Trabajos especiales

Juan Pablo II: a 30 años de su visita

A los dirigentes y constructores de la sociedad venezolana, les alentó a “trabajar decididamente en el campo de la justicia, de la verdad y de la paz, mirando hacia el futuro con optimismo”

Jesús Mazzei Alfonzo:

La segunda visita del Papa Juan Pablo II a Venezuela efectivamente, se realizó del 9 al 11 de febrero de 1996, bajo el lema «Despierta y reacciona, es el momento».

Esta semana se conmemoran 30 años de la segunda visita del Papa Juan Pablo II a Venezuela entre el 9 11 de febrero de 1996, la visita tuvo a mi parecer tres dimensiones una pastoral, otra, de un jefe de Estado, es decir política y una dimensión personal, hablo de tres dimensiones porque efectivamente, una era fortalecer los valores y principios éticos religiosos desde una perspectiva cristiana, católica y romana, de su grey, otra la política, por la importancia desde el punto de vista político que le daba el Estado del Vaticano de estrechar y robustecer, su relaciones con Venezuela y la tercera, era visitar a un jefe de Estado amigo con quién había entablado una relación de amistad y comunión espiritual a lo largo de más de 20 años, hasta ese momento con el Dr. Rafael Caldera, quien tenía una relación muy cercana con su Santidad Juan Pablo II, quién sea de paso mencionar, el venezolano que conoció y trato a más de 5 pontífices a los largo de su parábola vital, que como político había reforzado e internalizado, su visión cristiana en el mundo temporal en la acción política y era un hombre de fe irreductible sin desviaciones y sincretismos en su fe y con una perspectiva clara en la acción de la pública y la acción del laico en el mundo político, por ello, vino Juan Pablo II, a Venezuela, por segunda vez, 11 años después, de su primera visita en 1985.

La segunda visita del Papa Juan Pablo II a Venezuela efectivamente, se realizó del 9 al 11 de febrero de 1996, bajo el lema «Despierta y reacciona, es el momento». Durante este viaje apostólico, inauguró el Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto en Guanare, que el gobierno del Dr. Caldera se comprometió a finalizar para esta obra en la visita pastoral de Juan Pablo II, y como, un compromiso cristiano de ver finalizada una obra monumental en honor a la patrona de Venezuela, la Virgen de Coromoto para las generaciones futuras, que inicio su construcción en 1980, visitó además, a los reclusos en el Retén de Catia, se reunió con jóvenes en Los Próceres y con representantes de la sociedad en el Teatro Teresa Carreño y dio una misa en el Aeropuerto en la Base Aérea Francisco de Miranda “La Carlota” y se reunión con el Presidente de la República en la Residencia Presidencial, la Casona, con las altas autoridades del país y el cuerpo diplomático acreditado ante el gobierno nacional.

A su llegada, expresó: “Con sumo gozo vuelvo a Venezuela, la «tierra de gracia» (…) Como peregrino de la Evangelización, vengo a vuestro país para animar a toda la comunidad eclesial, a los hombres y mujeres de buena voluntad, en su empeño de contribuir al crecimiento del Reino de Dios en esta querida y hermosa Nación. Vengo con la confianza de encontrarme con una Iglesia comprometida en llevar a cabo la Nueva Evangelización. Y añadió: “con mi visita, quiero ratificar vuestra decidida voluntad de defender la vida y asegurar la validez actual de la misión del Pueblo de Dios, pueblo de la vida y para la vida”.

En el Retén de Catia expresó entre otras cosas “Conozco las dificultades que sobrelleváis”, continuó diciendo, “pero aún en medio de ellas ha de resonar en vuestras mentes la Palabra del Señor que nos recuerda constantemente que «Dios es amor» (Jn 4, 8) y que cada uno de nosotros es amado siempre por Dios. Os animo a que acojáis la invitación al cambio de vida que el Evangelio, Buena Noticia, propone a cada persona, y a que no os dejéis vencer por el pesimismo o el desaliento”. Agregó que la Iglesia, como intérprete del mensaje de Cristo, “aprecia y anima a quienes os ayudan a que los años de reclusión os sirvan para corregir el propio comportamiento y se favorezca así la reinserción en la sociedad con el compromiso de una vida coherente y honesta”.

