Venezuela

Doctor Rafael Muci-Mendoza: Homenaje a José María Vargas

En la sesión Solemne del Día del Médico, Cámara de Comercio de La Guaira

Discurso de Orden del Doctor Rafael Muci-Mendoza con motivo de la sesión Solemne del Día del Médico,
sábado 09 de marzo de 2024
Cámara de Comercio de La Guaira
Doctor Rafael Muci-Mendoza
rafael muci-mendoza - Profesor titular - Universidad Central de Venezuela | LinkedIn
«JOSÉ MARÍA VARGAS Y LA PARÁBOLA DE LOS CINCO TALENTOS»
Como en otras ocasiones, por su simbolismo y similitud echo mano de la Parábola de los Talentos del Evangelio de Mateo (25,14-30), para referirme al drama de la salud venezolana.
• Mateo 25:14-18
¨Porque el reino de los cielos será también como un hombre que, al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos y a otro sólo un talento; a cada uno según su capacidad. Luego se fue de viaje. El que había recibido los cinco talentos fue enseguida y negoció con ellos y ganó otros cinco. Así mismo, el que recibió dos talentos, ganó dos más. Pero el que había recibido un talento, cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo volvió el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos. El que había recibido los cinco talentos llegó con los otros cinco. «Señor, » dijo, «Usted me encargó cinco talentos. Mire, he ganado cinco más». Su señor le respondió: «¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor! «. Llegó también el que recibió dos. «Señor,» informó, «Usted me encargó dos talentos. Mire, he ganado otros dos». Su señor le respondió, «¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco». Después llegó el que había recibido sólo un talento. «Señor,» explicó, «Yo sabía que usted es un hombre duro, que cosecha donde no ha sembrado y recoge donde no ha esparcido. Así que tuve miedo, y fui y escondí su dinero en la tierra. Mire, aquí tiene lo que es suyo». Pero su señor le contestó: «¡Siervo malo y perezoso! ¿Así que sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? Pues debías haber depositado mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo hubiera recibido con intereses. Quítenle los talentos y dénselos al que tiene los diez. Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil échenlo afuera, a la oscuridad, donde sólo habrá llanto y rechinar de dientes¨.
En la última veintena de años fueron malgastados todos los talentos otorgados…
• Atravesando la marquesina del Hospital Vargas de Caracas en dirección al Este, accedo de frente al amplio patio y al pedestal de mármol negro de canteras vecinas a Petare donde se erige la nívea estatua de mármol de Carrara del sabio Doctor José María Vargas (1786-1854), Padre de la Medicina Venezolana, reformador de los estudios médicos en el país y primer presidente civil de la república, sentado en humilde silla de cuero, con la mano izquierda apoyada sobre su corazón y la derecha elevada oponiendo índice y pulgar en gesto magnánimo de virtud y perdón, posición también de mudra empleada por los maestros espirituales hinduistas para comunicar a los demás su iluminación…
Transcurridos 133 años de la apertura del Hospital que perpetúa su nombre y hoy decadente, nos invita a los venezolanos y muy especialmente a los médicos a conversar.
Me pregunta, -«¿Qué pasa en el afuera…? Veo muchas gentes bullangueras, empobrecidas y entregadas a su sino entrando en mi recinto cuyos rostros son trasunto de sufrimiento, de severa desnutrición y desesperanza, y se me antojan galeotes, esclavos privados de libertad, condenados a remar hacia la nada en las galeras, casi que la peor de todas las condenas en vida; otros parecen reos que ascienden al patíbulo hacia la muerte sin redención, donde serán ejecutados sin clemencia, aunque poca culpa tengan de su suerte…».
-¨No podrá creerlo Maestro –le respondo-, pero nuestro país sufre adolorida de una emergencia compleja, suerte de crisis humanitaria muy grave, que viene a ser el resultado de una mezcla de conflictos y tremendas desigualdades sociales producto de una pobreza agravada. Pero, además, es esta una crisis prolongada con un trance alimentario continuado, colapso de los medios de vida ante una pasmosa indiferencia y escasa capacidad institucional para reaccionar ante ella. Esta situación coyuntural ha hecho mella en la estabilidad cultural, civil, política, moral y económica de la sociedad venezolana, sobre todo cuando se han visto agravadas por la reemergencia de pestilencias epidémicas antaño controladas por mano sabia como el paludismo que ahora contando las recaídas, asciende a la cota del millón de casos, la difteria, sarampión, tosferina o enfermedades controladas por vacuna aún existentes dejaron de ser aplicadas; el zika, chikungunya, dengue y fiebre amarilla y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/SIDA), la COVID-19…, ¿Qué ocurrirá con el virus del polio también ignorado por el atalayero adormilado?; y como si fuera poco por el ascenso de las mortalidades materna – la tasa aumentó en 30% desde 1998-, infantil, neonatal, y de las enfermedades crónicas no transmisibles; la desnutrición está afectando a millones de personas y en promedio cinco o seis niños mueren cada semana por este nuevo jinete de la Apocalipsis;  todas, en su conjunto, marcadores del desamparo y retroceso sanitario y del sufrimiento, menoscabando los medios de vida y acentuando aún más la pobreza… La enfermedad cardiovascular abandonada, se cerraron los servicios de cirugía. Una medicina del siglo XIX mal hecha… Un retroceso sanitario de 25 o 30 años…
Es una ilusión pensar que la medicina puede vivir al margen de la política, sin embargo, F. Lanthenas en «De l’influence de la liberté sur la santé, la morale et le bonheur». París, 1798; citado en, «El nacimiento de la clínica», Michel Fucault. Siglo XXI editores, México, 1966, nos señala que, «La primera tarea del médico es, por consiguiente, política: la lucha contra la enfermedad debe comenzar con una guerra contra los malos gobiernos: el hombre no estará total y definitivamente curado más que si primeramente es liberado: Ꞌ¿Quién deberá denunciar por lo tanto al género humano a los tiranos, si no son los médicos que hacen del hombre su estudio único, y que todos los días en casa del pobre y del rico, en casa del ciudadano y del más poderoso, bajo la choza y las moradas suntuosas, contemplan las miserias humanas que no tienen otro origen que la tiranía y la esclavitudꞋ».
