Opinión

El Cambio

Elinor Montes:

Mientras más tiempo permanece el régimen en el poder, más cuesta arriba se vuelve el restablecimiento de la República y la recuperación de la soberanía. Hoy los venezolanos somos extranjeros en lo que queda de patria. Perdimos el derecho a la autodeterminación, a la elección de nuestros gobernantes y de nuestros legisladores. La justicia es una entelequia.

Con horror vemos la fragmentación del territorio nacional y su reparto entre los aliados estratégicos extranjeros del régimen, que en evidente desprecio por lo nuestro, toman para su saqueo, desarrollo de sus intereses y dominio de los connacionales que allí viven. Da miedo hasta salir a la calle. La destrucción de nuestras maravillas naturales, que fueron protegidas y preservadas durante la democracia, están siendo destruidas a paso de vencedores. ¿Es que acaso no hay nadie dentro del régimen, que tenga algo de sensatez para entender que el que no cuida lo que tiene a pedir se queda? ¿En qué territorio van a mandar cuando estos grupos aumenten su poder y pretendan quedarse con todo? Acaso China, Rusia, Irán, el ELN o las FARC o la misma Cuba ¿han repartido sus territorios entre sus aliados extranjeros? ¿Cómo no ven que China se ha convertido en una potencia mundial mediante el desarrollo de las capacidades de su gente y su territorio?

Las armas de la nación venezolana ya no se usan para defender el territorio nacional, sino para matraquear y para reprimir las protestas de un pueblo cansado de tanta miseria y que desea un cambio, pero no el cambio que se viene produciendo desde 1999, que no ha sido más que la destrucción de la patria. El cambio que se desea es un cambio que tenga por norte el bien común, la integridad, la bondad, la libertad, la justicia, la igualdad, la paz, la educación de calidad y la satisfacción del trabajo bien hecho como factores principales para el ascenso social, en fin, el respeto de la dignidad humana, el reconocimiento del individuo frente al colectivismo.

La educación, herramienta fundamental para el desarrollo de toda sociedad ha sido sometida a vejámenes inimaginables, no sólo es la destrucción de la infraestructura por falta de mantenimiento, vandalismo y robo, sino los sueldos de hambre de los maestros y profesores, el desmejoramiento del programa educativo y las condiciones de pobreza que han causado la elevada deserción escolar que hoy tenemos. Muchos de nuestros muchachos ven al hampa común como una oportunidad de ascenso social, entre otros, porque el trabajo honesto paga poco y la meritocracia ha sido pisoteada por la lealtad roja rojota.

Son los individuos los que conforman las familias, las comunidades, las organizaciones, la nación; son ellos con sus principios y valores, con su conocimiento, con su cultura, con su deseo de ser cada día mejores personas los que construyen países desarrollados, en los que el respeto de los derechos humanos es de primordial importancia.

Si cada uno de nosotros, dentro de nuestro ámbito de acción, de manera militante, con constancia y determinación promovemos los valores del país que queremos, es mucho lo que podemos lograr, mientras conseguimos recuperar la libertad perdida.

Si cada uno de nosotros promueve el amor a Dios, y al prójimo como a uno mismo en cada cosa que hacemos, sirviendo en lugar de pretender ser servidos, lograremos los cambios que deseamos, al menos en nuestro entorno más cercano y de allí seguirá la proyección hasta el resto de la sociedad.

Todo cambia, nada permanece igual, y para que las cosas cambien a mejor, tenemos que ser mejores.

Mi deseo de año nuevo para mi gente de Venezuela, es que logremos el cambio que tanto deseamos. Trabajemos todos unidos para hacerlo posible.-

 

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