Opinión

Lapsos y procesos

Gloria Cuenca:

Será por ser hija de abogados, tal vez; tengo muy claro que, en la vida todo es un proceso. Incluyendo nuestra propia vida. Por eso, quizá cautivó el innombrable tanta gente, con aquello “del proceso” sin apellido, hasta que, un buen día soltó lo que muchos ya sabíamos: pretendía hacer un proceso revolucionario. Eso si, no tenía ni idea de lo que auspiciaba. Ese es otro tema. Nos referimos a otros eventos, trátese de los procesos civiles y penales, por ejemplo, que llevan un tiempo determinado para que se cumplan. Mi padre gran estudioso del proceso, decía certeramente, “los lapsos del proceso son vitales, hay que respetarlos”. Claro, se refería a los lapsos procesales, sí se incumplen, pueden llevar el juicio, al fracaso. En nuestro país tan amado, hay una tendencia a olvidar que las cosas tienen que cumplir un período de tiempo: 9 meses o 40 semanas, según la nueva forma de contar, tiene que pasar el bebé en el vientre materno. Si se adelanta mucho, puede morir o estar enfermo, si se retrasa más allá del tiempo estipulado, también hay complicaciones mayores y puede morir: “se le pasó el parto” decían las abuelas.

Es uno de los lapsos que la gente acepta, no hay caso. ¿Por qué hay que pasar un tiempo en cada proceso? Por cuanto si se acelera, puede ser que se pierda, mientras que si se retarda también puede resultar mal. Esta retahíla viene al caso, por cuanto hay en este momento cuatro procesos muy importantes en el panorama político. Todos tienen que ver con los lapsos y los tiempos que se debieron cumplir o esperar.

En primer lugar, está el petitorio de un grupo de venezolanos, que ha acudido al CNE ha plantear que se abra la posibilidad de un referendo revocatorio contra el presidente. ¿Por qué ahora? La Constitución señala que, tiene que haber cumplido la mitad del mandato y eso ha ocurrido. (un lapso estipulado así ¿no?)

Un segundo planteamiento ocurre por la vía del acuerdo de Salvación Nacional, (ojo, nótese que ambas propuestas no son excluyentes) en donde hay que comunicar, organizar, participar, denunciar y protestar; requiere tiempo. Por estos mismos días, la Corte Penal Internacional se apresta ha emitir un veredicto, -eso tiene temblando al sr. Maduro- sobre si hay o no crímenes de lesa humanidad en el régimen que preside. (¡Ah hubo quienes despotricaron contra la Corte: querían que no se respetara el proceso!) Cambiaron los jueces y todo el expediente está organizado, preciso, con las pruebas irrefutables y avanzado.

 Finalmente, el debatido tema de las elecciones regionales y de gobernadores, que tampoco tendrían porqué ser excluyentes entre, una opción y otra. Lo que si está planteado es la necesidad de la unidad de la oposición (No cuesta dinero, solo egos, a veces más complejo) sin más peros, ni dudas. Todos los/las que se sienten predestinados/as por el destino para ser ellos, los salvadores de la Patria, (¡Qué bueno que sean muchos!) deben pensar con sentido común: saliendo de este desastre, se les presentaran mil posibilidades en Democracia.

A estas alturas creo que todas las cosas toman su tiempo. Y, la pregunta es ¿qué tengo que aprender? ¿de qué debo ser consciente? A todos los desesperados/as los quiero ver reconstruyendo al país. Se puede y se espera propiciar que todos y todas actúen para el bienestar de nuestra maltrecha república. Ya no se aguanta más. Piensen, por favor, con altruismo, en la gran mayoría de los pobres venezolanos que sufren y padecen este régimen. ¿Es mucho pedir?.-

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