Permítanme mis apreciados lectores, hacer una digresión personal, en su encuentro en la Casona el mismo 9 de febrero, en horas de la noche. El personal de Protocolo y Ceremonial, entre los cuales se contaba este humilde servidor, tuvimos el inmenso honor y una dicha inmensa de darle gracias a Dios, porque conocimos y nos dio su bendición el Papa a cada uno de los integrantes de la Dirección de Protocolo de Cancillería, funcionarios diplomáticos y apoyo profesional, que laboramos esos días, gracias a la gestiones del entonces director de General Sectorial de Protocolo el Embajador Edmundo González Urrutia y el Canciller Miguel Ángel Burelli Rivas, para que el Papa nos bendijera, evento que no olvidaré jamás a lo largo de mi ciclo vital y queda en mi memoria de mis experiencias vividas a lo largo de mi servicio diplomático, en la cancillería, como un evento singular y único. Conocimos un extraordinario ser humano y guía de su rebaño cristiano cómo excelso pastor de la iglesia católica, apostólica y romana, que interpretó adecuadamente su tiempo a lo largo de su extenso pontificado desde 1979 hasta el año 2005.

 

Juan Pablo II se dirigió a quienes se refirió como “constructores de la sociedad”, los responsables de los aspectos de la vida social, económica, cultural y política, en Venezuela, asegurándoles que de ellos depende, en gran parte, “la tarea de la construcción de una Venezuela cada vez mejor que, recogiendo lo más precioso del pasado, camine hacia el progreso y el bienestar integral de todos y cada uno de los miembros de la comunidad nacional”. Afirmó que esta nación “ha sido bendecida por Dios con abundantes recursos naturales”, y que “cuenta con una población en su mayoría joven y dinámica; dispone de gente capacitada en muy diversos sectores; su pueblo tiene una religiosidad muy arraigada”. Y agrego posteriormente, …“En esta circunstancia quiero alentar a todos los venezolanos —y particularmente a vosotros que constituís este grupo tan significativo de la vida nacional— e infundir esperanza en la edificación de una sociedad nueva, basada en la cultura de la vida y de la solidaridad, en lo cual consiste, como he dicho en muchas ocasiones, la civilización del amor”. A los dirigentes y constructores de la sociedad venezolana, les alentó a “trabajar decididamente en el campo de la justicia, de la verdad y de la paz, mirando hacia el futuro con optimismo”, y a ser solidarios con el país, con los valores centrados, por encima de todo, en el mandamiento fundamental del amor”.

El día sábado, 10 de febrero, se dirigió a Guanare a las 8:00 a.m., siendo recibido por el Obispo de la diócesis, Mons. Alejandro Figueroa. El Papa Juan Pablo II, una vez revestido y al iniciar la Santa Misa, se presentó ante la imagen de la Virgen de Coromoto por largo rato, en oración, un gesto de cercanía a la Madre de Dios tal como es venerada en Venezuela.

Durante la homilía, Juan Pablo II manifestó el propio gozo de tener la oportunidad de inaugurar el Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto, cuya imagen coronó en su primer viaje y a quien encomendó los venezolanos. “En todo momento, la figura cercana y materna de María ha sido el mejor modelo a imitar y seguir”, indicó el Sumo Pontífice. “Si a lo largo de los siglos se han multiplicado en tantos lugares de la tierra los santuarios marianos, si son tan numerosos en América Latina y también aquí en Venezuela, entre los que destaca éste de Coromoto donde nos reunimos hoy, es precisamente porque para la Iglesia, para todos nosotros, es muy importante el testimonio materno de María sobre Cristo.”.

Agregó que María “acompaña la difusión del Evangelio en todas las naciones”, y que su testimonio tiene una importancia particular para el continuo crecimiento y expansión de la Iglesia. “María es Madre de la Iglesia porque es la Madre de Cristo”. Sobre la inauguración del Santuario Nacional, “lugar de encuentro con Dios de manos de la Madre del Redentor”, afirmó que es “una invitación a revitalizar la fe; a amar a la Iglesia y a la humanidad con el mismo amor de Cristo; a llevar a cabo la nueva evangelización en la línea de las bienaventuranzas, con espíritu de pobreza, mansedumbre, aceptación de los sufrimientos y persecuciones, trabajando por la justicia y la paz; a comprometerse en la edificación de una sociedad más fraterna y solidaria”, por lo que concretó que “en definitiva, es una invitación a la santidad”.

