Testimonios

7 testigos de fe que enfrentaron el horror del campo de concentración de Auschwitz

Este 27 de enero se conmemora un nuevo aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau en Polonia, donde más de un millón de personas fueron asesinadas como parte del genocidio perpetrado por el régimen nazi.

En este contexto, el Papa León XIV escribió en la red social X: “hoy, Día de la Memoria, deseo recordar que la Iglesia permanece fiel a la firme posición de la Declaración Nostra Aetate contra todas las formas de antisemitismo, y rechaza cualquier discriminación o acoso por motivos étnicos, de lengua, nacionalidad o religión”.

Entre las víctimas de la persecución nazi hubo también católicos que, desde la fe, ofrecieron su vida y su testimonio en medio del horror. A continuación, recordamos la historia de algunos ellos, cuyos ejemplos siguen iluminando la memoria de la Iglesia y del mundo.

1. San Maximiliano Kolbe

San Maximiliano Kolbe. Crédito: Vatican News
San Maximiliano Kolbe. Crédito: Vatican News

Maximiliano Kolbe nació el 8 de enero de 1894 en Zduńska Wola, entonces bajo ocupación rusa. Durante sus estudios en Roma fundó la Milicia de la Inmaculada, con el objetivo de promover el amor a la Virgen María y la conversión de las almas. De regreso a Polonia impulsó la revista El Caballero de la Inmaculada y en 1929 fundó la Ciudad de la Inmaculada en Niepokalanów, cerca de Varsovia. Posteriormente se ofreció como misionero en Japón.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue arrestado en varias ocasiones hasta que finalmente fue enviado al campo de concentración de Auschwitz. En julio de 1941, tras la fuga de un prisionero, los nazis condenaron a diez hombres a morir de hambre. Uno de ellos, el sargento Franciszek Gajowniczek, clamó por su esposa e hijos. Entonces el P. Kolbe se ofreció para ocupar su lugar.

En el búnker de la muerte alentó a los demás prisioneros a permanecer unidos en la oración. Al quedar con vida tras varios días, los nazis le aplicaron una inyección letal el 14 de agosto de 1941. Fue canonizado por San Juan Pablo II en 1982.

2. Santa Edith Stein

Crédito: Dominio público.
Crédito: Dominio público.

Edith Stein, luego Sor Teresa Benedicta de la Cruz, nació en Breslau en 1891, en el seno de una familia judía. Fue una destacada filósofa y discípula de Edmund Husserl, obteniendo su doctorado en la Universidad de Friburgo.

Tras un profundo proceso interior, recibió el Bautismo en 1922. En 1934 ingresó al Carmelo y tomó el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. Con la ocupación nazi, los católicos de origen judío fueron declarados “apátridas”. En agosto de 1942, Edith y su hermana Rosa fueron arrestadas y deportadas a Auschwitz.

Ambas fueron asesinadas en la cámara de gas el 9 de agosto de 1942. Santa Edith ofreció su vida por la salvación de las almas, por su pueblo y por la conversión de Alemania. Fue canonizada en 1998 y proclamada copatrona de Europa en 1999.

3. Beato P. José Kowalski

Beato P. José Kowalski. Crédito: Schutzstaffeln - Salesiani family archives (CC BY-SA 3.0)
Beato P. José Kowalski. Crédito: Schutzstaffeln – Salesiani family archives (CC BY-SA 3.0)

José Kowalski nació el 13 de marzo de 1911 en Siedliska (Polonia), en una familia profundamente católica. Ingresó a la congregación salesiana en 1927 y se distinguió por su cercanía con los jóvenes y su celo pastoral.

Fue arrestado por el régimen nazi junto a otros salesianos en mayo de 1941 y enviado a Auschwitz. A pesar de las condiciones inhumanas, continuó su ministerio alentando la oración entre los prisioneros.

Tras sufrir torturas, murió ahogado en la cloaca del campo la madrugada del 4 de julio de 1942. Fue beatificado en 1999. Antes de morir había escrito: “Con pleno conocimiento y voluntad decidida, abrazo la dulce cruz de la llamada de Cristo y quiero llevarla hasta el final, hasta la muerte”.

