Lecturas recomendadas

Esperanza, Futuro y Adviento

Rev. Peter M.J. Stravinskas, editor fundador de The Catholic Response y editor de Newman House Press:

Según nos acercamos a la Navidad, nuestros hermanos y hermanas bizantinos celebran dos domingos en honor a los antepasados ​​de Cristo. Consideremos hoy a uno de ellos, el casi olvidado Zacarías.

El Adviento es una temporada que tiene que ver, más que con prescribir ciertas acciones, con desarrollar actitudes particulares. Una dificultad del hombre moderno, no es que haga cosas malas (que las hace), sino que tiene pensamientos erróneos. El pensamiento correcto conduce al comportamiento correcto. En lenguaje teológico: la ortodoxia produce la ortopraxis. Las actitudes, no obstante, no son realidades incorpóreas; están encarnadas en personas históricas concretas. Por lo tanto, es útil reflexionar sobre este héroe relativamente desconocido, que jugó un papel clave en el primer Adviento y que puede ayudarnos a experimentar un Adviento y una Navidad santos en nuestros días.

Zacarías era sacerdote y, como los sacerdotes de la Antigua Dispensación, estaba casado. San Lucas nos dice que él y su esposa Isabel «eran justos ante Dios, y se conducían irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor». Solo existía una fuente de dolor y tensión en sus vidas: no tenían hijos. Entre el pueblo de Dios, la falta de hijos se consideraba una maldición de Dios y una vergüenza ante la familia humana. (Qué diferente de muchos en nuestra sociedad que evitan a los niños, incluso recurren a la anticoncepción artificial y al aborto). El pueblo fiel del Señor, sin embargo,  anhela en todas las épocas la nueva vida, que es un signo del amor de Dios.

Nos encontramos con Zacarías por primera vez, de manera bastante apropiada, en el Templo, cumpliendo su función sacerdotal. Entre los judíos antiguos, cuando un sacerdote estaba de servicio, se le requería que viviera separado de su esposa; ya que, incluso la gente de la Ley Antigua, percibía una conexión entre la actividad sacerdotal y el celibato. En la Nueva Alianza, por supuesto, Jesús da un paso más y convierte el celibato en una opción preferencial para el Reino. Es una forma de vida permanente, porque el sacerdocio es una forma de existencia permanente, no limitada a «períodos de servicio». El sumo sacerdocio de Cristo es eterno y no transitorio.

En todo caso, Zacarías se ha acercado al altar de Dios a la hora del incienso y se sorprende al encontrar un ángel. Un sacerdote, que pasa toda su vida intentando poner a otros en contacto con Dios Todopoderoso, se sorprende cuando Dios se comunica con él. El problema de Zacarías es doble: temor y falta de confianza en el Señor.

Su temor tiene raíces en una situación común a la mayoría de las personas, en la que oramos por algo, durante años, sin nunca verdaderamente esperar obtener el favor; y, luego, nos aterrorizamos cuando Dios actúa a favor nuestro. La falta de confianza de Zacarías proviene de estar encerrado en una forma terrenal de ver la realidad: “¿Cómo sabré esto? Puesto que soy un anciano y mi esposa tiene muchos años». (Lucas 1,18). En otras palabras, su conocimiento está limitado por la forma en que ocurren las cosas normalmente; no puede ver más allá del empírico nivel natural de la existencia.

Contrariamente a lo que la mayoría de la gente piensa, la fe no significa NO ver evidencia para creer; la fe, más bien, es un tipo particular de visión, que nos permite mirar al mundo desde una perspectiva divina. ¿Puede un atleta sobrevivir con pan y agua? Probablemente. ¿Tiene muchas posibilidades de convertirse en una estrella olímpica con esa dieta? Probablemente no. De manera similar, una persona puede vivir sin la visión proporcionada por la fe, pero es una vida exigua. La fe no es algo “añadido a” nuestra visión natural, como un telescopio de alta potencia; la fe ofrece vistas que no son imaginables para quienes carecen de ella.

La fe tampoco se basa en ilusiones; se basa en las acciones providenciales de Dios, a lo largo de la historia de la salvación. Por eso, el sacerdote Zacarías debió haber sabido mejor, y no dudar. Dios muestra su disgusto, por la falta de confianza en Él, haciendo que el anciano sacerdote quede mudo. A decir verdad, la facultad de hablar de Zacarías no le sirve de nada, de todas maneras, si no está dispuesto a creer y, luego, contar las maravillas que el Señor ha hecho.

Pero Zacarías aprende su lección. Cuando nace el hijo de sus esperanzas y sueños y todos quieren ponerle el nombre de su padre o de algún otro familiar, el mudo Zacarías recuerda el mensaje del ángel e interviene escribiendo en la  pizarra, con toda deliberación: “Juan es su nombre. » (Lucas 1:63) En ese instante se soltó su lengua; de modo, que no solo habló, sino que lo hizo poéticamente, recordándonos que el Señor supera nuestras expectativas, si confiamos en Él.

El anciano sacerdote prorrumpe en su magnífico himno de alabanza, el Benedictus, que la Iglesia ha incluido durante siglos en la oración de la mañana. Comienza con la alabanza a Dios, por Su obra redentora a favor de la raza humana; y continúa, cayendo en cuenta de cómo ese trabajo sería logrado, de una manera única, por el propio hijo de Zacarías. El padre se dirige a su pequeño hijo con gran encanto: “Y tú, niño, serás  llamado el profeta del Altísimo; porque irás a presencia del Señor para preparar sus caminos, para dar conocimiento, a su pueblo, de la salvación en el perdón de sus pecados”. ¿Por qué, y cómo? «Por la tierna misericordia de nuestro Dios, cuando el día amanezca para nosotros desde lo alto, para alumbrar a los que están en tinieblas y en la sombra de la muerte; para guiar nuestros pasos hacia el camino de la paz».

La fe le permite ver, no solo el pasado y el presente, sino también el futuro. Debido a que sabemos cómo ha actuado Dios en el pasado y lo que Él hace por nosotros, justo ahora, podemos llegar a conclusiones inteligentes sobre lo que hará en los días y años venideros. Las personas sin fe no tienen nada que esperar en la vida, porque no están en contacto con el Dios que es la fidelidad personificada.

La esperanza y el futuro son de lo que se trata el Adviento.-

Tomado/traducido por Jorge Pardo Febres-Cordero, de:

https://www.thecatholicthing.org/2021/12/05/hope-the-future-and-advent/?utm_source=The+Catholic+Thing+Daily&utm_campaign=bd5abc9a7b-EMAIL_CAMPAIGN_2018_12_07_01_02_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_769a14e16a-bd5abc9a7b-244037001

DOMINGO 5 DE DICIEMBRE DE 2021

Acerca del Autor

El padre Peter Stravinskas tiene un doctorado en administración escolar y teología. Es el editor fundador de The Catholic Response y editor de Newman House Press. Más recientemente, lanzó un programa de posgrado en administración de escuelas católicas a través de la Universidad Pontifex.

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