Testimonios

John, el hermano mayor del Papa, revela qué le pregunta cuando se telefonean

John Prevost explica que su hermano, hoy Papa, tiene «la paciencia de un santo» y se piensa mucho las cosas antes de hablar

Robert Prevost, el Papa León XIV, es el menor de tres hermanos. Mantiene contacto telefónico y por Internet con sus hermanos John y Louis. En una entrevista del 17 de abril con la cadena católica EWTN, en News In Depth, John cuenta algunas experiencias infantiles que compartieron los tres hermanos y algunas que comparten ahora que su hermano es el Romano Pontífice.

Su infancia, detalla, era bastante común: «Ir a la escuela, volver a casa, hacer la tarea, salir a jugar, volver, estudiar, irse a dormir y luego repetir todo eso”.

“Rob estaba en los Cub Scouts [lobatos, scouts pre-adolescentes]. Todos éramos monaguillos. Creo que todos también estábamos en el coro. Todos tuvimos educación católica hasta terminar la secundaria. Salíamos a jugar. Jugabas afuera hasta que anochecía”, recuerda de su infancia compartida en Chicago.

Los tres hermanos participaron un díaen el programa televisivo Bozo’s Circus en 1960. “Era un programa infantil producido por el canal local WGN de Chicago. Se emitía todos los días y era difícil conseguir entradas. Pero uno de los integrantes de la banda de WGN enseñaba música a los niños en la escuela de mi papá”.

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Sus padres rezaban el rosario cada noche tras la cena

Sobre la fe en su familia, explica: «De vez en cuando nuestro papá sacaba la Biblia y leía historias bíblicas. Siempre rezábamos antes de la cena. Nuestros padres, todas las noches después de cenar, rezaban el rosario«.

En el caso del joven Robert, «siempre supimos que tenía esa vocación», asegura su hermano mayor. «Cuando estaba quizá en primer o segundo grado, una de las mamás de la casa de enfrente nos dijo, mientras jugábamos afuera: ‘¿Saben? Él va a ser el primer papa estadounidense’».

«Tiene la paciencia de un santo»

John asegura que su hermano «tiene la paciencia de un santo». Y se piensa los temas antes de hablar. «Si me haces una pregunta… yo te doy una respuesta enseguida. Él, en cambio, se toma mucho tiempo para pensar antes de responder, y por eso su perspectiva es mucho más profunda que la mía improvisada».

John ya conoce gente que le ha dicho que está volviendo a la fe católico gracias a su hermano, el Papa. «Creo que eso se está viendo en todo el país. Gracias a él, la gente está volviendo a la Iglesia», asegura.

Ser hermano del Papa, dice, «es interesante, pero a veces también es triste. Te sientes impotente ante lo que la gente busca, y esperan que yo pueda ayudarlos, pero no necesariamente puedo hacer algo por ellos, más que escucharlos», apunta.

Lo que le pregunta casi cada día

John Prevost dice que los hermanos se comunican a diario. «Una de las primeras preguntas que le hago es: ‘¿Conociste a alguien famoso hoy?’ Y los miércoles, cuando tiene la audiencia general… siempre le pregunto: ‘¿Te dieron algún regalo?’”.

Le parece divertido constatar que mucha gente regala dulces al Papa, por algo que se difundió sobre sus golosinas preferidas. “Ya tiene dos armarios llenos, así que la gente podría dejar de enviarle Peeps”, comenta entre risas.

En su contacto a través de la distancia también aprovechan para jugar a juegos como Wordle y Words with Friends. “Es un intercambio: él me gana en Wordle; yo normalmente le gano en Words with Friends”, dijo.

Reflexionando sobre la escuela católica

John Prevost ha sido profesor y director de escuelas católicas de Estados Unidos, y tiene cosas que decir sobre la educación católica.

Por un lado, estas escuelas son valiosas formando en valores. Pero, por otro lado, en Estados Unidos «se están volviendo demasiado caras para la persona promedio, y temo que terminen siendo solo para gente con recursos. Espero que no. Pero veo la importancia de establecer valores y estándares de comportamiento que la escuela católica puede transmitir, creo, de una manera algo distinta a la educación pública tradicional”.

En concreto, en la escuela católica “podemos enseñar religión, podemos rezar”, dice. “Podemos incluso integrar la fe en una clase de matemáticas. No significa decir: ‘hay seis ángeles, se van dos, ¿cuántos quedan?’”, bromeó. «Todo el ambiente y la filosofía de la escuela católica tienen como razón principal estar aquí: inculcar, formar y enseñar la fe católica a los estudiantes”, concluyó.-

Redacción REL

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