4. Sierva de Dios Stanislawa Leszczynska

Sierva de Dios Stanislawa Leszczynska. Crédito: Cortesía de Sydney Jewish Museum
Sierva de Dios Stanislawa Leszczynska. Crédito: Cortesía de Sydney Jewish Museum

Stanislawa Leszczynska nació el 8 de mayo de 1896 en Polonia. Se formó como matrona en la Universidad de Varsovia y ejercía su profesión cuando fue arrestada por los nazis y deportada a Auschwitz junto a su hija.

En el campo, donde las mujeres embarazadas y los recién nacidos eran condenados a muerte, improvisó una precaria sala de maternidad en las barracas. Con profunda fe, asistió miles de partos y bautizó a los recién nacidos, ganándose el apodo de “Mutti” (Madre).

Permaneció en Auschwitz hasta su liberación en enero de 1945. Murió en 1974 y su causa de canonización se encuentra abierta en la diócesis de Łódź.

5. Sierva de Dios María Cecilia Autsch

María Cecilia Autsch, Sierva de Dios. Crédito: Dicasterio para las Causas de los Santos
María Cecilia Autsch, Sierva de Dios. Crédito: Dicasterio para las Causas de los Santos

María Cecilia Autsch nació en 1900 en Röllecken, Alemania. Ingresó al convento de las Trinitarias en Austria en 1933, el mismo año del ascenso de Adolf Hitler al poder.

Fue detenida por la Gestapo por expresar públicamente su rechazo al nazismo y deportada primero al campo de Ravensbrück y luego a Auschwitz. Allí trabajó como enfermera en el dispensario, donde ayudaba en secreto a las prisioneras más débiles con alimentos y cuidados básicos.

Murió en 1944 tras ser alcanzada por un proyectil durante un bombardeo, mientras auxiliaba a los enfermos. Su testimonio permanece como signo de caridad heroica en medio del horror.

6. Beata María Clemente de Jesús Crucificado Staszewska

María Clemente de Jesús Crucificado Staszewska. Crédito: Arquidiócesis de Granada
María Clemente de Jesús Crucificado Staszewska. Crédito: Arquidiócesis de Granada

Elena Staszewska nació el 30 de julio de 1890 en Złoczew, Polonia, en el seno de una familia profundamente cristiana. Tras formarse como maestra para sostener a sus hermanos menores, ingresó en 1921 en la Congregación de las Ursulinas de Cracovia, donde tomó el nombre de Sor María Clemente de Jesús Crucificado.

Ejerció diversos cargos de responsabilidad hasta ser nombrada superiora del convento de Rokiciny Podhalańskie en 1939. Ese mismo año fue arrestada por la Gestapo y deportada al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau.

Maltratada, enferma y privada de atención médica, murió en el campo el 27 de julio de 1943. Había expresado su deseo de unir su sufrimiento al sacrificio de Cristo por la salvación del mundo. Fue beatificada por San Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.

7. Witold Pilecki

Witold Pilecki. Crédito: Dominio Público
Witold Pilecki. Crédito: Dominio Público

Witold Pilecki nació en 1901 y fue oficial del ejército polaco y miembro de la resistencia. Según relata el National Catholic Register, es uno de los casos más extraordinarios de heroísmo durante el Holocausto: se ofreció voluntariamente para ser arrestado e infiltrarse en Auschwitz con el fin de informar al mundo sobre lo que allí sucedía.

Ingresó al campo en septiembre de 1940 como prisionero número 4859. Durante más de dos años organizó redes clandestinas, recopiló pruebas sobre los asesinatos masivos y logró enviar informes al exterior, conocidos más tarde como el Informe Witold.

Tras escapar del campo en 1943, participó en el Levantamiento de Varsovia y sobrevivió a la guerra. Sin embargo, fue arrestado por el régimen comunista soviético y ejecutado en 1948 tras un juicio farsa. Décadas después fue rehabilitado oficialmente y reconocido como uno de los grandes héroes de la resistencia polaca.

Diego López Marina

Diego López Marina/Aciprensa

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