Opinión

Ficción y realidad

Quienes han estado en lugares donde caen bombas y ocurren atentados, o quienes tienen familiares en esos ambientes llenos de incertidumbre y violencia, se acostumbran a la tensión y la presión. Pero no confunden la realidad con la ficción

Elías Farache:

Hace unos días se tuvo la oportunidad de ver una entrevista televisada a Quentin Tarantino. Una de esas entrevistas que se pierden en la maraña de redes sociales y cuesta trabajo ver de nuevo. Una entrevista simpática y en apariencia algo trivial.

 

Taratntino es un talentoso y muy reconocido cineasta. Sus películas son muy exitosas y también, en cierto sentido, poco convencionales. De sus varias y muy taquilleras se recuerdan con especial atención “Gloriosos Bastardos” y “Erase una vez en Hollywood”.  Esta especial atención radica en el manejo de realidad y ficción en largometrajes que cuentan historias mezcladas con deseos no realizados, eventos ocurridos con otros que no tuvieron lugar. Todo dentro de una confusa y agradable trama que satisface al espectador, el mismo que, al terminar de ver la película, debe acudir a alguna fuente bibliográfica para chequear uno que otro dato y comprobar como la historia se mezcla con la fantasía.

 

En la entrevista que se menciona arriba, Tarantino responde a la curiosidad del entrevistador respecto a su lugar de residencia desde hace años. Y es que Quentin Tarantino vive en Israel, en Ramat Aviv más específicamente. Está casado con Daniela Pick, la hija del famoso y también muy talentoso canta autor israelí ya desaparecido Tzvika Pick.

 

Cuando el entrevistador le preguntó a Tarantino si se había convertido al judaísmo, una sonora carcajada llena de sorpresa fue la respuesta negativa. Quentin Tarantino no se convirtió al judaísmo, ni Daniela al cristianismo. Entre otras cosas porque Tarantino se declara ateo. Pero la pregunta de cómo había vivido los dos años de guerra en Israel, desde 2023 hasta 2025, con cohetes y misiles cayendo fue respondida con más seriedad, con untoque de genuina jocosidad, y la misma sinceridad.

 

Tarantino relata que Tel Aviv se parece mucho a su amada ciudad de Los Angeles. En el clima y en lo pequeño del perímetro por el cual deambula en la metrópolis de California. En el clima y en la vida activa de 24 horas todos los días. Su experiencia respecto a los inconvenientes de la guerra y su interacción con el refugio obligado resultan cuando menos interesantes.

 

Cuenta Quentin que cada vez que se oía una alarma, iba con su esposa e hijas al refugio que tenía la suerte de acceder. Una vez silenciada la sirena, se oían explosiones atribuidas a la intercepción de los cohetes gracias al sistema Cúpula de Hierro, o al impacto del explosivo en algún lugar. Entrevistador y entrevistado reían y sonreían como si tratara de una conversación acerca de alguna película, o alguna anécdota de alguno de los actores y actrices qua han trabajado con el laureado cineasta. Recordar el drama vivido, y que podría repetirse en cualquier momento, de manera tan casual y hasta llena de humor y miedo, causa impresiones encontradas.

 

Pero resulta que, desde hace unos años, y muy especialmente desde el 7 de octubre de 2023, sucesos inimaginables anteriormente pasaron a convertirse en la cotidianidad de nuestras vidas. Los ciudadanos de Israel se vieron sometidos a un secuestro masivo y toda la región a andanadas de cohetes y misiles, de sistemas en contra de estos ataques. De declaraciones y acciones violentas y mortales. Cierre de espacios aéreos, desalojo de pueblos y ciudades, políticos atacándose unos a otros. Hombres, mujeres y niños acudiendo a refugios, con el miedo en sus rostros y la costumbre en sus actividades. Lo que veíamos en el cine y la televisión, y eventos que nunca quizás llegamos a imaginar, se suceden ante nuestros ojos y nos parecen algo rutinario y hasta nada extraordinario.

 

Quienes han estado en lugares donde caen bombas y ocurren atentados, o quienes tienen familiares en esos ambientes llenos de incertidumbre y violencia, se acostumbran a la tensión y la presión. Pero no confunden la realidad con la ficción. Paradójicamente, en otras latitudes, lejanas al Medio Oriente, las realidades extremas que se viven también parecen cosas de ficción.

 

En nuestro mundo y nuestros días, muchas situaciones parecen sacadas de un guion de cine y no de la prensa que hubiera de convertirse en la historia posterior. Las instituciones se ven desbordadas por los acontecimientos, los países y sus gobiernos no se ponen de acuerdo. Los más poderosos tratan de asumir un control más por la fuerza que por la ética, la misma que se desvanece a merced de acontecimientos.  Se viven tiempos muy interesantes, pero el desasosiego que ello conlleva se basa en que estamos ante la realidad y no la ficción.

 

Una cosa es Quentin Tarantino contándonos una historia llena de ficción con visos de realidad, y otra es la narración de una historia real que debiera ser mejor una ficción.-

 

Elías Farache S.

25 de enero de 2025

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