El Papa

La proclama del Papa a la Iglesia: “Volvamos a empezar desde Belén, volvamos a empezar desde Nazaret”

“La Iglesia sabe que está llamada a anunciar la buena noticia a partir de las periferias”

«La elección de Belén y Nazaret nos dice que la periferia y la marginalidad son favorecidas por Dios»

 

«Jesús nace en una periferia. No tomar en serio esta realidad equivale a no tomar en serio el Evangelio y la obra de Dios, que sigue manifestándose en las periferias geográficas y existenciales»

 

«Es deber imprescindible de todos los que tienen responsabilidad educativa, familiar o social el proteger y respetar a los niños y adolescentes a ellos confiados»

 

El Papa pide que «no prevalezca la lógica del máximo beneficio, sino la del compartir solidario. En el centro de las cuestiones laborales debe estar siempre la persona y su dignidad. Cuando no se gana el pan se pierde la dignidad. Recemos por esta gente”

 

«Jesus va a buscar a los que no han hecho el mal pero lo han sufrido: los enfermos, los hambrientos. La Iglesia que debe fijar su mirada en lo que el mundo ignora deliberadamente»

 

En el año dedicado a San José, el Papa Francisco inicia hoy un ciclo de conferencias sobre José de Nazaret, para que “nos sirva de apoyo, consuelo y guía”. Según Bergoglio, tanto San José como el propio Jesús optaron en sus vidas por las periferias, tanto las geográficas (Belén y Nazaret en vez de Jerusalén) como las existenciales. La conclusión es clara: “La Iglesia sabe que está llamada a anunciar la buena noticia a partir de las periferias”, porque “Jesús sigue manifestándose en las periferias geográficas y existenciales” y “va a buscar a los que no han hecho el mal pero lo han sufrido: los enfermos, los hambrientos”. Y la invitación urgente: “Volvamos a empezar desde Belén, volvamos a empezar desde Nazaret”.

En su saludo en italiano, el Papa invita a «proteger y respetar a los niños y adolescentes», para que no sean víctimas de abusos y pide que, ante los problemas laborales, «no prevalezca la lógica del máximo beneficio, sino la del compartir solidario. En el centro de las cuestiones laborales debe estar siempre la persona y su dignidad. Cuando no se gana el pan se pierde la dignidad. Recemos por esta gente”.

Año de San José

 

Catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El 8 de diciembre de 1870, el beato Pío IX proclamó a San José patrón de la Iglesia universal. 150 años después de aquel acontecimiento, estamos viviendo un año especial dedicado a San José, y en la Carta Apostólica Patris corde he recogido algunas reflexiones sobre su figura. Nunca antes como hoy, en este tiempo marcado por una crisis global con diferentes componentes, puede servirnos de apoyo, consuelo y guía. Por eso he decidido dedicarle una serie de catequesis, que espero nos ayuden a dejarnos iluminar por su ejemplo y su testimonio.

En la Biblia hay más de diez personajes que llevan el nombre de José. El más importante es el hijo de Jacob y Raquel que, a través de diversas vicisitudes, pasó de ser un esclavo a convertirse en la segunda persona más importante de Egipto después del faraón (cf. Gn 37-50). El nombre José en hebreo significa «Dios aumenta, Dios hace crecer». Es un deseo, una bendición basada en la confianza en la providencia de Dios y referida especialmente a la fecundidad y el crecimiento de los hijos.

De hecho, este mismo nombre nos revela un aspecto esencial de la personalidad de José de Nazaret. Es un hombre lleno de fe en Dios, en su providencia. Cree en la providencia de Dios. Cada una de sus acciones, tal como se relata en el Evangelio, está dictada por la certeza de que Dios «hace crecer», «aumenta», «añade», es decir, que Dios prevé la continuación de su plan de salvación. Y en esto, José de Nazaret se parece mucho a José de Egipto.

San José

San José

Las principales referencias geográficas de José -Belén y Nazaret- también desempeñan un papel importante en la comprensión de su figura.

En el Antiguo Testamento, la ciudad de Belén se llama Beth Lechem, ‘Casa del Pan’, o incluso Efratah, por la tribu que se asentó allí. En árabe, sin embargo, el nombre significa «Casa de la Carne», probablemente por el gran número de rebaños de ovejas y cabras de la zona. De hecho, no es casualidad que, cuando nació Jesús, los pastores fueran los primeros testigos del acontecimiento (cf. Lc 2,8-20). A la luz del relato de Jesús, estas alusiones al pan y a la carne remiten al misterio de la Eucaristía: Jesús es el pan vivo bajado del cielo (cf. Jn 6,51). Él mismo dirá de sí mismo: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna» (Jn 6,54).

Belén se menciona varias veces en la Biblia, ya en el libro del Génesis. Belén también está vinculada a la historia de Rut y Noemí, contada en el pequeño pero maravilloso Libro de Rut. Rut dio a luz a un hijo llamado Obed, que a su vez dio a luz a Jesé, el padre del rey David. Y fue de la línea de David de donde provino José, el padre legal de Jesús. Entonces el profeta Miqueas predijo grandes cosas sobre Belén: «Y tú, Belén de Efrata, tan pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el que ha de gobernar en Israel» (Mi 5,1). El evangelista Mateo retomará esta profecía y la vinculará a la historia de Jesús como su evidente cumplimiento.

