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Enrique Barón: “Lo que podemos hacer juntos siempre es más grande que si lo hacemos individualmente”

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No es casualidad. El día 15 de junio de 1212 se firmó la Carta Magna, en Inglaterra. Fue el primer cuerpo de leyes conocido para regular la relación entre el Estado y los ciudadanos y constituye la semilla de todas las constituciones de las sociedades occidentales. Es lo que nos conecta como civilización. Y como seres humanos. A su modo lo explica la web #MejorConectados en las voces de María Zabala, Javier Gómez Noya, Jota García, Rafa Nadal, Teresa Perales, Ferran Adrià… Pero lo que no es casualidad es lo de Enrique Barón.

 

El mismo día que se firmó la Carta Magna, pero del año 1977, Enrique Barón ocupaba su primer cargo político como diputado en las Cortes de Madrid. De allí seguiría su carrera hasta convertirse en el presidente del Parlamento Europeo… Y no es casualidad que llegara allí. Entre 1977 y 1212 hay 765 años de diferencia. Precisamente fue en el año 765 cuando se hizo la primera mención conocida de un sistema de rotación de cultivos en la Europa medieval. ¿Qué significa esto? Que había que llegar a un acuerdo con la tierra (y con la Tierra) para que esta pudiera descansar y ser más productiva al año siguiente.

En su aparición en #MejorConectados, Enrique Barón recuerda que recibía a todos los invitados al Parlamento Europeo diciéndoles: “Bienvenidos a la escuela de ciudadanía”. Durante esta entrevista, al igual que ocurre con muchos de los mencionados participantes de #MejorConectados, Barón relata las experiencias más profundas de su vida. Justamente eso es lo que pretendo transmitirles a mis alumnos… Claro, es que no me presenté inicialmente.

Mi nombre es Alberto, soy maestro de una escuela rural de Galicia. Y, junto con los alumnos y alumnas de 10 y 11 años, hemos escuchado a Barón en #MejorConectados un espacio de Telefónica que quiere ser un lugar donde inspirarse, encontrarse, conectar y lograr cosas increíbles, y que nos ha servido para escuchar, de boca de protagonistas de la historia, el arte y el deporte, historias inspiradoras que nos impulsan a mejorar, como personas y como sociedad. Y, con esto en mente, hemos tomado una decisión.

La base de cualquier sociedad son las personas. Toda sociedad tiene una constitución, mejor o peor, más o menos precisa, pero todas tienen una. Por eso resulta tan llamativo que las personas, los individuos que conforman la riqueza de una sociedad y que son quienes escriben, respetan y se rigen por una constitución con la convicción de que ésta les permitirá convivir con sus pares, nunca escriban una constitución propia que les guíe en su camino.

La decisión que tomamos con nuestros alumnos y alumnas, inspirados por Enrique Barón, fue escribir nuestra propia constitución. Un cuerpo de leyes que nos recuerden nuestro origen y hacia dónde queremos ir. Uno que contemple nuestra evolución y nos facilite los recursos para realizar los cambios en el trayecto a la felicidad. Y para ello tomamos como guía una frase que el propio Barón dice en su vídeo: “Para lograr acuerdos nos hemos centrado más en lo que podemos hacer juntos que en aquello que nos separa”.

Por lo tanto, sin necesidad de que sirva como guía, sino como inspiración, aquí os dejamos nuestra constitución personal.

Artículo 1: Ser honesto con uno mismo. Aunque duela. Es el camino inicial para el conocimiento propio.

Artículo 2: Ser feliz. Hacer feliz a los demás y cuidar de aquellos que nos importan. Esto se logra a través de la generosidad. Ser leal en los afectos. Honrar la generosidad ajena.

Artículo 3: No mentir. Jamás ocultar algo a quien forma parte de nuestra vida. Sostener la generosidad de mostrar las debilidades propias para que quienes nos rodean nos conozcan tal y cómo somos. Pero también ejercer la generosidad de no decir verdades hirientes que ni reflejan nuestros fallos, ni nuestras conductas y cuyo único objetivo es redundar en algo que el otro ya sabe de sobra o blandirla como un recurso mezquino para herir a otro solo por sentir dolor provocado por esa persona. Si la mentira es el egoísmo de ponerse en primer lugar, la verdad debería ser la generosidad de ponerlos a los demás en el sitio de preferencia. Aún cuando quede solo para nosotros.

Artículo 4: Respetar la palabra dada. Ser consecuente con lo que nos proponemos.

Artículo 5: Sonreír. Aún cuando no haya motivos, ejercitar la sonrisa.

Artículo 6: Jamás dejar de demostrar a quienes queremos lo especial que son en nuestra vida.

Artículo 7: No prejuzgar a nadie. Nunca. (Aquí tuvo especial influencia lo dicho por Barón, en #MejorConectados cuando afirmó que “No estamos condenados a enfrentarnos”).

Artículo 8: A aquellas personas que nos han dado su tiempo, su amor incondicional, perdonarles los errores que pudieran haber cometido. Siempre que el daño infligido no sea mayor que la alegría que provocaron en nuestra vida hasta ese momento. Si es así y consideramos que la persona busca enmendar el daño y da pruebas de ello, abrir las puertas nuevamente de par en par, pero con una condición. No habrá próxima vez.

Artículo 9: Aprender a perdonar, a no recordar, ni a nosotros ni a los demás los errores propios o ajenos. Pero no olvidarlos. Sobre todo si son propios.

Artículo 10: Nunca darse por vencido cuando estamos convencido de algo.

Artículo 11: No dejar pasar un día sin imaginar algo nuevo, algo diferente que provoque asombro

Artículo 12: Ejercer la seguridad de las convicciones propias. No dudar en defenderlas pero, al mismo tiempo, tener la mente lo suficientemente abierta para escuchar otras opiniones y la inteligencia para ver en qué medida cuestionan las propias.

Artículo 13: No permitir, por inacción u omisión, que alguien resulte dañado por otra persona.

Artículo 14: Nunca elevar la voz, ni para defender las ideas propias, ni para atacar las ajenas.

Artículo 15: Recordar que siempre, siempre, siempre, hay algo más importante, en nosotros y en quienes nos rodean, más grave o importante que lo que nos puede llevar a reaccionar de un modo extremo. Aprender a dimensionar, a empatizar y a tener perspectiva.

Artículo 16: Ser amable, cortés y educado. No buscar agradar a todo el mundo, pero saber estar con todos.

Artículo 17: Aprender todos los días algo nuevo.

Artículo 18: Reconocer que al igual que nos consideramos únicos, los demás también lo son. Y merecen respeto.

Artículo 19: Aprender a diferenciar entre capricho y necesidad.

Artículo 20: Esta constitución es susceptible de reformas y agregados, siempre que estos contribuyan a hacer más feliz la propia vida, no impidan que los demás lo sean y demuestren después de un tiempo prudencial, que enriquecen la vida.

Finalmente, para cerrar y despedirnos, deciros que cuando los alumnos y alumnas vieron el vídeo de Enrique Barón, en #MejorConectados, quedaron muy impactados por sus palabras, sobre todo las finales: “En griego la palabra sinfonía significa acuerdo y un buen acuerdo siempre lleva a la armonía”.-

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