Títulos en venta

Gloria Cuenca:
Por las redes sociales, circula una lista de abogados quienes, supuestamente, por 8.000 $ habrían comprado sus títulos de pre grado. Otros presuntamente, compraron títulos de Maestría y Doctorado. Desde España vino el primer escándalo, la esposa de un alto dirigente del socialismo, habría pagado para obtener un título allá, en una prestigiosa universidad. Después se han conocido otros casos; ahora aparece un numeroso grupo de ¿profesionales? todos venezolanos, quienes, supuestamente, compraron sus títulos. ¿Por qué? serían personas con requisito de tener pre grado y post grado, para acceder a un determinado cargo. Esto ocurre, porque una universidad privada se presta al fraude: ¿será verdad? Se pregunta una.
Los profesores universitarios, de la categoría: “ilustre ancianidad arruinada”, somos muchos. Venimos de otro tiempo: de la verdad en democracia, del estudio y la comprobación, hicimos estudios como debe ser; algunos aquí y otros en el extranjero. (¿Recuerdan el Plan “Gran Mariscal de Ayacucho?) Tenemos sentimientos encontrados: piedad, rabia, compasión, molestia, inquietud, desagrado, al observar que existe gente que apuesta y cree: “la apariencia es todo”. Ponen, “la mentira en lugar de la verdad” El experto en imagen, lamentablemente no está, para orientarme en este camino. Sin embargo, audaz como soy, puedo escribir sobre algunos aspectos, sin ser gran conocedora del tema.
Comienzo, con una de las más claras y profundas enseñanzas, de Adolfo L. Herrera E: “El drama del ignorante: no saber. Lo peor, no sabe cuánto es ignorante. No sabe que no sabe. ” Suena a Perogrullo, pero no lo es. He narrado y hablado sobre esto en diversas oportunidades. Nunca se me ocurrió pensar al respecto; a pesar de ser una seguidora de Sócrates, por aquello de “Solo se, que no se nada”, y al considerarlo el primer mártir por la libertad de pensamiento. Cuando Sócrates dijo: “Solo se que no se nada”; se refería a lo poco que sabía, con relación a lo que le faltaba por conocer. Cuestión de relatividad y de sabiduría.
Si la compra de títulos, resulta cierta, quiénes lo hacen, no creen en el conocimiento. Los estudios serían innecesarios y sin importancia. Bastaría con “tener el título”, por ósmosis, llegaría el conocimiento. (¡¿!?) Terminarán siendo dependientes, de alguien qué si sabe, para que le ayude a resolver dilemas, problemas y preguntas. Probablemente, esperan confiados: el anhelado “hombre nuevo”. Éste inventará una inyección, no dolorosa, por supuesto, por donde se les pasará la información y el conocimiento. ¿Lo creerán en realidad?
Corresponde a la locura de la ideología comunista. El marxismo ortodoxo, sí se puede llamar así, plantea: la estructura económica, condiciona la super estructura. Se ha construido, la política, la ideología, la ética, la filosofía, la ciencia, el derecho, la religión, la moral y las artes, entre los aspectos más importantes para el desarrollo revolucionario. A eso llaman: “Formas de la Conciencia Social”. Al cambiar la estructura económica capitalista a socialista del siglo XXI, automáticamente, se cambiaría la super estructura, transformándose todo, automáticamente, en socialista/comunista. Quedó demostrado durante todos los procesos revolucionarios experimentados durante el siglo pasado, que la teoría no era cierta. Mao Tse Tung, en el XX Congreso del PCUS, (Partido Comunista Unión Soviética) en 1956, a tres años de la muerte de Stalin, escuchó las demoledoras palabras de Nikita Jrushchov, describiendo los horrores de la era de Stalin. Se dio cuenta, los cambios en la super estructura no ocurrieron de manera automática; allí se comprobó: no se avanza en el proceso revolucionario, sin hacer cambios en la super estructura. Mao planteó hacer esos cambios: surgieron las “comunas”, el “gran salto adelante” y finalmente, la “revolución cultural,” de lamentables consecuencias; puede decirse fue la prueba de que, la teoría no servía. Abrazaron la ideología, como religión. Les cuesta trabajo creer, a los comunistas de verdad, que la teoría marxista no sirve. No aplican su sentencia: “El único criterio de la verdad, es la práctica”. Fracasan y lo vuelven a hacer. Nada los convence. Ellos, prepotentes, dijeron: “nada de la burguesía sirve”. Mao, principal promotor de esa locura. De allí su “revolución cultural”. Decisión tomada para transformar a los chinos: de la ideología confucionista a la comunista. Con la ideología al mando todo se puede hacer y resolver. Según ellos, si profesas la ideología comunista, es posible asumir cualquier trabajo o profesión: diplomáticos, médicos, ingenieros, técnicos, abogados, o, profesores, entre otros. Dar clases sin saber leer, ni escribir, gestionar los problemas jurídicos y diplomáticos, actuar como ingeniero, dar luz, resolver los problemas del agua y demás dificultades. ¿Títulos? No hace falta. Sí se necesitan se falsifican, se otorgan y se dan, a diestra y siniestra. Por eso nada funciona, ni sirve. “Camarada, la ideología al mando lo puede todo”. Eso dice la propaganda, creyéndolo verdad. Dan títulos de médico, a personas que no saben nada de anatomía, fisiología y demás conocimientos fundamentales; en China crearon los “médicos descalzos”, no sirvieron, murieron muchos pacientes. En Cuba los envían a ganar sueldos que deben entregar al partido-estado y dejan una miseria para ellos. Sin ser, ni siquiera enfermeros. Aquí los médicos integrales, fracasan por cuanto todavía en la memoria de la gente hay el médico de verdad y subsisten a pesar de los pesares, los maravillosos y muy bien preparados médicos de nuestras magníficas universidades. Es tiempo de verdades: todo será puesto a la luz y con transparencia: los farsantes no tendrán el perdón terreno, mucho menos el Divino.-
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