-¨Conjuntamente con celebrar en esta la fecha el ducentésimo trigésimo octavo (238) aniversario de tu nacimiento, es también ocasión de exigir atender el desabastecimiento de un abultado porcentaje de las medicinas esenciales y fundamentales de empleo diario para el bienestar de una sociedad, como antihipertensivos, insulina y antidiabéticos, antibióticos, antipalúdicos, antiepilépticos, analgésicos, anestésicos y otras drogas para empleo neurológico y psiquiátrico como anticonvulsivantes y antipsicóticos, medicinas de alto coste como quimioterapia para el cáncer y el rechazo de órganos trasplantados, globulina antihemofílica, insumos para diálisis , y para recolección y almacenamiento de sangre y hemoderivados, disponibilidad de reactivos de laboratorio, placas radiográficas, mantenimiento de instrumentos complejos como tomógrafos, resonadores, ecosonógrafos, equipos de radioterapia,  acceso a material radiactivo para diagnóstico y tratamiento, y hasta las simples soluciones para hidratación parenteral, no otra cosa que agua con sal o azúcar en condiciones estériles…
Nuestros médicos, sabia elaborada de nuestro sistema, han sido forzados con sus familias a la migración forzosa. Entre 50.000 médicos altamente calificados, con estándares profesionales universalmente reconocidos, han emigrado desde 2015, y sólo en 2021, el éxodo fue de 32.000, en procura de condiciones dignas de trabajo, incentivos de formación profesional, seguridad económica y personal, subsistencia básica para ellos y sus familiares; a su lado un número muy grande de otros profesionales y técnicos en salud también han emigrando…
La opacidad, la falta de suministro de data de salud como guía de orientación del médico en su ejercicio que ha sido negado desde los albores del régimen. Recordemos que desde julio 2008 el Boletín Epidemiológico Semanal, creado en 1938 por un médico de avanzada, el Dr. Darío Curiel Sánchez, desapareció. Allí cualquier profesional podía conocer de las epidemias en actividad, aprender sus comportamientos y guiar sus tratamientos, aún más, nutrirse de medulosas revisiones.
Sin embargo, inmediatamente el aparato inmunológico de defensa de la salud nacional se hizo presente de manos de insignes médicos que con patriotismo, experiencia y constancia han ido aportando en febril trabajo aquello que conocemos, mereciendo especial mención el malogrado doctor José Félix Oletta L., cercano amigo y mi antiguo compañero de cátedra en el Hospital Vargas de Caracas, y los doctores Ana C. Carvajal, Andrés Barreto, Julio Castro M., Oswaldo Godoy, Carlos Walter V., Pablo Pulido M., Ángel Rafael Orihuela y Saúl Peña. Todos han dado lo mejor de su compromiso… También han opuesto sus capacidades, la Academia Nacional de Medicina; la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas; la Red Médicos por la Salud; la Red Defendamos la Epidemiología Nacional, las Sociedades Médicas de  Hospitales de la Red Pública Nacional de Salud, el Observatorio Venezolano de la Salud; la Red Positivos en Colectivo, la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales, médicos parlamentarios de la Asamblea Nacional, organizaciones defensoras de los Derechos Humanos y organizaciones que representan a los pacientes, entre otras, han permitido que la verdad refulja. Nuestra gratitud y admiración hacia ellos y a su valiente e infatigable labor…
Me dice, -¨Este Hospital erigido en mi homenaje y muchos otros a lo largo y ancho del territorio patrio, hoy por obra de la indiferencia ha alcanzado muy bajos niveles ¨
¨La Universidad que yo hice laica y progresista para ayudar al crecimiento de la nación; la medicina que yo reformé e hice científica por mandato de nuestro Libertador Simón Bolívar para que ayudara a todos, ricos y desposeídos, ha sufrido abismal transformación negativa. Los médicos, sin brújula y sin sextante, ciegos y sordos funcionales, han huido despavoridos. ¿Es que acaso son de fibra espuria? ¿Es que mi ejemplo de nada les sirvió? Yo tampoco quise entonces hacer política, pero las circunstancias por las cuales transcurría mi patria me indujeron a decir con palabra sonora y firme, ¨ ¡Acepto! ¨, echando sobre mis hombros el peso que el pueblo venezolano en ese momento crucial de la historia me exigía¨.
