Trabajos especiales

Marcelino Miyares: Una Bitácora cubana (CII)

“Cuba se levanta en su hora final”

1-REGRESAN LAS PROTESTAS A CUBA

 

El mundo entero ha visto, una vez más, al pueblo cubano clamando por libertad. No hay manera de que los cerrojos mediáticos comunistas impidan la transmisión de las imágenes y videos de las diversas protestas que protagonizan los más sufrientes, los que no pueden llegar a fin de mes, los que carecen de atención médica adecuada, de suficientes alimentos, de una vivienda digna. 

Comencemos por transcribir una breve nota del lunes 18 por Yoani Sánchez en 14ymedio:

 

Yoani Sánchez: Los cubanos vuelven a comerse el miedo y salen a protestar a las calles

Cada día bajo este régimen solo nos trae más pobreza, éxodo y represión

LA HABANA/ Cuando se despertaron ayer domingo, ninguno de los cubanos que se manifestaron este 17 de marzo imaginaba que, pocas horas después, estaría en las calles gritando ¡Libertad! La mañana se les fue entre apagones y dificultades para encontrar alimentos, pero, al llegar la tarde, la indignación había escalado hasta un punto que ni el miedo a los golpes, las multas o la prisión pudo frenarlos. En los videos de las protestas, se les ve comportarse como un solo organismo en sincronía.

Las manifestaciones populares en Santiago de Cuba, El Cobre, Bayamo y Santa Marta demuestran que el hartazgo social ha podido más en esta Isla que el terror provocado por los arrestos masivos y las condenas ejemplarizantes tras el 11 de julio de 2021. Para la gente que coreó ¡Corriente y comida! frente a la sede municipal del Partido Comunista en la capital santiaguera el pavor a terminar en un calabozo o con la cabeza rota no fue más fuerte que su rechazo a un sistema que la ha condenado a una crisis perpetúa.

Los cubanos salieron a las plazas y las calles hartos de un régimen que no eligieron y que en más de seis décadas ha mostrado su incompetencia para proveerlos de una vida digna. Abuchearon a los funcionarios que se subieron a los techos para repetir, desde arriba y alejados de la gente, las vanas promesas de una mejoría en el suministro energético y en la magra ración de comida del mercado racionado. Los manifestantes entonaron el himno nacional en Bayamo para recordar que la nación no pertenece a un grupo político ni debe ser feudo de una ideología fallida.

¡Patria y Vida!, exclamaron unos. ¡Tenemos hambre!, añadieron otros. ¡No a la violencia!, advirtieron los bayameses cuando la Policía se les interpuso en el camino. Como un cuerpo cívico actuaron, latieron y se comportaron. Como un ente único, movido por el disgusto de estar condenados a la escasez y la falta de expectativas, se manifestaron contra un modelo impuesto por la fuerza. Las calles cubanas han vuelto a hablar y el mensaje es alto y claro: esta dictadura tiene que terminar. Cada día bajo este régimen solo nos trae más pobreza, éxodo y represión.

 

Mientras, Ana León, en Cubanet, publica “Cuba se levanta en su hora final”.

 

La frase fundamental de la nota es la siguiente: “La farsa no da para más. El país se encuentra en tal estado de desgaste que lo sucedido en Santiago podría repetirse en cualquier momento y en cualquiera de las regiones de la isla donde solo hay tres o cuatro horas de corriente eléctrica al día para gente que duerme y come mal, que tiene hijos en edad escolar, ancianos postrados y responsabilidades laborales que cumplir. No hay suficientes arengas ni camiones de comida para calmar las demandas de un pueblo harto de las soluciones precarias y temporales.”

Para Díaz-Canel las protestas son “expresiones de inconformidad” y “la desestabilización viene de fuera”. Nunca un dirigente comunista cubano ha dicho la verdad. Siempre se han burlado de ella. Pero ya la gente no les cree nada de lo que dicen. Concluye la periodista con estas palabras que anuncian una sentencia definitiva sobre el régimen:

“El régimen cubano ha ido demasiado lejos en sus experimentos. Si no es hoy, será mañana, dentro de un mes o dos; pero el estallido viene porque es una pelea entre la vida y la muerte. Es el pueblo cubano el que no tiene qué comer. Son sus hijos los que no duermen entre el bochorno y los mosquitos, y sus viejos los que sobrellevan en silencio los dolores y las fatigas sin medicamentos, mientras aquellos que toda una vida han pedido confianza y sacrificio ponen a salvo a sus propios hijos bajo otras ciudadanías, y se enriquecen en sus cargos hasta que llega el momento de “pasar a ocupar otras funciones”.

