Venezuela

De la unidad electoral a la unidad política

Las Primarias han resultado en un éxito civil sobre las tentativas del régimen por destruir un momento de acuerdo cívico por la democracia

Editorial de Versión Final/Zulia:

El hecho ha fraguado en una participación importante dentro y fuera de Venezuela, y ha demostrado al mundo la garra de toda una sociedad que ha dicho basta al Estado Fallido que aún hoy la mantiene prisionera.

En Miraflores han sentido la bofetada que se ha extendido a México para sorprender a un Maduro que quiso coger foco, pero no marcó agenda.

El madurismo hizo todo cuanto pudo para evitar el acto electoral y también el polo del llamado G4, de la propia oposición, jugó en contra intentando minimizar la participación de sus militantes que terminaron por rebelarse, asentar su voto y desconocer las directrices de sus líderes.

Ni con toda la mala intención lograron apagarlo.

Pero ahora toca algo importante, diríamos vital para que esta expresión se materialice en una herramienta precisa y efectiva.

De la unidad electoral que ha surgido hoy abiertamente en torno a María Corina Machado, es necesario pasar a la unidad política por un plan país que proyecte al menos dos décadas de una reconstrucción urgente.

No hay tiempo para pisar en falso y el escaso margen, dada la escala del asunto, obliga a toda una sociedad a enfocar solo y solo sí en el sentimiento que tradujo la primaria, que no es otro que el anhelo de poner fin a la era del modelo destructor en el poder que ya suma un cuarto de siglo dictando a los venezolanos cómo vivir en la miseria.

Así pues el país todo debe mantener firme esa demanda de fondo y no extraviarse en la forma.

El régimen juega duro y es implacable, eso ya lo sabemos, y por esa razón se debe ser audaz. Las fuerzas del envión de las primarias no se pueden consumir ni encasillar solamente en la lucha por el levantamiento de la inhabilitación.

Claro que vendrá la pelea por habilitar a Machado y allí se activará toda la sociedad dentro y fuera del país, gremios, partidos, universidades, negociadores, empresarios, sindicatos e incluso líderes políticos extranjeros pero, aún con toda esa demostración, habrá igualmente que cohesionarse al mismo tiempo para una unidad política que plantee la posibilidad de no lograrlo.

No hay tiempo, repetimos, para dejar fuera un escenario probable en que Machado no pueda confrontar a Maduro. Hay que meterlo en la agenda ya y hay que ir también preparándose para ello.

Esa será la forma clara de estar un paso adelante.

Aquí no se trata de un candidato ni de un gobierno, se trata de un cambio de modelo de país, no se trata de un rostro, sino de millones, se trata de cambiar la criminalidad por la justicia, de acabar con las violaciones de Derechos Humanos, de detener el saqueo de toda una nación, de terminar la historia de los apagones, el colapso de la salud pública, el hambre, el desempleo, la corrupción y la inflación. Se trata de reconstruir un Estado de Derecho.

Y en esa carrera urge que el liderazgo sepa reconocer su lugar como articulador y más nunca como caudillo. Ese mismo liderazgo debe guiar a Venezuela a superar los errores cíclicos como los de la dirigencia en Chile, Nicaragua, Argentina, en donde, por no hacer una correcta y duradera transición, cavaron su propia fosa.

Por eso es tan clave sellar un pacto político que surgirá de la nueva oposición que hoy ha nacido y que debe automáticamente de tomar la vanguardia de la representación de la oposición democrática venezolana en el mundo entero.

El acuerdo se logra con hombres y mujeres coherentes, capaces de nuclear un pensamiento que trascienda e impulse a Venezuela, sin demoras, a instaurar un modelo de democracia moderna.

Felicitamos al pueblo venezolano que combatió los intentos por aplastar las primarias y atendió con valentía y fe al llamado de la democracia.-

Carlos Alaimo

Presidente Editor

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