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El ‘reloj del fin del mundo’ se mantiene a 100 segundos del apocalipsis

Los científicos atómicos creen que el mundo está «atrapado en un momento particularmente peligroso» por las armas atómicas y biológicas, el cambio climático, la pandemia y la desinformación

El ‘reloj del fin del mundo’ (Doomsday Clock), que representa cuánto le queda a la especie humana para su destrucción total, se ha mantenido este jueves a 100 segundos de la campanada final, tal y como lo habían dejado hace justo un año los científicos atómicos encargados de manejar sus manecillas. La decisión de no retroceder un solo segundo se debe a que persisten los riesgos que plantean la proliferación nuclear, las armas biológicas, el cambio climático, la pandemia y la desinformación, «que socava la toma de decisiones racional». Al menos, queda el consuelo de que tampoco ha avanzado.

Pero que no se haya movido no es una buena noticia. «Estamos atrapados en un momento peligroso, que no trae ni estabilidad ni seguridad», asegura Sharon Squassoni, una de las editoras del Boletín de Científicos Atómicos, que maneja esta cuenta atrás simbólica.

El también llamado ‘reloj del juicio final‘, situado en la Universidad de Chicago, se creó en 1947 ante el creciente peligro nuclear y el aumento de las tensiones entre los dos bloques. Desde entonces, se ha convertido en un indicador universalmente reconocido de la vulnerabilidad del mundo. El reloj se acerca o se aleja de la medianoche según la situación política, científica y militar a nivel global.

Peor que en la Guerra Fría

El pasado año, los científicos decidieron adelantar el reloj 20 segundos, de forma que solo faltaban 100 para que el apocalipsis. De esta forma, el mundo se situaba más cerca que nunca de la destrucción total, con un riesgo aún mayor del que había en el apogeo de la Guerra Fría. Las causas fueron, según explicaron, la amenaza de las armas atómicas, el cambio climático y la guerra de desinformación. Aunque ahora los científicos valoran de forma positiva el cambio en la administración estadounidense, en manos del presidente Biden -extensión del acuerdo de armas New START, reincorporación al acuerdo climático de París, regreso de la ciencia, etc.-, las tendencias negativas han continuado.

Según explican, las relaciones de EE.UU. con Rusia y China siguen siendo tensas y los tres países participan en una serie de esfuerzos de expansión y modernización nuclear. Si los impulsos de estos países para desarrollar misiles hipersónicos y las continuas pruebas de armas antisatélite por parte de muchas naciones no se restringen, «estos esfuerzos podrían marcar el comienzo de una nueva y peligrosa carrera de armamentos nucleares», aseguran. También les preocupa la expansión nuclear y de misiles sin restricciones de Corea del Norte y los despliegues de tropas rusas en la frontera con Ucrania.

Los científicos también señalan que para muchos países, todavía existe una gran brecha entre las promesas de reducción de gases de efecto invernadero a largo plazo y las acciones de reducción de emisiones a corto y medio plazo necesarias para lograr esos objetivos.

Insuficiente respuesta al Covid-19

Además, aunque los países desarrollados mejoraron sus respuestas a la pandemia de Covid-19 en el último año, «la respuesta mundial siguió siendo totalmente insuficiente». Los planes para una distribución global rápida de vacunas «colapsaron, dejando a los países más pobres en gran parte sin vacunar y permitiendo que nuevas variantes del virus SARS-CoV-2 ganaran un refuerzo no deseado». Más allá de la pandemia, a juicio de los autores del documento, los preocupantes lapsos de bioseguridad y bioprotección dejaron claro que la comunidad internacional debe prestar mucha atención a la gestión de la investigación biológica. Además, creen que ha comenzado una nueva carrera de armas biológicas.

Igualmente, aunque la nuevo gobierno estadounidense avanzó en el restablecimiento del papel de la ciencia y la evidencia en las políticas públicas, «la corrupción del ecosistema de la información continuó a buen ritmo en 2021». En EE.UU., una oleada de mentiras habilitadas por internet persuadió a una parte significativa del público estadounidense a creer la narrativa completamente falsa que afirmaba que Joe Biden no ganó las elecciones presidenciales en 2020. Para los científicos, los esfuerzos continuos para fomentar esta narrativa «amenazan la democracia estadounidense».

«Nueva anormalidad»

En vista de este entorno de amenazas, los miembros de la Junta de Ciencia y Seguridad han considerado que el mundo no es más seguro que el año pasado en este momento y, por lo tanto, han decidido dejar el reloj a los 100 segundos para la medianoche. «Esta decisión no sugiere, de ninguna manera, que la situación de seguridad internacional se haya estabilizado. Por el contrario, el reloj sigue estando lo más cerca que ha estado nunca del apocalipsis que acaba con la civilización porque el mundo sigue atrapado en un momento extremadamente peligroso. En 2019 lo llamamos la nueva anormalidad y, lamentablemente, ha persistido», dicen.

«Los líderes mundiales y el público no se están moviendo ni cerca de la velocidad o la unidad necesarias para prevenir un desastre», advierten los científicos, al tiempo que les piden un compromiso inmediato para renovar la cooperación que reduzca todos estos riesgos. «Los ciudadanos del mundo pueden y deben organizarse para exigir que sus líderes lo hagan, y rápidamente. El umbral de la perdición no es un lugar para holgazanear», proclaman.-

Judith de Jorge/ABC de Madrid

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