Aunque la partida podría decidirse un poco antes, este verano será decisivo. Desde que estalló la guerra de 1868, cada tres décadas aproximadamente ha habido un brote de insurgencia nacional para restaurar la dignidad. El 11J fue el preludio de un futuro cada vez más cercano, y el venidero cinco de agosto marcará el treinta aniversario del Maleconazo. Ya estamos en tiempo de saldar la deuda con la Patria». –

 

Hay una crisis humanitaria en Cuba? | DIARIO DE CUBA 

2–En Cuba sí que hay una crisis humanitaria

 

Nos recuerda, de forma tajante, Roberto Álvarez Quiñones en Diario de Cuba. Dicen los expertos que hay crisis humanitaria cuando “un país o región sufre conflictos armados, desastres naturales, o el deterioro de la economía causa altos niveles de mortalidad y malnutrición, contagio de enfermedades, o falta de agua potable.”

Sin embargo, los siempre fieles protectores de las famas y bondades de la supuesta revolución se revuelcan de rabia porque eso, como una vieja anécdota, “no puede ser y además es imposible”.

Señala Álvarez Quiñones que

“La izquierda, hoy más gramscista que marxista, influye o domina infinidad de medios de comunicación, gobiernos y la burocracia de la ONU, y abrumadoramente se sigue hablando de Cuba a los acordes ya desafinados del mito inventado por Fidel Castro de la «revolución cubana», humanista, socialista, en la que no puede haber tragedias sociales”.

 

Lo cierto es que, como asimismo afirma el autor de la nota,

“No puede haber distintas coloraciones para conceptuar algo tan serio como el hambre y la malnutrición prolongada de seres humanos, la miseria extrema masiva, la muerte o agravamiento de enfermedades por falta de medicamentos. Y todo eso está ocurriendo en Cuba ahora mismo”.

“En Cuba hay gente que muere de hambre causada por una desnutrición crónica prolongada, o aguda, que deteriora fatalmente el sistema inmune, causa un debilitamiento extremo imposible de revertir en la Isla por falta de alimentos, medicamentos y suplementos dietéticos.

Pero el régimen de Raúl «el Cruel» las oculta. Atribuye esas muertes a otras causas, como hizo cuando la pandemia. Reitero aquí que una prima hermana mía y su esposo murieron de Covid-19 en julio de 2021 en Ciego de Ávila, pero el certificado de defunción dice que murieron de asma. Ninguno de los dos jamás padeció de asma”.

 

Esa es la realidad. Un régimen que, para mantener unas apariencias absolutamente deshilachadas, miente con descaro, agrede la dignidad humana, rechaza mirar los hechos como lo que son, ejemplos de su más de medio siglo de incompetencia, de ferocidad, de desprecio a los problemas más elementales que sufren los ciudadanos.

Para ello normalizan, hacen costumbre situaciones que en sociedades democráticas causarían protestas generalizadas, como la libreta de racionamiento, o la notoria existencia de una ciudadanía de primera -que bebe licores costosos, comidas exóticas y suculentas, tiene a sus hijos viajando por el mundo, y vive en residencias de lujo, y una ciudadanía de segunda que malvive en lugares que en muchos casos se están literalmente derrumbando, que no tiene acceso a medicinas, o a una alimentación adecuada.

Concluyamos con diversos horrores que se detallan en  la nota:

 

“Como promedio los cubanos de a pie comen una sola vez al día y muy poco. Muchas veces ninguna (…) Y lo poco que comen tiene bajísimo valor proteico, calórico y vitamínico.

Más del 90% de los cubanos vive en la extrema pobreza. Para el Banco Mundial hoy viven en la extrema pobreza quienes tienen un ingreso inferior a 2,15 dólares diarios, el doble del ingreso promedio actual en Cuba, donde el salario promedio es de unos 4.200 pesos mensuales, 34,14 dólares al cambio oficial de 123 pesos por un dólar, o sea 1,13 dólares diarios.

Pero eso es nominal. Realmente el ingreso promedio es de 14 dólares mensuales al cambio de 300 pesos por dólar en el mercado monetario callejero. El salario mínimo no llega a los 7,00 dólares, las pensiones de los jubilados no alcanzan los 5,00 dólares mensuales.

El sistema de salud pública está prácticamente colapsado. Muchas personas mueren, se enferman de gravedad, o empeoran de sus males por falta de medicamentos y de la atención médica necesaria.

Cientos de miles de ciudadanos viven en casuchas o chozas improvisadas sin suministro de agua, ni alcantarillado, ni electricidad, en barrios rodeados de aguas negras. La otrora deslumbrante ciudad de La Habana se cae a pedazos, se desploman más de 1.000 casas o edificios al año. Pululan los basureros nauseabundos en las calles, y personas harapientas buscando algo de comer, o para vender y poder comprar algún alimento.

La mayoría de las personas no huele bien. Carecen de productos para el aseo personal, y para lavar los platos en los que comen. Hay masivos apagones diarios debido al abandono del Gobierno ante la obsolescencia de la vetusta industria energética, y por falta de combustible.