Y mirando desde sus profundas cuencas me increpa, ¨ ¿Qué habéis hecho vosotros con los dones que os trasmití para emplearlos y multiplicarlos de acuerdo a vuestras capacidades? ¨
Una gran vergüenza nos invade y nos aprieta el pecho pues sabemos que los talentos no son otra cosa que la responsabilidad que representan los dones naturales con que cada uno de nosotros fue favorecido…
Un país pródigo en riquezas naturales, como el petróleo, el hierro, el coltán, con un potencial hidrológico envidiable, desprestigiado y mendicante, transformado en un basural. Un país de gente buena, sencilla y acogedora, cinturones de miseria gananciosos al maltrato ciudadano donde la vida es riesgo y peligro y el ser humano nada vale, pasto de balas perdidas, carne de cañón para la violación y el embarazo de adolescentes y la prostitución precoz, mercado fácil para la venta y la adicción a las drogas, coto de viviendas insalubres y niños desnutridos, dominio de ratas, toxinas y microbios de toda ralea; el país sumido en la pérdida catastrófica de valores morales, éticos y espirituales; …
¨- A la adolescente marginal a quien se regala un bono para que siga y siga pariendo futuros cadáveres o niños de bajo peso cerebral donde la idiocia merodea; las epidemias que muestran picos letales en las gráficas de malaria, difteria, tuberculosis, e infecciones de toda ralea siempre ausentes; la inacción en hospitales, institutos universitarios, inapreciables acervos de la nación; ¨.
En consideración de lo antes expuesto y entendiendo que la salud es un derecho fundamental reconocido por nuestra Carta Magna y por las pactos y Acuerdos Internacionales,  cuya protección efectiva es una obligación y responsabilidad que recae sobre el Estado venezolano en términos de su garantía, y siendo  el mismo Estado quien debe  organizar  y ejecutar  las políticas necesarias para satisfacer los requerimientos de la ciudadanía en el disfrute universal de este derecho, elevamos como ciudadanos los siguientes planteamientos:
La salud de nuestros conciudadanos no puede esperar más, ni continuar sometida a  improvisaciones.
Los médicos estamos comprometidos a aportar nuestro esfuerzo solidario con la población, para garantizar la calidad de sus condiciones de salud, de prevenir los riesgos y peligros de enfermar, de ofrecer la asistencia de calidad para recuperar y rehabilitar a quienes han enfermado.
Exhortamos con urgencia al Gobierno Nacional, para que cumpla con sus obligaciones y comprometa su voluntad de aplicar en el marco de la Constitución, los Acuerdos y Tratados Internacionales y las leyes, sin dilación, las medidas necesarias para subsanar las fallas y carencias del presente, que impiden garantizar el derecho fundamental a la salud de todos y cada uno de quienes vivimos en Venezuela.
A pesar de los casi dos siglos y medio, 238 años, transcurridos desde el nacimiento del doctor Vargas en La Guaira, de la veneración de su pueblo por la pulcritud y moral de sus ejecutorias, tal vez recordemos sólo su nombre, no el camino al cual nos invitó a recorrer, el de la perfectibilidad, la honestidad, la moral, la ética y la bondad ciudadana y por sobre todo el compromiso con la patria.
Oímos a menudo que no tenemos nada que celebrar en este día, el Día del Médico: ¿Cómo no celebrar…? cumplimos con nuestras responsabilidades en las peores condiciones y circunstancias, tenemos alumnos a quienes guiar en medio del caos, podemos acompañar a nuestros pacientes con nuestra presencia, aunque parezca que no hay nada que hacer por ellos, les brindamos consuelo, aunque sabemos que mucho más podría hacerse y se hará. ¡Arriba corazones, a celebrar que somos médicos y que todavía vivimos para revalidar la magia del curar por influjo de nuestra mera presencia…!
Padre, sepultamos los talentos que nos fueron adjudicados, no los hicimos productivos y tal vez merezcamos la oscuridad, donde sólo habrá llanto y rechinar de dientes.
¨Es mío, dice el Hospital Mirando a Vargas.
Es mío, dice la muerte.
Es mío, dice la historia.
Pero el día en que un pensamiento de Vargas se realiza,
¡Es mío! grita el presente.
Y Vargas vuelve a renacer¨
Andrés Eloy Blanco
¡Si podemos…! ¡Esto también pasará…!
Colegas, señoras y señores…muchas gracias por su atención.-
Cortesía de Rubén G. Contreras G.

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