Lecturas recomendadas

Detrás de cada mal hay un bien posible a punto de estallar

Acepto los errores como parte del camino, no pongo en duda todas las cosas vividas… Todo -lo bueno y lo malo- puede llevarme a Dios

Vivo cosas buenas y otras que no me lo parecen tanto. Pero todas ellas pueden llevarme a Dios. También detrás de cada mal hay un bien a punto de estallar.

Normalmente me parece injusto lo que no me conviene. Suele llegar demasiado tarde lo que es bueno para mí. Tal vez me pilla de sorpresa lo que no me gusta. Porque no lo deseo, porque no lo amo.

A menudo trato de descifrar las huellas que Dios me deja ocultas ante mis ojos para que pueda seguir sus pasos.

Pero tengo que reconocer que no hay certezas absolutas y tengo siempre dudas.

Solo logro intuiciones que lanzo al aire buscando encontrar el camino exacto, siempre con miedo a equivocarme.

Amenazan los vientos con cortar la racha, con frenar mi carrera. Y me dispongo a emprender un camino a una velocidad prudente, para no alterar nada de lo que observo.

Cuánto me equivoco…

Espero conseguir cada mañana el fruto de toda mi entrega. Como un loco suicida que no sabe bien lo que le conviene.

Me empeño en cometer pecados casi a la fuerza, incluso contra mi voluntad. Y cada pecado se clava en mí con un dejo de nostalgia y mucha culpa.

Y me hace sentir que no puedo evitarlo. ¿Cómo se puede borrar de golpe todo el mal que hecho? ¿Cómo puedo perdonar a otros si a mí mismo no me perdono?

Imposible borrar todo lo que he hecho. Imposible olvidarlo, siento la herida. Quedan grabadas en mi memoria cada una de mis acciones, de mis decisiones, de mis pasos.

Mi historia es sagrada, a pesar de todo

No me importa recordar mi historia porque sé que es sagrada, para Dios seguro y después de todo no hay nada tan importante como vivir la vida con alegría.

Y eso es lo que hecho la mayor parte de las veces. No han podido conmigo ni la nostalgia ni la tristeza.

No me han vencido las lágrimas ni la rabia. Me he sobrepuesto a los desengaños y a las derrotas.

Y he alzado los ojos al cielo buscando más que respuestas una mirada comprensiva de Dios y un fuerte abrazo.-

Carlos Padilla Esteban – publicado el 26/10/21-Aleteia.org

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