Muchos ciudadanos se trasladan a pie, o en carretones por falta de transporte debido a la escasez de combustible, de vehículos y piezas de repuesto.

Bandas de criminales asesinan a cualquiera en la calle para robarle el teléfono, o asaltan y saquean viviendas, autobuses, trenes y automóviles. Constantemente hay salvajes feminicidios”. (…)

“Si al socialista secretario general de la ONU, Antonio Guterres, o a los también izquierdistas Tedros Adhanom, director de la OMS, y Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, o a los presidentes Gustavo Petro, Lula, o López Obrador, o a la mayoría de los gobernantes de Africa y Asia, les preguntan si en Cuba hay una crisis humanitaria lo negarían. Dirían que las «dificultades» que tiene Cuba son causadas por el embargo de EEUU.

Hace unos días de Brasil llegó al puerto del Mariel un barco con leche en polvo, arroz, maíz y harina de soja, por valor de 50 millones de dólares, todo pagado por el régimen medieval de los Emiratos Árabes Unidos. También de China, Vietnam, Rusia, y otros países arriban barcos con alimentos donados. Y desde EEUU, el ogro que la «bloquea», la Isla recibió en 2023 donaciones humanitarias por más 36 millones de dólares”.

 

La conclusión es obvia: en la Isla hay una crisis humanitaria que la comunidad internacional, que gusta mirar a la isla con ojos socialistas, la sigue ignorando.

 

3– Ramón Peña / En pocas palabras: Hambre sobre la isla

 

Abundando sobre el mismo tema, el economista venezolano Ramón Peña, en nota publicada en América 2.1, nos deja una visión similar sobre el desastre que ocurre en Cuba, y la compara con la nación hermana que ya tiene 25 años transitando un desgraciado camino similar, Venezuela:

 

Huracán sobre el azúcar, título de la serie de artículos que Jean Paul Sartre escribió luego de su visita a Cuba a mediados de 1960, concluye con la frase “Los cubanos deben triunfar, o lo perderán todo, hasta la esperanza”. En aquella ocasión se refería al triunfo de la revolución cubana sobre sus enemigos. De vivir hoy, el filósofo, que junto a Simone de Beauvoir rompió públicamente con el régimen cubano en 1971, se referiría con esa misma frase al pueblo cubano sin esperanza y arrinconado en el hambre por su enemigo real: la revolución castrista.

Esta semana, el régimen cubano apeló al Programa Mundial de Alimentos de la ONU, solicitando ayuda para proveer de leche a los niños menores de siete años. Asimismo, las autoridades reconocieron que el país no tendrá harina para garantizar el pan de la cesta básica al menos hasta fin de mes.

El salario mínimo en la isla no redondea los siete dólares, la pensión no llega a cinco y el sueldo promedio mensual es de catorce dólares. El mismo país que, en 1958, antes de la revolución socialista, promediaba un estándar de vida similar al de Argentina y Uruguay, entre los más altos de Latinoamérica, y un ingreso per cápita superior al de España.

Pero cayó en manos de una revolución parasitaria, que expropió y destruyó la capacidad productiva privada, incluida la mayor industria azucarera del mundo; que retrotrajo al país al feudalismo, convirtiendo a los cubanos en siervos de la gleba del señorío revolucionario, sin derecho a la tierra ni tampoco a salir de la misma, y que sobrevivió económicamente, amamantada por los rublos soviéticos durante tres décadas, y luego socorrida por los petrodólares venezolanos.

No obstante, Cuba sirve de modelo a otra revolución que, con el petróleo, hizo lo mismo que Castro con el azúcar y es promesa de una pobreza tan longeva como la revolución. 

 

Una Botella De Ron Cubano Havana Club Y Cigarros Cohiba Sobre La Mesa Sobre Un Fondo Oscuro. Fotos, retratos, imágenes y fotografía de archivo libres de derecho. Image 170598121

 

4- Rones y tabacos cubanos: de reinar en el mundo a necesitar protección

 

Como bien afirma Rafaela Cruz en Diario de Cuba, “Si tras más de 500 años de experiencia acumulada, el ron y el tabaco de Cuba necesitan que el Gobierno los proteja, algo se ha hecho muy mal”.

¿Es que acaso hay alguna actividad productiva en Cuba que funcione? Tenemos ya algún tiempo viendo cómo en Cuba insólitamente se le da prioridad a la construcción de hoteles y demás obras turísticas mientras el número de turistas decrece; que la otrora respetada y admirada medicina cubana ha abandonado a sus ciudadanos mientras miles de médicos son esclavos al servicio del Estado que los envía por todo el planeta para sacarles jugosos dividendos a su actividad; que el desvencijado deporte cubano se ha hecho sinónimo de fuga y de escape, en cada viaje al exterior de selecciones de lo que sea. Si hubiera un gran torneo internacional de dominó y Cuba enviara representantes, la delegación terminaría siendo representada por algún cubano que se encontrara en el sitio, porque de seguro los dominoceros enviados aprovecharían para huir a la libertad.

