Mientras tanto, mucho qué hacer
En Barquisimeto, la vicaría de DDHH de la arquidiócesis, realizó una misa con familiares de presos políticos y organizó una especie de alianza entre estudiantes, universidad, miembros de la sociedad civil. Hay gente que se ha acercado a los familiares de presos que han estado esperando a sus familiares. Si no puede sumarse a estas actividades, por lo menos rece por ellos

Luisa Pernalete:
“Esperaré a que crezca/ el árbol/ y me dé sombra. / Pero abonaré la espera/ con mis hojas secas// Esperaré a que brote/el manantial/ y me de agua/ Pero despajaré mi cauce/ de memorias enlodadas//Esperaré a que apunte /la aurora / y me ilumine/ Pero sacudiré mi noche/ de postraciones y sudarios//
Comenzamos esta columna con estos versos de Benjamín Gonzáles Buelta SJ, Espera, porque creo que nos viene muy bien a los venezolanos, en estos días de tanta incertidumbre, tantas angustias, tantos anuncios, tantas informaciones falsas también, y tantos deseos de que la situación mejore para todos… Añada usted otros elementos que ve en nuestro país y que seguro le preocupan.
Tenemos esperanza de que el país mejore, pero no será de hoy para mañana. Mientras tanto, hay mucho que podemos hacer para mitigar esta situación que afecta nuestra salud mental y física. Mientras tanto, hay mucho que podemos hacer, aunque no lo resuelva todo.
Comencemos por ser amables con la gente que nos rodea: en la familia, en el trabajo, en esas diligencias cotidianas. Ser amable es gratis, sonreír cuando saludamos, es gratis, distiende, abre ventanas.
Hay pequeñas acciones de solidaridad que ayudan, son pequeñas gotas que van llenando el vaso. Por ejemplo, si usted es de las personas que profesa la religión católica, seguro que en su parroquia tienen las “ollas solidarias”, y usted puede colaborar llevando su “kilo de amor”. Pero también puede visitar a algunos de esos ancianos que viven cerca de su casa y que están solos porque sus hijos se fueron del país… También puede dar algo a esas personas en sillas de rueda que están en las esquinas de muchas calles, a veces vendiendo alguna chuchería para sobrevivir, coopere con ellos.
Si usted es educador, de esos que todavía perseveran a pesar de las dificultades y bajos salarios, promueva en su centro educativo la educación para la paz y para la ciudadanía como ejes transversales, de manera que, desde la entrada, desde el saludo del portero, el buen trato sea realidad. Promueva trabajos de cuidado del ambiente en la comunidad, el bien común es bueno para todos. Sistematice las buenas experiencias porque de ellas se aprende y contagia a otros centros.
Como ciudadanos, todo tenemos deberes que cumplir, y derechos que exigir y defender, pues lea la Constitución, y verá que, desde el preámbulo se contempla que en la República se quiere establecer “una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural” y también reza que se tendrán como valores la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad y el bien común… el imperio de la ley… la garantía universal e indivisible de los derechos humanos… No lo estamos inventando, está todo eso en el preámbulo de la CRBV. ¿Tiene usted un ejemplar en su casa? Pues téngalo y vaya leyendo poco a poco… Si tiene hijos menores de 18 años, tenga también su ejemplar de la LOPNNA, y recuerde que los derechos de los niños, niñas y adolescentes, son prioridad absoluta (Art. 78 de la CRBV y 7 de la LOPNNA).
Reúnase con sus vecinos, así sea para celebrar un cumpleaños, para rezar un rosario, o simplemente para tomar un café y conversar un rato, aislarse no ayuda a la salud mental, ríase un poco, el buen humor es parte de la cultura del venezolano, compartan libros, canten… De esos ratos compartidos pueden salir ideas para mejorar la comunidad, saber quiénes están necesitando una visita por razones de soledad, salud… Promover grupos de “apoyo mutuo” es muy útil.
No se olvide de dar tiempo de calidad a la familia, suelte el celular y “escuche con los ojos” a sus hijos. Pregúnteles siempre cómo les fue en el colegio: qué les gustó, qué no les gustó, qué aprendieron… si eso lo hace todos los días, los hijos, pequeños o no tan pequeños, se acostumbrarán a compartir su día, y podrá prevenirse casos de acoso escolar. Tenemos que saber que la soledad de los adolescentes puede ser un riesgo para sus vidas.
Conozca también que hay mucha gente buena en este país haciendo cosas buenas por los demás. Hay iniciativas grandes y también hay muchas pequeñas que de manera callada promueven la bondad. Hay que mirar con los dos ojos: el que mira los dramas, las injusticias, los problemas, y el que mira los signos de bondad, las manos extendidas ofreciendo ayuda, las sonrisas gratis.
Es probable que mas de un lector, si los tengo, piensa que soy una “comeflor”, que con tas acciones que propongo no se aumentan los salarios, ni la pensión de los jubilados, pero como suelo decir cuando se me “acusa” de ello, quien como flores reparte flores – que siempre gustan – y quien como candela reparte candela.
Por supuesto, si surgen iniciativas mayores para reconstruir ese país descrito en el preámbulo de la CRBV, evalúe y vea si conviene sumarse.
Sepa también, si le es posible, unirse a actividades que se han desarrollado en estos días a favor de los presos políticos, a los cuales el gobierno ha prometido excarcelar, pero va muy lenta la cosa. En Barquisimeto, la vicaría de DDHH de la arquidiócesis, realizó una misa con familiares de presos políticos y organizó una especie de alianza entre estudiantes, universidad, miembros de la sociedad civil. Hay gente que se ha acercado a los familiares de presos que han estado esperando a sus familiares. Si no puede sumarse a estas actividades, por lo menos rece por ellos.
Vamos a terminar con los dos últimos versos del poema de González Buelta SJ, con el cual comenzamos la columna.
“Esperaré a que llegue/ lo que no sé/ y me sorprenda. / Pero vaciaré mi casa/ de todo lo enquistado. // Y al abonar el árbol/ despejar el cauce/ sacudir la noche/ y vaciar la casa/ la tierra y el lamento/ se abrirán a la esperanza. //




