Opinión

Adiós al café…

Gloria Cuenca:

Nunca imagine que, en nuestro país gran productor de café se transformara éste en un producto tan caro; pero sobre todo: que perdiera sus características principales, en cuanto a olor y sabor. En efecto, nuestro café tradicionalmente fue muy bueno. Estamos acostumbrados al buen café. Teníamos varias marcas de las que nos podíamos ufanar. Recuerdo los avisos publicitarios: “Negrito, con leche o marrón, más sabroso es El Peñón. (Hoy desparecido) No hablemos de aquel que decía “Fama de América el Mejor Café” y así varios más.

Hoy estas marcas de café no existen, si aparecen no tienen nada que ver con los sabores de antes o, fueron ubicadas para el exterior y nos venden muchos otros cafés que hasta ahora, a pesar de lo costoso eran de grato sabor, se podían tomar. El precio está por las nubes, cada semana más costoso. En un principio, me refiero hace unos años atrás, era cada vez más caro, pero de muy buen sabor. Sin embargo, venimos notando que la calidad del mismo es, cada vez peor. Comprobaba cuando hacía las compras, que era un café caro; sin embargo era de muy buena calidad. Poco a poco, acepté que los tradicionales no existían y empecé a cambiar las marcas en la búsqueda de nuestro tradicional y excelente café.  Hay dos que eran estupendos: el San Domingo y el San Antonio.

Digo eran por cuanto su calidad ha bajado mucho y ahora tienen un sabor extraño ¿los están mezclando?  Compraba las marcas de los Santos, que además forman parte de mis venerados. Se podía tomar un excelente café, hasta que recientemente, lo he notado, no sabe igual. Al examinar los granos, me doy cuenta de que alguna substancia está allí. Alguien que sabe de eso, me advirtió que los están mezclando todos y las mezclas van del maíz y el sorgo hasta el aserrín.

¿Dios como esto es posible? ¿Será que ya no existe consciencia ética entre los comerciantes venezolanos? Sabemos, que como todos, viven y vivimos momentos difíciles, pero de allí a pretender engañarnos a todos con un café, super caro y de mal sabor hay una distancia enorme. Es lo que no me canso de escribir, decir y remachar, el gobierno es un desastre, pero tenemos que tener cuidado, por cuanto como decía mi sabia suegra: lo malo es lo que se pega. Que no se nos peguen todas esas malas acciones, es el reto que tenemos. Los ciudadanos venezolanos tenemos el desafío de no dejarnos contaminar con éste estado de cosas.

El malandraje, las conductas inmorales, no deben ser motivo de orgullo, ni mucho menos servir de ejemplo. Allí está la tarea pendiente de padres y maestros, además de toda la gente de buena voluntad y con principios de honestidad y rectitud que nos deben acompañar en nuestro tránsito vital. Educar y re educar, hablar y compartir, explicar a los niños y a los jóvenes por qué la conducta equivocada no puede, ni debe ser un ejemplo para el desarrollo positivo del país. En medio de todo este desastre no podemos dejar de lado a quienes vienen detrás de nosotros y nuestra tarea es ensenarles a comportarse como gente de bien, con decencia y rectitud.

Hay una tendencia a devolver los hechos,  como se nos pretende aplicar a nosotros. Una especie de Ley del Talión. Sin embargo, los desarrollos humanos y sociales, nos hacen ver como no es sano, ni representa ninguna posibilidad adecuada la acción que de alguna manera lo que pretende es devolver al otro/a lo mismo que sufrimos. Hay una ley de causa y efecto. Es física y por lo tanto se puede entender. Eso nos debe servir de orientación en este proceso lleno de conflictos, pruebas y decisiones, para lo que a veces, sentimos no estamos preparados. Sin embargo, es un desafío individual no dejarse envolver por las acciones anti éticas.

Los cultivadores de café, sus productores y vendedores tienen la posibilidad de hacer bien las cosas y decirlas, siguiendo la teoría de la casa de cristal en relaciones públicas, seguro se consolidaran y tendrán mayores ventas. Recuerden que los consumidores no somos tontos y podemos elegir.

O, tristemente le decimos adiós al café. –

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