Opinión

210 años de una gesta que ni termina… ni da tregua

Nelson Oxford:
Han transcurrido 210 años desde la Declaración de independencia de Venezuela, hoy destruida, vejada, cautiva y sometida. 


Fecha propicia para recordar con añoranza ese momento histórico en que el novel liderazgo del momento, actuando en nombre del pueblo venezolano, en un acto trascendental realizado en la Capilla Santa Rosa de Lima, lugar que es hoy sede de la Alcaldía de Caracas, decidió rubricar al movimiento emancipador que se había gestado el 19 de abril de 1810 con un importante documento redactado por Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi, que comienza con una invocación:


«En el nombre de Dios Todopoderoso, nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, que forman la Confederación Americana de Venezuela en el continente meridional, reunidos en Congreso, y considerando la plena y absoluta posesión de nuestros derechos…«. 
La declaración de independencia es absolutamente clara y precisa en sus propósitos, como se aprecia en parte de sus párrafos finales: “… 

nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límite y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes”. 

Simón Bolívar, inspirador y líder indiscutible de todo el proceso independentista de Venezuela y también de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá y Perú, por lo que recibió el merecido título de “Libertador” en 1813, no firmó el Acta de Independencia, porque no era diputado de ninguna provincia, no obstante arengo y pronunció unas palabras en el momento de la proclamación que pasarían a la historia: “Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad sudamericana, vacilar es perdernos«. 

Venezuela se convierte así en la primera nación independiente de Iberoamérica y la tercera de América, tras Estados Unidos (1776) y Haití (1804), con una historia patria llena de hermosos y valientes episodios que comienza con los sucesos del 19 de abril de 1810, continua con la instalación del primer Congreso General de Venezuela, y luego, entre otros sucesos, con la Declaración de los Derechos del Pueblo de 1811 y con la Constitución de 1811, redactada por Cristóbal Mendoza y Juan Germán Roscio, sancionada por el Congreso Constituyente de 1811, cuyos preceptos principales recogen:

1) Establecer como forma de Estado la Federación, con evidente la influencia del modelo norteamericano.;

2) Acoger la separación de poderes con un Poder Legislativo bicameral: Cámara de Representantes y Cámara del Senado.

3) El Poder Ejecutivo es colectivo, ejercido por tres personas.

4) El sistema electoral establece limitaciones tanto del derecho a elegir como a ser elegido.

5) Enuncia sobre de los derechos del hombre, resumiéndolos en los de libertad, igualdad, propiedad y seguridad; acogiendo así la doctrina del Estado democrático, liberal, burgués de derecho, en el cual la idea básica es la de derechos fundamentales al Estado, que pertenecen al hombre por propia naturaleza, más allá del poder del Estado que se encuentra por su parte limitado, pues su actuación y su tarea principal es la de servir de guardián para el respeto y garantía de esos derechos.

6) No se reconoce la libertad de cultos y se proclama a la religión católica, apostólica, romana como religión de Estado. 

Han transcurrido 210 años desde la Declaración de independencia de Venezuela, hoy destruida, vejada, cautiva y sometida por la acción demoniaca de quienes por ignorancia y resentimiento social utiliza el mal para ejercer un poder usurpado para sus propios fines delincuenciales.

Años de tropiezos y procesos constituyentes que han dado paso a constituciones y enmiendas para acomodarlas a caprichos de la mayoría de los 50 mandatarios que han “administrado el país”, lo que demuestra que la gesta de la independencia ni termina… ni da tregua, y hoy, como nunca, nos exige un esfuerzo mayor, unitario, sincero y patriótico para refundar la patria fracasada.

Hoy, tal y como lo pidió El Libertador, tenemos que superar el temor de luchar por la libertad, porque vacilar es perder

Nelson Oxford es director de VenAmérica 

Miami 6 de julio de 2021

 

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