Opinión

Otro año para creer y luchar

«Ver es creer, pero algunas veces, las cosas más reales en el mundo son las cosas que no podemos ver»

Felipe Guerrero:

 

En este mes de Diciembre, tiempo de conclusión de una época y de  apertura de una nueva estación, es un buen momento para leer  y releer los hermosos textos escritos por el apóstol Lucas, el predicador evangelista que mejor nos describe la ternura de Dios.

Tenemos particular preferencia por el  evangelista Lucas ya que plantea con claridad el modo de vida de nuestro peregrinaje: Practicar el mandamiento del amor  y comprometernos con la misión de anunciar la buena noticia. Ese modo de vida nos conduce a ser testigos del servicio en tiempos difíciles, con la certeza de que el Dios liberador es quien cuida nuestra vida y otorga vigor a nuestro testimonio.

La vida cristiana reposa en la certeza de CREER: Es la conciencia de que estamos «en buenas manos», las manos de Dios  y el compromiso de vivir en nuestra vida cotidiana al servicio de los hermanos.

«Ver es creer, pero algunas veces, las cosas más reales en el mundo son las cosas que no podemos ver».

Esta estación es mágica. Es un buen momento para unir los corazones, familias, amigos, momentos, abrazos, música, nostalgia, ilusiones, entre muchos sentimientos.

Te invito para que en este nuevo año que comienza, lo transitemos  «con los pies en la tierra, con la cabeza en las nubes y con el corazón en las manos» Que iniciemos nuestro peregrinaje en este tiempo nuevo con todos los retazos de esperanza que nos quedan. En una hora complicada, enrevesada e intrincada, Ana Frank nos dijo: «Es difícil en tiempos como estos pensar en ideales, sueños y esperanzas, sólo para ser aplastados por la cruda realidad. Es un milagro quien no abandona de todos sus ideales. Sin embargo, yo me aferro a ellos porque sigo creyendo, a pesar de todo, que la gente es buena de verdad en el fondo de su corazón».

Ante el inicio de un nuevo año, te invito para que «no pienses en la miseria sino en la belleza que aún permanece».

En la antesala de este fresco tiempo que va a comenzar, te invito a renovar nuestra fe:

«Creemos en la libertad todopoderosa hija de la inteligencia y de la imaginación.

Creemos en un mundo sin guerras y sin cárceles.

Creemos en el amor y sinceramente creo que no hay límites, ni banderas, ni himnos, ni fronteras, ni nacionalidades.

Creemos en  la paz y creemos en un mundo futuro en el que germinen y broten flores del tallo de los misiles y en el que los niños puedan jugar sobre sus tanques de juguete aunque sean la chatarra militar de nuestros días.

Creemos en que todos los seres humanos del mundo tienen derecho a la paz, al pan, a la educación, porque al fin y al cabo no creemos ni en fronteras, ni en nacionalidades.

Creemos en la fuerza revolucionaria de la palabra y de la poesía.

Creemos que el fondo de los mares es para el coral y no para los submarinos nucleares.

Creemos que la luna debe seguir siendo un satélite para los enamorados y no para bases militares.

Creemos en otra tierra, en donde de acuerdo al verso de Isaías: «Se hará justicia a los débiles y se defenderá el derecho de los pobres. En esa nueva tierra, el lobo habitará con el cordero, el tigre se acostará junto al cabrito, el ternero comerá al lado del león y un niño chiquito los cuidará.  El niño de pecho jugará sobre el nido de la víbora, y en la cueva de la culebra el pequeñuelo meterá su mano (Isaías 11, 4-8)

Con gran esperanza iniciamos un nuevo tiempo.  Es otro «OTRO AÑO PARA CREER Y LUCHAR».-

E-mail: felipeguerrero11@gmail.com

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