Testimonios

Un ángel llamado Alicia Pietri

Claudio Nazoa:

Conseguí mi primer trabajo a los diecinueve años, al mismo tiempo estudiaba Artes en el ahora agonizante Pedagógico de Caracas. En aquella época, logré, además, ser alumno de un gran hombre de teatro a quien admiraré y querré por siempre, el profesor Levi Rossell. Luego me inscribí en la Escuela Nacional de Teatro mientras hacía y manejaba títeres y marionetas con un grupo llamado Herodes. En vista de lo anterior puedo decir que dediqué mi juventud a puras vainas raras e inútiles que no daban ni darán dinero, pero qué, sin darme cuenta, me fueron convirtiendo en millonario. Así sigo hoy en día, soy un hombre feliz y muy rico, lo único que no tengo es dinero.

Esa maravillosa vida de hombre acaudalado, pero sin real, comenzó en una institución llamada Consejo Venezolano del Niño, en la División de Recreación Dirigida, creada por un ser humano muy importante que hizo mucho por los niños de Venezuela: el Dr. Pablo Herrera Campins, pediatra. Sí, el hermano mayor del otro quien fue presidente. La División de Recreación Dirigida llegó a tener más de cien parques a nivel nacional y era capitaneada por el profesor Boris Sirosky y el sociólogo Armando Lares, entre otros.

Los niños asistían voluntariamente a parques ubicados en las zonas más humildes del país. Allí, tenían servicio social, biblioteca, talleres de artes plásticas, teatro y deportes, que incluían, además, clases de natación. Era una belleza ver felices a niños que no tenían nada, disfrutar de todas esas actividades culturales y recreativas.

Yo era profesor de artes plásticas, teatro, títeres y cocina. En sus comienzos, en esa institución, trabajó gente tan importante y bonita como Jacobo Borges y, como dato anecdótico, les cuento que en ese sitio conocí a un joven buenmozo y de gran talento, Guillermo Dávila, quien junto al profesor Eimar Cordero, daban clases de mimo y teatro. Ya voy con el cuento de Alicia, pero antes, escuchen esta belleza.

Venía por la avenida Libertador y de pronto, un camión gigantesco de la empresa Polar, comenzó a hacerme señas y a tocar corneta. Pensé que me avisaba sobre un desperfecto de mi carro o algo así. El hombre insistía en que me orillara. Tanto que, asustado, me orillé. Él paró su enorme gandola en medio de la avenida, metió freno y se bajó.

-Profe, mi querido profe –dijo muy emocionado-, todavía hago los golfeados y los panes que usted me enseñó en la cocinita del Museo de los Niños, cuando yo tenía nueve años y vivía en el bloque cuarenta del 23 de enero.

Salí del carro y en su rostro de hombre, vi al niño de ayer. En medio de corneteos y mentadas de madre de los demás choferes, nos abrazamos. Nadie imaginó el maravilloso momento que en ese instante viví. Por momentos como ese, es que sigo siendo millonario.

Alicia Pietri de Caldera, Luis Herrera Campins y Rafael Caldera en la inauguración del Museo de los Niños. Caracas, 5-08-1982 (PEDRO GARRIDO / ARCHIVO EL NACIONAL)

En el año de 1970, durante una reunión de profesores, el gran jefe Boris Sirosky, dijo que iríamos a la Fundación del Niño para hablar con la primera dama Alicia Pietri de Caldera. Fue allí cuando conocí a esa gran mujer llamada Alicia. La otra Alicia, a quien ya conocía, me la presentó Lewis Carroll, autor del famoso cuento Alicia en el País de las Maravillas.

Fíjense que es válida la analogía porque Alicia, sin demeritar el trabajo de las otras primeras damas (antes y después de ella), fue la primera dama perfecta. Estoy seguro de que Alicia Pietri (esto que digo no lo supo nunca ni lo sabe su familia actual), fue creada también por Lewis Carroll.

Alicia Pietri tenía un proyecto llamado Planes Vacacionales. Era una especie de intercambio que consistía en llevar a niños humildes de los Andes a la Guaira y a su vez, trasladar a niños del litoral hasta los Andes. Alicia (no me gusta llamarla Doña Alicia), nos entusiasmó con su maravillosa idea y durante varios años hicimos felices a pequeños que nunca hubieran tenido esa oportunidad. Era un trabajo bello pero delicado a la vez, porque eso de llevar, traer, cuidar y responsabilizarse de cientos de niños, no era fácil. La organización de aquel hermoso trabajo fue tan perfecta, que nunca hubo incidentes importantes que lamentar.

No sé por qué, pero creo que le caí bien a Alicia quien con el tiempo se convirtió en mi amiga. Un día me comentó que tenía en mente el proyecto de construir un museo para niños. Inmediatamente me puse en marcha porque me pareció una gran idea.

File:Alicia Pietri de Caldera y su equipo del Museo de los Niños restored.jpg - Wikipedia

Museo de los Niños on X: "GRACIAS!!! por esta felicitacion. En estos momentos NO podemos recibir visitantes, pero estamos llegando a los niños a traves de las redes sociales en @museitocaracas. Los

Alicia Pietri tuvo éxito, ya que Lewis Carroll, esta vez, no la puso a atravesar un espejo, sino que le escribió un sueño en donde se vio a ella misma como a una niña feliz que visitaba, aprendía y jugaba, en un maravilloso museo interactivo al cual llamó: Museo de los Niños. La niña que vivía dentro de Alicia, luchó para que su sueño fuera el mejor museo de niños del mundo y, el 5 de agosto de 1982, lo logró.

Visitando el museo, un día le dije a Alicia:
-A mí me parece que a este museo le quedaría muy bien una cocinita para que los niños aprendan a cocinar.
-Pero Claudio –respondió asombrada-, este es un museo de ciencias.
-No me ofenda, distinguida dama –le respondí con cierta arrogancia-. ¿Acaso la cocina no es arte y ciencia a la vez?
Al poco tiempo, hablé con Lewis Carroll y gracias a él, mi idea también cristalizó en el sueño de Alicia. Fue así como el Museo de los Niños tuvo su cocinita.

Qué es el Museo de los Niños?... - Museo de los Niños Abasto | Facebook

Salta y Pimienta Diner - Exposición Práctica - Museo Infantil

Allí, junto a Alicia Pietri de Caldera, tuve el privilegio de preparar y cocinar panes, bizcochos, golfeados y ponquecitos con los niños.

Allí está ese sueño, aún de pie, funcionando en Parque Central bajo la dirección de su hija Mireya Caldera Pietri, quien al igual que su madre, ahora es también mi amiga.

Entrevista | Mireya Caldera Pietri: “Venezuela es la razón de mi trabajo” - Runrun.es: En defensa de tus derechos humanos

Si deciden visitarlo, miren discretamente hacia el techo, allí verán a la niña Alicia Pietri, el ángel del museo, ¿quién sabe qué estará inventando ahora?.

Gracias, por tanto, querida amiga.-

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