Cultura Católica

¿Qué hace el postulador de una causa de canonización?

Los santos de la Iglesia católica no se nombran al azar, hay todo un proceso detrás de una canonización y el postulador es esencial para este fin

La Iglesia tiene un gran número de santos reconocidos y canonizados. No hay una cifra exacta porque también podrían contarse a los beatos, mártires, venerables y personas con vidas ejemplares. Pero lo que sí es seguro es que para que un cristiano sea elevado a los altares debe realizarse un proceso que conlleva una profunda investigación y una figura importante: el postulador.

El procedimiento para iniciar una causa

Para conocer la función de este importante personaje, en la Instrucción Sanctorum Mater sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las causas de los santos encontramos lo siguiente:

La causa de beatificación y canonización se refiere a un fiel católico que en vida, en su muerte y después de su muerte tuvo fama de santidad, viviendo heroicamente todas las virtudes cristianas; o bien goza de fama de martirio porque, siguiendo al Señor Jesucristo más de cerca, sacrificó su vida en el acto del martirio (Art. 4 – § 1).

Después de que el obispo ha comprobado la fama de santidad o de martirio y la fama signorum – es la opinión difundida entre los fieles acerca de las gracias y favores recibidos a través de la intercesión del Siervo de Dios (Art. 6) – , puede comenzar con el proceso.

A quien promueve la causa se le conoce como «Actor», que puede ser el mismo obispo.

Qué hace el postulador en una causa

Después, la Instrucción agrega que:

«Ante todo, el postulador recogerá la documentación que se refiere a la fama de santidad o de martirio y a la fama signorum y la presentará, en nombre del actor, al Obispo competente (Art. 8 – § 1).

Además, la Sanctorum Mater menciona que «el postulador sigue el desarrollo del procedimiento instructorio en nombre del mismo actor ante las autoridades diocesanas o eparquiales» (.Art. 12 – § 2).

Quién puede ser postulador

Como nos damos cuenta, el cargo de postulador es de alta responsabilidad y puede ejercerlo un sacerdote, un religioso o religiosa o un laico – hombre o mujer -. Sin embargo, deberá ser experto en teología, derecho canónico e historia, y conocedor de la praxis de la Congregación de las Causas de los Santos. Además, debe ser aprobado por el Obispo competente.

Así pues, no cualquier persona podrá desarrollar una causa de canonización, por eso el número de los santos canonizados no es de millones, ni siquiera llegan a ser dos mil, debido a que el proceso puede ser largo y a veces no tener las suficientes pruebas para terminarlo.

Pero de lo que sí estamos seguros es de que en el cielo tenemos muchos intercesores, porque reconocidos en el mundo o no, todos los que gozan de la presencia de Dios en la gloria forman parte de la Iglesia triunfante y se alegran cuando más hermanos se unen a ellos para alabar al Señor por toda la eternidad.-

Mónica Muñoz – publicado el 12/01/26-Aleteia.org

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