Trabajos especiales

Los mangos de Bolívar y Gómez

En el siglo 19 se hizo muy popular el dicho “Los mangos están bajitos” y se usó mucho en la política

Eleazar López Contreras:

Triunfante en la Campaña Admirable, Bolívar fue recibido como héroe y declarado El
Libertador de Venezuela en octubre 1813. A su entrada a Caracas fue colmado de flores,
vivas y miradas insinuantes de un
grupo de bellas caraqueñas. Una a la
que él miró y, después enamoró, se
llamaba Josefina Machado. Llena de
amor, años después, en 1818, Pepita,
como la llamaban, fue a encontrarse
con él en Angostura, donde preparaba
el famoso Congreso.

Cuando trabajaba en el manuscrito
de su libro El General en su Laberinto,
publicado en 1989, Gabriel García
Márquez quiso verificar un pasaje que
aseveraba que Bolívar comió mango
en esa ocasión y que lo hizo con Pepita
Machado. El historiador venezolano
Vinicio Romero le aconsejó que no
usara esa información porque el
mango no llegó a Venezuela sino
mucho después de la Batalla de
Carabobo.

Tan pronto salió a la luz pública el
libro, el investigador Pablo Ojer aclaró que Romero estaba equivocado ya que él
tenía pruebas irrefutables de la manera cómo se introdujo el mango en Venezuela. En
una carta fechada el 29 de abril de 1879, dirigida al Ministro español Antonio Valdés, el
navegante Fermín de Sancinenea le comunicaba que él había llevado a Angostura las
semillas de mango, las cuales adquirió en Cayena, capital de la Guayana Francesa. La
técnica, la cual él le traspasó a hacendados en Angostura, le había sido confiada por los
hindúes que le vendieron las semillas en esa ciudad. Veintiocho años después, el
Libertador pudo haber comido mango en las riberas del Orinoco, al lado de su amada
Josefina.

Para los brahmanes hindúes y según las
Sagradas Escrituras traducidas del
sánscrito, el árbol del mango era
considerado sagrado desde unos dos mil
años antes de Cristo.

En Venezuela se democratizó y el árbol se
dio por todos los rincones del país, para
alegría de la muchachada que los trepaba
y los comía en temporadas. Dada su
popularidad y contribución a la buena
salud, en el estado Cojedes, por ejemplo, el gobierno regional llegó a conceder la
“Condecoración del Mango”.

En el siglo 19 se hizo muy popular el dicho “Los mangos
están bajitos” y se usó mucho en la política, pues servía
para expresar que las cosas estaban listas para ser llevadas
a cabo o también, para horror de los conjurados, que ya el
asunto en ciernes había sido descubierto.

En 1913 el general Francisco Linares Alcántara, ex
presidente de Venezuela y hombre de confianza del
gobierno, fue advertido por su novia Regina Gómez, que
saliera de Venezuela. La hermana del Presidente sabía que
habiendo apresado a Román Delgado-Chalbaud, el seguía
en la lista como sospechoso de participar en el complot
que el gobierno había descubierto.

Ante la incertidumbre, Linares decidió llamar por teléfono al Presidente Gómez y al
responderle se produjo el siguiente diálogo:
—Aló, Alcántara, ¿qué noticias me tiene?
—Nada, mi general, quería saber si todo estaba bien. ¿Cómo van las cosas?
A lo que Gómez le contestó:
—Pues, nada, amigo Alcántara. Solo que como los mangos están bajitos, estoy
meneando la mata pa’ que se caigan.-

 

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba