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Santa Sede en la OSCE: Intolerancia y discriminación religiosa van en aumento

El fenómeno anticristiano no es marginal

La delegación de la Santa Sede ante el Consejo Permanente de la OSCE, encabezada por el arzobispo Urbansczyk da la bienvenida a los nuevos Representantes Personales del presidente, que junto a las estructuras ejecutivas de la institución deben abordar sin prejuicios el tema de la intolerancia y la discriminación contra cristianos, judíos, musulmanes y miembros de otras religiones.

Un apoyo importante a los esfuerzos generales de la OSCE para combatir el racismo, la xenofobia, el antisemitismo, la intolerancia y la discriminación contra musulmanes, cristianos, judíos y miembros de otras religiones.  Bajo esta óptica, el Observador permanente de la Santa Sede, el arzobispo Janusz Urbanczyk reconoce el rol fundamental de los Representantes Personales del presidente en ejercicio de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) presentados, esta semana, durante la 134° reunión del Consejo Permanente.

Se trata del rabino Andrew Baker, representante personal para combatir el antisemitismo; el embajador Mehmet Pacaci para la lucha contra la intolerancia y la discriminación contra los musulmanes; y la profesora Regina Polak, para la lucha contra el racismo, la xenofobia y la discriminación, quien también se centra en la intolerancia y la discriminación contra cristianos y miembros de otras religiones. Ellos acompañarán la labor de la ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Ann Linde, presidente en ejercicio y de la presidencia entrante en 2022 que tocará a Polonia en la en la promoción de la tolerancia y la no discriminación.

Fenómeno anticristiano no es marginal

Lamentablemente, debemos reconocer que todos los indicadores a nuestra disposición confirman que la intolerancia y la discriminación motivadas por el antisemitismo y los prejuicios religiosos contra musulmanes, cristianos y miembros de otras religiones van en aumento, tanto en el este como en el oeste de Viena”, afirma el jefe de la delegación vaticana al hablar de la seguridad integral de las naciones.

En particular, el arzobispo Urbanczyk subrayó que el predecesor de la profesora Polak reconoció que «los delitos anticristianos ya no son un fenómeno marginal». Por lo tanto, exhorta a los nuevos representantes personales a «abordar la intolerancia y la discriminación contra cristianos, judíos, musulmanes y miembros de otras religiones, sin prejuicios ni selectividad jerárquica».

No solo las minorías son víctimas

En su intervención, el arzobispo puntualizó que la Santa Sede está convencida de que “todas las formas de intolerancia y discriminación religiosas deben recibir la misma atención”, independientemente de que estén dirigidas contra el grupo mayoritario o minoritario, es decir, que no prive un enfoque parcial o selectivo del fenómeno.

En este sentido, el observador vaticano explicó que los delitos motivados por prejuicios pueden pertenecer tanto a comunidades minoritarias como mayoritarias. De hecho, apuntó, que con demasiada frecuencia se utiliza el término «minorías» como sinónimo de «víctimas», como si las víctimas sólo pudieran pertenecer a comunidades minoritarias. Al respecto, monseñor Urbanczyk enfatiza que datos de la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (OIDDH) indican que «las comunidades cristianas son en gran medida víctimas de delitos de odio e incidentes motivados por prejuicios anticristianos también en los Estados donde dichas comunidades son mayoría».

Alarma creciente número de ataques terroristas

La Santa Sede está alarmada por el creciente número de ataques terroristas, crímenes de odio y otras manifestaciones de intolerancia contra sinagogas, mezquitas, iglesias, otros lugares de culto, cementerios y lugares religiosos, que representan la gran parte de los actos de violencia motivados por anti -semitismo y por prejuicios religiosos contra musulmanes, cristianos y miembros de otras religiones”, señala la delegación vaticana.

Al respecto, el Observador permanente recuerda que la respuesta a los desafíos de seguridad que enfrentan las comunidades religiosas debe basarse en el entendimiento entre los Estados participantes de la OSCE, que además tienen el deber común de garantizar la protección de estas comunidades contra los ataques. En este contexto, monseñor Urbanczyk instó a la OIDDH y a los Representantes Personales de la presidencia de la OSCE a «redactar directrices que aborden las necesidades de seguridad de las comunidades cristianas, además de la labor ya realizada con respecto a la seguridad de los judíos y musulmanes«.

Libertad de conciencia religiosa

La delegación vaticana ante la OSCE también manifestó su preocupación por la creciente intolerancia y discriminación que enfrentan las personas que desean vivir y actuar de acuerdo con los dictados de su conciencia inspirados en sus creencias religiosas. “Este tipo de intolerancia y discriminación a menudo se nutre de estereotipos negativos sobre la fe y las creencias”, aseguró el prelado vaticano al recalcar que este “preconcepto ignora que la religión puede ser un factor positivo y estabilizador para la democracia”.

De acuerdo con el principio de indivisibilidad, interdependencia e interrelación de los derechos humanos, nuestros compromisos en materia de tolerancia y no discriminación no pueden separarse de los de la libertad de religión o de creencias”, reiteró el arzobispo Urbanczyk. De allí su propuesta de incluir la libertad de religión o creencias como un asunto específico de interés de los Representantes Personales que deben cooperar con el Departamento de Tolerancia y No Discriminación y el Departamento de Derechos Humanos de la OIDDH, para garantizar una coordinación mutuamente beneficiosa.-

Alina Tufani – Vatican News

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