La crisis ha llegado al colmo de que el castrismo ha elevado en 200% —mucho más si tomamos en cuenta la depreciación del peso— el arancel sobre la importación de bebidas alcohólicas y tabacos para, según la Gaceta Oficial, aumentar «la protección de la producción nacional en esos rubros».

Se nos dice en la nota que

 

“Cuba —una Cuba libre— podría y quizás debería aplicar proteccionismo arancelario en industrias como el acero o la farmacéutica (si se considera que estas podrán competir internacionalmente) dados los inmensos capitales que esas producciones requieren para establecerse, la novedad de su existencia en la Isla y el no contar con ventaja competitiva alguna dentro del circuito de valor de esos rubros. ¿Pero proteger a los alcoholes y tabacos? (…)

Si ahora, tras más de 500 años de experiencia acumulada, y con evidentes y comprobadas ventajas para esa producción, los alcoholes y tabacos cubanos necesitan que el Gobierno los proteja, significa que algo muy mal se ha hecho en la conducción de esas industrias pues, a estas alturas, deberían ser otros países quienes debieran estarse protegiéndose de esas exportaciones cubanas. (…)

Lejos de defender a estas industrias, esa política las sentencia a mayor degradación, pues si hay algo peor que el hecho de que Cuba hoy esté produciendo apenas el 36% del tabaco que producía en 1958, es insistir en las causas de tal debacle, agregándole ahora una protección arancelaria que anestesia, en lugar de exacerbar el nervio empresarial. (…)

El castrismo, como siempre, está priorizando sus intereses por sobre los de la nación. En este caso, está cuidando su estanco del tabaco y una persecución que mantiene al comercio «ilegal» de bebidas espirituosas más perruna que la que forzó, durante tres siglos, un intenso comercio de contrabando al sur del oriente cubano”.

 

La "tarea de ordenamiento" de la economía cubana - DemoAmLat

 

– El ‘paquetazo económico’ dispara la inflación y agrava la crisis en Cuba

 

Camila Acosta, en ABC hace mención a la continuada e indetenible crisis económica en la isla, con medidas alarmantes que incluyen una subida del 500 por ciento del combustible y el fin del subsidio a la cesta de alimentos. El dólar y el euro baten récords frente al peso, disparándose a un precio récord de 314 y 320 pesos (CUP), respectivamente, en el primer día de entrada en vigor del ‘paquetazo económico’ en Cuba, anunciado por el régimen a finales del año pasado.

¿Ahora se entiende mejor por qué arrecian las protestas ciudadanas?

Resumamos los puntos fundamentales de la nota:

 

“En menos de dos meses, la cotización del euro ha aumentado 40 pesos. Actualmente, el salario mínimo en la isla es de menos de siete euros, el sueldo medio mensual es de unos 14 euros, y la pensión mínima de menos de cinco euros mensuales. La creciente devaluación de la moneda nacional ha aumentado la pobreza frente a los elevados precios derivados de la inflación. Con estas cifras, Cuba cerró 2023 con un 88 por ciento de pobreza (…)

Esta semana trascendió que el régimen cubano ha solicitado por primera vez ayuda al Programa Mundial de Alimentos (PMA), de la ONU, para continuar entregando leche a los niños menores de siete años. El PMA anunció que había recibido un comunicado oficial del gobierno cubano a fines del pasado año y aseveró que ya está enviando leche en polvo a la isla. (…)

Además, las autoridades cubanas reconocieron esta semana que el país no tendrá harina para garantizar el pan de la cesta básica al menos hasta fin de mes. La producción del pan de la canasta básica es fundamental en la dieta de muchos cubanos.

Según una encuesta del laboratorio de ideas Cuba Siglo 21, la alimentación es la principal preocupación de la sociedad. Las demás son la salud pública y salubridad, electricidad, inseguridad, educación, y transporte. (…)

Un reciente estudio del economista Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group y vicepresidente del laboratorio de ideas Cuba Siglo 21, concluye que una de las principales razones de la actual crisis de alimentos en Cuba es la política económica del régimen comunista, que ha favorecido a los intereses de la oligarquía representada por Gaesa, el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

 

La historia de la economía cubana no es sino un cúmulo de desastres. Y cada generación ha sufrido su ración de penurias. Toda esta inmensa deuda social y económica con el sufrido pueblo cubano ya no admite más intentos fallidos de excusa, más supuestos enemigos externos, más acumulación de mentiras, falsedades y patrañas.

El futuro de Cuba, inevitablemente, será de libertad y justicia.

 

Marcelino Miyares, Miami, 23 de marzo 2024

 

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