El Papa

El Papa le regala un chal de lana y Edith Bruck se rinde ante la ternura de Francisco

Día de la Memoria: Reencuentro del Papa con la sobreviviente de los campos de concentración nazi

Más de una hora de conversación, con anécdotas, recuerdos e intercambio de regalos, en presencia de su asistente Olga y del director de L’Osservatore Romano, Andrea Monda

 

Ambos subrayaron el valor inestimable de transmitir a las nuevas generaciones la memoria del pasado, incluso en sus aspectos más dolorosos, para no volver a caer en las mismas tragedias

 

«Los hombres no han aprendido de sus fechorías. No aprendieron de Auschwitz, como de Vietnam», dijo Bruck

 

El Papa reiteró que es fundamental que se restablezca una verdadera comunicación entre padres, abuelos, nietos, entre los mayores y las nuevas generaciones

 

Otro abrazo marcó el encuentro, así como las lágrimas de la mujer y los elogios del Papa por su inteligencia y lucidez. También hubo un breve intercambio de palabras con la asistente, de Ucrania, que pidió al Papa oraciones por su país

– El afecto que les une desde aquella primera visita del 20 de febrero de 2021 se encierra en el regalo que el Papa le ofreció y en las palabras con las que acompañó el obsequio. Un chal de lana, colocado sobre sus hombros, diciendo: «Esto es para calentarse, porque ahora hace frío».

Edith Bruck, de 90 años, húngara nacionalizada italiana, sobreviviente de los horrores de seis campos de concentración, preciosa testigo de nuestro tiempo y escritora de fama internacional, había intentado desde el principio contener las lágrimas, pero, en cambio, se rindió ante el regalo del Papa y la delicadeza con que lo presentó. Se sintió conmovida por la ternura de un hombre que nunca ha ocultado su admiración por ella y con el que, como suele decir, ha establecido una amistad a base de cartas y llamadas telefónicas.

Los jóvenes y la Memoria

La ternura fue evidente en el abrazo con el que Francisco la saludó en la Casa Santa Marta, en este día simbólico en el que se conmemora a las víctimas de la Shoá. El encuentro duró cerca de una hora en presencia de Olga, la asistente ucraniana de la escritora, y de Andrea Monda, director de L’Osservatore Romano, que informó de los detalles.

Hubo muchos discursos, anécdotas y recuerdos evocados, pero sobre todo fue central el tema de la Memoria y la importancia de transmitirla a esta nueva generación de jóvenes, desconocedores de la historia y atormentados por los fantasmas del racismo y el antisemitismo que parecen resurgir incluso de la red.

«Ambos subrayaron el valor inestimable de transmitir a las nuevas generaciones la memoria del pasado, incluso en sus aspectos más dolorosos, para no volver a caer en las mismas tragedias», informa la Oficina de Prensa del Vaticano.

«Los hombres no han aprendido de sus fechorías. No aprendieron de Auschwitz, como de Vietnam», dijo Bruck

 

Edith Bruck: "Buscar la luz sin olvidar la oscuridad"

La escritora, finalista del Premio Strega, le contó a Francisco todo lo que está haciendo. No solo su participación en eventos importantes, los cientos de entrevistas que ha concedido en los últimos días con motivo de la jornada de hoy, sino sobre todo sus «peregrinaciones» a las escuelas de Roma para hablar con los niños y contarles lo que ha visto, lo que ha perdido, lo que ha descubierto. Una obra fundamental para la sociedad, pero también para ella misma. «Me hace bien», dijo Edith Bruck al Papa.

Y Francisco respondió con simpatía que había notado que el trabajo rejuvenece. Lo que anima al superviviente es sobre todo ver el «extraordinario efecto» que tienen sus palabras en los jóvenes. «Me gustaría decir a los padres que sus hijos son mejores de lo que imaginan», dijo Bruck, según informa Monda.

A continuación, el Papa reiteró, como tantas veces ha hecho en sus discursos a los jóvenes, que es fundamental que se restablezca una verdadera comunicación entre padres, abuelos, nietos, entre los mayores y las nuevas generaciones.

 

Encuentro del Papa con sobreviviente de los campos de concentración nazi.

El regalo del “pan reencontrado”

La conversación se prolongó durante mucho tiempo. Se detuvo en el momento de los regalos, embargada por la fuerte emoción de regalar al Papa un pan trenzado, horneado en casa. Se trata de ese «Pan Perdido», título de su famosa novela, que su madre horneó justo antes de que se la llevaran los nazis, y que fue presentado hoy al Papa como «el pan reencontrado». El símbolo, probablemente, de una serenidad recuperada a pesar del recuerdo vívido del mal vivido. Todos los presentes probaron un trozo.

Además del chal, Francisco regaló a su amiga una medalla hecha para él en Jerusalén, detalle que impresionó mucho a Bruck.

Bruck también dejó al Pontífice dos libros: «Cartas a mi madre», en la nueva edición de Nave di Teseo, y un libro de poemas de Miklós Radnóti, el poeta húngaro «cuya brillante carrera -como dijo el propio Francisco en Budapest- se vio interrumpida por el odio ciego de quienes, solo por ser de origen judío, primero le impidieron enseñar y luego le apartaron de su familia». Los poemas fueron traducidos y editados por la propia Bruck.

 

Día de la Memoria: recordando la visita y oración de Francisco en Auschwitz

Un abrazo y una oración por Ucrania

Otro abrazo marcó el encuentro, así como las lágrimas de la mujer y los elogios del Papa por su inteligencia y lucidez. También hubo un breve intercambio de palabras con la asistente, de Ucrania, que pidió al Papa oraciones por su país. Y Francisco aseguró que estaba rezando.

Primer encuentro en 2021

El Papa Francisco se reunió con Edith Bruck por primera vez el año pasado. La había visitado en su residencia del centro de Roma, después de leer en L’Osservatore Romano una conmovedora entrevista en la que relataba la profundidad del abismo que vivieron ella y su familia durante la época de la persecución nazi.

«He venido aquí para agradecer su testimonio y para rendir homenaje al pueblo mártir por la locura del populismo nazi y con sinceridad repito las palabras que pronuncié de corazón en Yad Vashem y que repito ante cada persona que como ustedes ha sufrido tanto por ello: perdón Señor en nombre de la humanidad», había dicho el Papa Francisco en aquella ocasión. Palabras que el Pontífice no ha dejado de repetir ante lo que, ayer mismo, al final de la audiencia general, definió como una «página negra» de la historia de la humanidad marcada por una «crueldad indecible».-

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