Entrevistas

Baltazar Porras: En cualquier momento aparece un líder que cargue con la cruz del país

Según el cardenal Baltazar Porras, la mejor penitencia para el régimen sería bajarle el volumen a la mentira y la manipulación. Recomienda a la oposición hacer un propósito de enmienda ante tantos errores. Compara la situación de Venezuela con el relato bíblico del Éxodo, pues siente que estamos atravesando el desierto.

–¿Por qué ha sido tan larga la penitencia para un 90% de la población en estado de pobreza?

–Es la manera de someter a los pueblos a los caprichos de los gobernantes.

–¿Qué piensa cuando oye a la gente decir que Dios se olvidó de Venezuela?

 –Que se olvidan del dicho “a Dios rogando y con el mazo dando”.

–Por cierto, ¿un santo o patrono que proteja a la CEV de cierto mazo?

–José Gregorio Hernández.

–¿Qué responde a quienes cuestionan al papa Francisco por mantenerse indiferente ante Venezuela?

–Sólo leen lo que dicen los que no hacen sino hablar torcido del Papa.

–¿Qué no termina de aprender el pueblo venezolano?

–Que tienen que halarle más duro las orejas y no creer en pajaritos preñados.

–¿Ha sido tentado a halarle las orejas a determinados grupos de la oposición?

–Claro que sí, pero pido no caer en la tentación y más bien darles una cachetada para que despierten.

–¿La tentación de un sacerdote en la Venezuela de hoy?

–Unos pocos huir, pero la mayoría están dando el callo.

–¿Hay sacerdotes que han emigrado?

–Unos pocos, pero la mayoría cargan gustosos con su cruz.

–¿Emigraría usted?

–¡Vade retro, Satanás!

Sudor y lágrimas 

–¿Un pasaje bíblico acorde con la situación del país?

–El Éxodo, estamos atravesando el desierto.

–¿Vislumbra algún líder que pueda cargar con esa cruz?

–En cualquier momento aparece, porque los hay.

–¿Los fariseos actuales? 

–Los que se creen perfectos y no hacen sino achacarles los males a otros.

–¿Influyó la brujería practicada por el chavismo en el destino del país?

–Estamos buscando el exorcista que nos lo aleje.

–¿Un sueño?

–Una Venezuela fraterna e igualitaria.

–¿Una indignación?

–La miopía de la dirigencia; sólo se ve su propia nariz.

–¿Una alegría?

–La mayoría de nuestra gente sufre y goza, trabaja y canta.

–¿Una fe?

–La confianza del pueblo en superar las crisis.

–¿Un arrepentimiento?

–Pensar bien de quienes nos apalean.

–¿Una autopenitencia?

–Permanecer al pie del cañón.

–¿Protesta hoy menos la Iglesia?

–Los hechos demuestran lo contrario.

Quemas santas 

–¿El Judas de estos tiempos?

–Son muchos, como los que queman en Semana Santa.

–¿Aprobarán algún día el matrimonio para los curas?

–Siempre lo ha habido, pero no como piensan algunos.

–¿Cómo terminará la campaña mundial sobre la supremacía de la homosexualidad?

–Acabando con la especie.

–¿Hay también un ataque contra el catolicismo?

–Evidente, basta ver los sacerdotes, religiosos y laicos muertos el año pasado y la quema o destrucción de los símbolos católicos.

–¿Hay que reformar a la Iglesia?

Ecclesia Semper reformanda, decían los antiguos, y sigue en vigencia.

–¿Qué podría hacer la iglesia venezolana por la recuperación de Venezuela?

–Convencer a todos los sectores que tienen que pactar por el bien de todos.

–¿Estaría dispuesto a negociar con el régimen?

–Uno no habla con quien quiere sino con quien le toca.

–¿Una penitencia para el Gobierno?

–Que mienta y manipule menos.

–¿Otra para la oposición?

–Que tengan propósito de la enmienda ante tantos errores.

–¿Una recomendación para ambos?

Que no sigan de espaldas el uno del otro.

–¿Cómo está su don de profecía?

–Como Jeremías: “Señor, que no me hacen caso”.

–¿Qué le dicen las señales divinas sobre el porvenir de Venezuela?

–Que está más cerca la tierra prometida, pero hay que atravesar el Jordán.

De perfil    

Baltazar Enrique Porras Cardozo nació en Caracas el 10 de octubre de 1944. En 1966 obtuvo la licenciatura en Teología, en la Universidad Pontificia de Salamanca, y al año siguiente, el 30 de julio de 1967, fue ordenado sacerdote. En 1977 el Instituto Superior de Pastoral de la Universidad de Salamanca le otorgó el doctorado en teología pastoral. El 17 de septiembre de 1983, a los 38 años, el papa Juan Pablo II lo nombra obispo auxiliar de Mérida. Posteriormente, el 30 de octubre de 1991 es ratificado por el Vaticano como arzobispo de Mérida. Entre 1999 y 2006 ejerció la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV). En 2007 asumió la vicepresidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam). En noviembre de 2016 fue uno de los 17 sacerdotes católicos designados como cardenales en la Basílica de San Pedro, en Roma. Es también Arzobispo Metropolitano de Mérida y Administrador Apostólico de Caracas.

Caracas / Jolguer Rodríguez Costa /El Tiempo. com.ve

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