El Mundo

La nueva diplomacia alemana choca con las ideas de Borrell

El Alto Representante es acusado de aceptar la influencia de Podemos y de Zapatero

La misión de europeo Josep Borrell se empeñó personalmente en enviar a Venezuela no ha servido absolutamente para nada, si no es para demostrar que el político socialista carece de criterio ético para distinguir una dictadura de sus víctimas, como también se ha puesto de manifiesto a la hora de ignorar la oleada de represión de la dictadura cubana en los últimos meses.

Los malabares políticos para sostener una posición equidistante con dictaduras cada vez más inhumanas están siendo las señas de identidad de Borrell, desde Iberoamérica a Afganistán, donde ahora ha decidido mantener contactos con los talibanes para gestionar la llegada de ayuda humanitaria sin condiciones, pero insiste en que eso no significa que los reconozca como la autoridad competente en Kabul.

Tradicionalmente, la línea de la política exterior europea hacia Iberoamérica la ha marcado España. Siendo español, a Borrell se le ha acusado varias veces de estar más pendiente del criterio del Gobierno español y sus socios de Podemos, cuya cercanía a la dictadura venezolana no es un secreto para nadie, o incluso de la inspiración del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que ejerce sin disimulo de abogado defensor de Nicolás Maduro y látigo de la oposición democrática.

Lo que va a cambiar a partir de ahora será el criterio de la nueva coalición en el poder en Alemania, cuyo Ministerio de Asuntos Exteriores está en manos de la dirigente verde Annalena Baerbock. Los criterios éticos de los verdes alemanes en materia de dictaduras en el mundo son conocidos por ser estrictos e inequívocos: con las tiranías no se puede ser condescendiente y lo han demostrado reiteradamente en todas las votaciones en el Parlamento Europeo, siempre más radicales que los socialdemócratas.

Es poco probable que el Gobierno del país más importante de la UE pueda aceptar este tipo de componendas con Venezuela o con Cuba. Aunque no son de esperar grandes cambios respecto a la línea tradicional de la política exterior alemana, sí que se puede esperar una posición más marcada por los principios y menos por los intereses a corto plazo.

La idea de Borrell de que siempre se puede negociar con todo el mundo, razón por la que también insiste en apoyar el llamado ‘grupo de contacto’ sobre Venezuela (Alemania, Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, España, Francia, Italia, Holanda, Panamá, Portugal, Reino Unido, República Dominicana, Suecia, Uruguay y la Unión Europea), no ha obtenido ningún resultado y es posible que no encaje igual que hasta ahora con la sensibilidad de la nueva ministra alemana. También es cierto que Baerbock tiene en la mesa de su despacho otros asuntos que superan con mucho las dimensiones del problema venezolano, empezando por las relaciones con Rusia, que afectan directamente a Alemania y que para Borrell ha representado el momento más humillante que ha vivido un Alto Representante, y con la dictadura China, que representa el pulso colosal entre lo que es Estados Unidos como superpotencia y un mundo dominado por Pekín.

La cuestión de la misión de observación electoral a Venezuela se ha saldado en tablas en el Parlamento Europeo. Borrell insiste en que ha sido elogiado en la Eurocámara, aunque el partido más importante, el PPE, no quiso participar en su composición y, desde el 21 de noviembre en que se celebraron las elecciones, todavía no se ha publicado el informe final sobre las irregularidades detectadas.

A efectos prácticos, la oposición ha salido escaldada porque se han acentuado sus divisiones y en los lugares donde había logrado vencer, como en el estado de Barinas, feudo de la familia Chávez, la dictadura ha decidido sencillamente anular el resultado y repetir las elecciones.-

Enrique Serbeto, corresponsal en Bruselas/ABC de Madrid

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