De hecho, el Hijo de Dios no eligió Jerusalén como lugar de su encarnación, sino Belén y Nazaret, dos pueblos periféricos, alejados del clamor de la crónica y del poder de la época. Sin embargo, Jerusalén era la ciudad amada por el Señor (cf. Is 62,1-12), la «ciudad santa» (Dn 3,28), elegida por Dios para habitarla (cf. Zac 3,2; Sal 132,13). Aquí, en efecto, habitaban los maestros de la Ley, los escribas y fariseos, los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo (cf. Lc 2,46; Mt 15,1; Mc 3,22; Jn 1,19; Mt 26,3).

San José

San José

Por eso la elección de Belén y Nazaret nos dice que la periferia y la marginalidad son favorecidas por Dios. Jesús nace en una periferia. No tomar en serio esta realidad equivale a no tomar en serio el Evangelio y la obra de Dios, que sigue manifestándose en las periferias geográficas y existenciales. El Señor actúa siempre a escondidas en las periferias. En particular, Jesús va en busca de los pecadores, entra en sus casas, les habla, los llama a la conversión. Jesús va a buscar a los que no hicieron el mal, sino que lo padecieron. Siempre hacia las periferias. Pero también va a buscar a los que no han hecho el mal pero lo han sufrido: los enfermos, los hambrientos, los pobres, los más pequeños.

En este sentido, la sociedad de aquella época no es muy diferente de la nuestra. Hoy también hay un centro y una periferia. Y la Iglesia sabe que está llamada a anunciar la buena noticia a partir de las periferias. José, que es un carpintero de Nazaret y que confía en el plan de Dios para su joven prometida y para él mismo, recuerda a la Iglesia que debe fijar su mirada en lo que el mundo ignora deliberadamente. Nos recuerda que debemos dar importancia a lo que otros descartan. En este sentido, es un verdadero maestro de lo esencial: nos recuerda que lo realmente valioso no llama nuestra atención, sino que requiere un paciente discernimiento para ser descubierto y valorado. Pidámosle que interceda para que toda la Iglesia recupere esta perspicacia, esta capacidad de discernir y evaluar lo esencial. Volvamos a empezar desde Belén, volvamos a empezar desde Nazaret.

Hoy quiero enviar un mensaje a todos los hombres y mujeres que viven en las periferias geográficas más olvidadas del mundo o que viven en situaciones de marginalidad existencial. Que encuentren en San José el testigo y el protector al que puedes mirar. A él podemos dirigirnos con esta oración:

San JOsé

San JOsé

San José,

tú que siempre has confiado en Dios,

y tomaste tus propias decisiones

guiado por su providencia,

nos enseñas a no contar tanto con nuestros propios planes

sino en su plan de amor.

Tú que vienes de la periferia

ayúdanos a convertir nuestra mirada

y preferir lo que el mundo descarta y margina.

Consuela a los que se sienten solos

y apoya a los que trabajan en silencio

para defender la vida y la dignidad humana. Amén.

Saludo del Papa en español

Queridos hermanos y hermanas:  

Hoy comenzamos un nuevo ciclo de catequesis, esta vez referidas a san José. Estamos  viviendo un Año especialmente dedicado a él, con motivo del 150.º aniversario de su proclamación  como patrono de la Iglesia universal. En la Carta apostólica Patris corde recogí algunas reflexiones  sobre él. Espero que, en este tiempo de crisis global que estamos viviendo, nos confiemos a su  intercesión, y su ejemplo nos edifique y nos guíe cada día.  

San José

San José

En la Biblia hay más de diez personajes con el nombre de José, que en hebreo significa “que  Dios haga crecer”. Este detalle nos permite reconocer un rasgo que distingue a san José: es un  hombre de fe, que confía en los designios y en la providencia de Dios. Otro aspecto de su figura son  las principales referencias geográficas de su vida, Belén y Nazaret, que eran dos lugares periféricos.  Esto nos recuerda que tenemos que estar atentos a lo que el mundo ignora, y recuperar una mirada  que sepa discernir y valorar lo esencial. 

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Hoy, de modo particular, quisiera  que mi mensaje llegue a todos los hombres y mujeres que viven en las periferias más olvidadas y  que atraviesan situaciones de marginalidad. Que san José los proteja, y no se olviden de acudir a él  en todo momento con confianza y amor filial. Que Dios los bendiga. Muchas gracias. 

San José 07B

San José 07B

Saludo en italiano

Con motivo de la primera jornada nacional italiana de oración por las víctimas de abusos, que se celebrará el 18 de este mes, el Papa invita a “sostener el camino de recuperación de las víctimas”, porque “es deber imprescindible de todos los que tienen responsabilidad educativa, familiar o social el proteger y respetar a los niños y adolescentes a ellos confiados, porque es en esos lugares donde se producen la mayoría de los abusos”.

El Papa tiene presente también a los trabajadores italianos, preocupados por su futuro laboral, les expresa su cercanía y dirige un ardiente llamamiento “para que en esta situación y en otras similares que ponen en dificultad a tantas familias, no prevalezca la lógica del máximo beneficio, sino la del compartir solidario. En el centro de las cuestiones laborales debe estar siempre la persona y su dignidad. Cuando no se gana el pan se pierde la dignidad. Recemos por esta gente”.-

 José Manuel Vidal/RD

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