Opinión

Detentación de la Capitanía general de Venezuela

 

Isaías A. Márquez Díaz:

Desde 1808 se sabía en Caracas sobre los hechos del motín ribereño, que conlleva la caída de Godoy y la dimisión dada y cesión de Carlos IV, padre de Fernando VII, figura de una trama contra el ministro Godoy, así como  del motín arancetano y lo que diarios ingleses editan sobre tal hecho, con copia de documentos sobre la reunión entre la familia real y Napoleón en Bayona y de la abyección dimitía a favor del emperador francés, y  luego traspasar a su hermano José todos los derechos de la monarquía española. Confinado en Valencay pidió la mano de una sobrina de dicho emperador a cambio de devolver su corona a Napoleón; Fernando volvió a España.

Pero, las colonias por su dimisión y la razia gala estaban independizadas, y la política del monarca restaurado; pero, no fue lo más ideal para hacerlas volver a la sumisión, que derivó casi de inmediato, en  la pérdida del colonialismo hispanoamericano. En efecto, todo capitán general en ejercicio de sus funciones, tal y como fue el caso de don Vicente de Emparan, se convertía ciertamente, en usurpador del poder, a quien Francisco Salias toma de un brazo y hace devolver del umbral de catedral; del dedo de fray José Cortés Madariaga haciendo señales de negación la multitud de la plaza  le repudia; hecho que cambió unos tres siglos de historia para abrir el tiempo inmortal de la América libre.

Los venezolanos de entonces, asumían irrestrictamente, el gobierno de su terruño y anunciaron al resto de Hispanoamérica la novedosa llegada del proceso independentista, que sería cruento. Pero, fructífero en nuestro devenir histórico. Los españoles liberales, opositores al régimen absolutista de Fernando VII, miraban buenamente, el grito de independencia hispanoamericano. Asumían que formaba parte del gran combate que dentro de España habían librado contra el absolutismo de la vieja monarquía.

Algunos de sus militares famosos, que coronaron gloria al abatir la invasión napoleónica, tal y como el heroico general Francisco Mariano Renovales, quien luego irónicamente, fuese aliado de los septembristas, ofrecieron sus espadas a Bolívar, cuya entrega había recibido de sumo agrado con satisfacción: “nos une el amor a la patria y el odio a la tiranía”.-

isaimar@gmail.com

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