Aquí deseo hacer otra digresión personal, ya quién hablo en nombre de los constructores de la sociedad, fue mi primo segundo, primo hermano de mi padre, el Dr. Jesús E. Mazzei Berti, el Dr. Franscisco González Berti, acompañado de su señora apreciada esposa América, quién en algunos pasajes de su discurso expresó: ”Esta segunda visita su santidad nos causa una alegría aún mayor que la primera, ya que asumimos como una manifestación de amistad, de solidaridad, y de aliento al pueblo venezolano, ante la difícil situación que temporalmente vivimos.”

Otra parte de su discurso planteó: ”Nos preocupa que en muchas ocasiones, los medios de comunicación en particular los televisivos, sean vehículos de trasnculturización e imposición de antivalores, ajenos a nuestras mejores tradiciones y proyectos, con el agrave riesgo de convertir a nuestro pueblo en una masa acrítica, agresiva,amoral y alineada”

Finalmente, en otra parte de su discurso afirmó: ”Para ser constructores de la sociedad, necesitamos la iluminación de fe en Dios que une a una gran mayoría de nosotros. Fe en el hombre y en su dignidad que es para todos, compromiso de servicio y esperanza. Los cristianos con el Evangelio como guía, repetimos como el salmista: “Si Dios no construye la casa, en vano se afanan los constructores. Santo Padre: ayúdenos a cruzar el umbral de la esperanza”. Gracias.

La mañana del domingo 11 de febrero, el Santo Padre celebró la Eucaristía en el aeropuerto de La Carlota, por la Evangelización de los Pueblos. «Celebramos esta Santa Misa en el marco del trienio de preparación al V Centenario de la llegada de la fe cristiana a Venezuela, lo cual nos invita a renovar el compromiso por la Nueva Evangelización que, siendo nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión, conserva la fuerza de su contenido originario», indicó en su homilía.

 

Para la tan deseada renovación de la sociedad venezolana y la superación de las crisis y dificultades, es necesario que las personas, los hogares y los diversos sectores de la Nación participen de la fuerza del Evangelio. De ese modo se favorecerá el ambiente propicio para la vivencia de los valores humanos y evangélicos como son la fraternidad, la solidaridad, la justicia y la verdad, tanto en cada uno de los miembros de la sociedad como en la sociedad misma», afirmó el entonces Papa Juan Pablo II.

 

Más tarde, en Los Próceres, se reunió con jóvenes de todo el país, a quienes manifestó: “El Papa cree en vosotros, porque ha experimentado vuestra insaciable sed de verdad, de paz, de libertad; porque ha sido testigo de vuestra generosa capacidad de servicio, de vuestras ganas de vivir y luchar abriendo horizontes nuevos para la Iglesia y la sociedad”. A su vez, les motivó a ser “testigos valientes de la dignidad de la persona, defensores de la vida humana en todas sus formas y promotores incansables de sus derechos”.

Al culminar la actividad, se trasladó al Aeropuerto de Maiquetía, donde lo despidió el Dr. Rafael Caldera, acompañado de su señora esposa Doña Alicia Pietri de Caldera, partiendo a las 6:45 p.m. a Roma. En su despedida, comentó que, aunque en esta oportunidad solo visitó Caracas y Guanare, tuvo presentes a todos los venezolanos. “Me voy con la esperanza de que Venezuela, con la ayuda de Dios y el esfuerzo incansable de sus hijos, tiene por delante un futuro mejor (…) Os aliento a un renovado empeño en la vivencia y testimonio de vuestra fe, haciendo de los valores cristianos y éticos, que han configurado vuestro ser como Nación, un factor de cohesión social, de progreso y de paz”.

La visita de su Santidad Juan Pablo II, nos dejó, muchas lecciones espirituales y su mensaje caló hondo en la sociedad venezolana en aquel año, personalmente, fue una experiencia inigualable desde el punto de vista espiritual, personal y profesional.

Pasarán muchos años más, para que un pontífice regrese a Venezuela en un país que ha estimulado las iglesias evangélicas para debilitar la iglesia católica y además, ha caído en los últimos años en adoraciones espiritistas, de santería, en un sincretismo religioso de sus más altas autoridades en muchas esferas de la vida nacional, donde se ha resquebrajado los principios éticos-religioso, de una robusta formación de la persona humana en su dignidad y los valores de la solidaridad cristiana por valores ateos, y de concepciones ideológicas marxistas ajenas a la sociedad venezolana en los últimos años.-

jesusmazzei@gmail.com

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