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La Conferencia Episcopal pide refundar la patria

Egildo Luján Nava:

La situación de Venezuela es hoy similar a la de un barco sin rumbo, con muchos inexpertos mal intencionados a bordo, peleando por el control del timón y treinta millones de pasajeros en estado de desesperación, correteando sin saber qué hacer para ponerse a salvo. En fin, lo que se describe es algo parecido a la historia del naufragio del gran barco de pasajeros «El Titanic». 

Gracias a Dios, Venezuela cuenta con una querida y respetada  Iglesia Católica, la misma que, por cierto, y por intermedio de la Conferencia Episcopal Venezolana, se pronunció en la víspera de la conmemoración del 210 cumpleaños de la firma del Acta de Independencia, con un razonamiento impactante, de innegable trascendencia para los venezolanos y el resto del continente.

La Iglesia cuenta con más del 80% de la credibilidad y de la confianza de la población nacional. Se trata de fieles a ella, es decir, a la UNICA institución que goza de prestigio y respeto de parte de la gran mayoría del pueblo venezolano.  

La Santa Iglesia Católica, en su valiente y muy acertada comunicación, se pronunció proponiendo, como única solución a esta dramática y triste situación venezolana,  un justo, oportuno y democrático proceso de REENCUENTRO, PACIFICACIÓN Y REFUNDACIÓN del país. Y, además, a través de un proceso CONSTITUYENTE como lo establece la vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y que sea ejecutado íntegramente por el poder Soberano, sin INTERVENCIÓN de los poderes constituidos.

El último intento de refundar al país se realizó en 1999, con base en una convocatoria a la nación a un proceso constituyente, para redactar una nueva Constitución.  De hecho, se trata de un Documento constitutivo con vigencia actual que, como principio fundamental, establece  «Refundar la República de Venezuela para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y de pluridad cultural, en un Estado de justicia, federal y descentralizado».

Desafortunadamente, como se dice en criollo, » Deseos no preñan». Nada de los principios fundamentales de esa actual Constitución se han respetado; de hecho,  su articulado ha quedado en letra muerta y sólo se valida para hacer daño a todo el que no esté de acuerdo con la actual situación. De hecho, ante la Corte Internacional Penal, hay miles de denuncias y de juicios por violación a los derechos humanos, y que han impulsado a casi  seis millones de venezolanos a huir del país, ocasionando un caos internacional y dramáticas situaciones a nivel individual y familiar.

Actualmente, el llamado de la Iglesia Católica es a realizar un proceso Constituyente, tal y como lo establece la Constitución. A su juicio,  es la única solución pacífica factible, democrática y participativa que tienen los ciudadanos venezolanos, en la que  pudieran prevalecer la reconciliación y la participación activa de todos los sectores de la sociedad venezolana. 

En ella, se nombrarían democrática y transparentemente más de 300 constituyentistas procedentes de todas las regiones y sectores sociales,  políticos, gremiales y económicos. Y el máximo objetivo sería  el de REFUNDAR la República con una nueva y moderna Constitución que descentralice al país; también que haga posible el alejamiento progresivo del presidencialismo caudillista,  y que permita un justo desarrollo. 

El alcance de la participación colectiva sería el de  establecer la doble vuelta electoral presidencial,  además de una auténtica y verdadera independencia de poderes que facilite una amplia municipalización nacional, en la que  el venezolano deje de ser un simple habitante, para convertirse en un verdadero ciudadano de la República,  con deberes y derechos, entre otras tantas reformas.

En otras palabras, hacer posible el logro de un próspero y vertiginoso desarrollo participativo de todos los ciudadanos, unidos y en sana paz. 

Hay que hacer votos por el hecho de que esta sabía propuesta de la querida y respetada Iglesia Cotólica, se haga realidad y se constituya en el gran milagro que salve a Venezuela.

 EGILDO LUJÁN NAVA    11/7/2.021

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