corazón en Venezuela, fue el Padre Alberto Grusson, quien falleció el 8 de julio de 2023 en la parroquia Nuestra Señora de la Paz de Montalbán donde ejercía desde más de veinte años como vicario parroquial. Tuvieron como norte ser misioneros en nuestras tierras, muy comprometidos con los sectores populares, se dedicaron a hermanar la pastoral con la investigación y compromiso social.

El Padre Alberto nació el 5 de julio de 1936 en Mouscron, en la frontera entre Bélgica y Francia. Desde adolescente sintió la inclinación a la vida sacerdotal. Fue alumno del Colegio Latinoamericano de Lovaina, adscrito a la Universidad y donde estudiaron también algunos futuros sacerdotes venezolanos. Fue ordenado presbítero el 29 de junio de 1956, solemnidad de San Pedro y San Pablo. Murió pues a los pocos días de haber cumplido 87 años de edad y 67 de sacerdote.

Desde 1966 llegó a Venezuela después de haber obtenido títulos en teología, sociología y master en en Ciencias Políticas y Sociales, mención: Ciencias Sociales. Obtuvo también el diploma en Sociología en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS), París, Francia. Fue profesor del Seminario de Caracas y de la Universidad Católica Andrés Bello. Fue fundador y presidente del Centro de Investigación Social, CISOR, vigente hoy día que ha aportado mucho al campo de la antropología y sociología religiosa, disciplina poco cultivada entre nosotros. Los estudios publicados son referencia necesaria para conocer y proyectar la acción socio-cultural-religiosa de la sociedad e iglesia venezolana. Deja numerosas obras en el campo de la sociología religiosa, la mayor parte bajo el sello de CISOR.

Ejerció el ministerio sacerdotal viviendo los primeros veinte años en el 23 de enero y desde 1990 como vicario en la parroquia Nuestra Señora de la Paz en Montalbán donde fue muy apreciado por la feligresía y por alumnos e investigadores en las ciencias de su especialidad.

Su sencillez y bonhomía escondían al hombre de Dios, intelectual, inquieto, enamorado de Venezuela, que lo dio todo hasta su muerte, dejando la estela de un servidor fiel y prudente. Deja como legado su vida y la escuela y testimonio de la reflexión apasionada de la realidad venezolana desde los parámetros de la sociología y la doctrina católica.

Me precié de su amistad y de sus agudos análisis compartidos en diversas ocasiones. Para la Iglesia de Venezuela y de Caracas su vida ha sido un regalo precioso que apreciamos y valoramos. Descanse en paz en el panteón sacerdotal del Cementerio del Este.

34.- 9-7-23 (3091)

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