Opinión

La polarización asimétrica

Hay gente que afirma que existe polarización en Venezuela, cuando todos los estudios de opinión y las encuestas serias demuestran que más del 90  % de la población opina que el socialismo del siglo XXI solo ha producido en Venezuela “mal vivir, retroceso y pobreza”

Francisco González Cruz:

 

Hay gente que afirma que existe polarización en Venezuela, cuando todos los estudios de opinión y las encuestas serias demuestran que más del 90  % de la población opina que el socialismo del siglo XXI solo ha producido en Venezuela “mal vivir, retroceso y pobreza”. La encuesta de Meganálisis de febrero 2026 registra que sólo el 5,1% dice que bienestar, desarrollo y abundancia.

 

Esto quiere decir que la polarización es totalmente asimétrica, con una inmensa mayoría que se opone al régimen y una minúscula minoría que lo rechaza. Así las cosas, se puede afirmar que prácticamente todos  los venezolanos, en una mayoría pocas veces vista en la historia de nuestro país, quiere un cambio que le abra las puertas al bienestar y al desarrollo.  No son otras que la libertad, la democracia, el Estado de Derecho y la vigencia de la Constitución que establece una forma republicana de gobierno.

 

El problema serio es que ese minúsculo polo ejerce el poder sin legalidad ni legitimidad alguna, además sin autoridad moral por un ejercicio muy arbitrario, violento y corrompido, que ha causado un obsceno enriquecimiento de unos pocos y un inmenso empobrecimiento de la mayoría, además de un grave deterioro de la infraestructura y de los servicios públicos, severos daños a los sistemas naturales y lo que se ha calificado como “un daño antropológico que se manifiesta en la erosión profunda del tejido social, la cultura y la vida cotidiana debido a la crisis humanitaria compleja”.

 

Se ha mantenido gracias al poder coercitivo ejercido con crueldad, que ha necesitado de una fuerza exterior, ajena al ordenamiento jurídico interno convertido en ruinas, para iniciar una tímida transición, que puede tener el potencial de desencadenar transformaciones mayores. Pues, como lo demuestran esos estudios y encuestas, el poder popular de donde emanan los poderes legítimos, está intacto y consciente.

 

Lo que está en marcha es una reacción alveolar, lugarizada, que en cada lugar emerge y que ha tenido como gatillador el regreso de los excarcelados pero que crece sin parar a lo largo y ancho del país. Es la sociedad civil, expresión organizada del pueblo soberano que en asociaciones vecinales, gremios, sindicatos, grupos culturales y ambientalistas, asociaciones de defensa de los derechos humanos, centros de estudiantes, academias, cámaras de comercio y producción y toda forma de organizaciones de base que desde la base y sin violencia alguna están desencadenando su poder transformador. Allí también están los partidos políticos en plena organización.

 

La iglesia católica y otros credos tienen una gran capacidad de convocatoria en defensa de la dignidad de la persona humana y del bien común, como uno de los grandes y fundamentales pilares de su compromiso social. Allí el poder inspirador de nuestro San José Gregorio Hernández debe servir para que Venezuela sea un modelo de virtudes. Porque la polarización se plantea en términos de valores, los de la libertad y la justicia, el trabajo humano y la honestidad.

 

El empoderamiento de la sociedad en un proceso de lugarización, es decir desde cada territorio, desde cada lugar, es un buen punto de partida para una verdadera y profunda transformación, que no debe venir de las estructuras centralizadas y lejanas, sino como expresión de poder del ciudadano organizado en su mismo espacio vital.

 

La construcción de un tejido social consciente y comprometido es la gran oportunidad que estas nuevas realidades nos dan para adquirir las habilidades y destrezas de ejercer con libertad y responsabilidad el ejercicio cotidiano de la democracia, concebida como una “obra de arte” que se dibuja desde el hogar y el lugar.

 

El gran polo positivo, el que está del lado de la libertad, impondrá su mayoría si se organiza desde la base y la ejerce en la cotidianidad con la mayor autonomía posible. Así el polo negativo que busca el poder para imponer su hegemonía encontrará un pueblo organizado y apto para defenderse. Estamos exactamente en el tiempo y en el lugar para la gran transformación.-

 

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