Desvergonzada y lamentable situación (VI)
Recientemente, tuve una terrible prueba personal y observé con inmenso asombro lo que hacen algunas personas en busca de sus intereses económicos e individuales. Todavía no me repongo de la sorpresa

Gloria Cuenca:
Escribo con zozobra. No puedo negar el estado de angustia que soporto, tanto por situaciones personales, como por lo que vivimos en nuestro amado país. Del resto del planeta, lo confieso con pena, no me puedo ocupar, ni reflexionar, hago un paseo rasante por lo que pasa en diversas zonas en conflicto. No me detengo. Protejo, con severidad, mi estado mental. Tampoco leo o veo información noticiosa, después de las 6 de la tarde. Amplié el margen una hora; lo que sucede con los presos políticos, ese horror al que someten a las familias, y donde han muerto, 4 madres en una semana, me conmueve, asusta y mortifica. Escucho con verdadero estupor lo que dicen y comentan los “representantes de los narcos jefes presos”.
Alguna vez, admiré la calma, hasta la parsimonia que tienen algunas personas cuando ven y oyen, tales ignominias. No me ocurre en las situaciones actuales. Por otra parte, con orgullo y satisfacción, escucho y veo a los Decanos de las Facultades de Derecho de la UCV, LUZ, y la UC; el Dr. Juan Carlos Apizt, el Secretario de la Universidad de Carabobo, Dr. Pablo Aure, acompañados por un grupo de profesores, con dirigentes gremiales de diversas comunidades profesionales. También está, El Dr. Tulio Ramírez de los representantes profesorales ante el Consejo Universitario de la UCV exigiendo, la libertad plena de los privados de libertad, señalando además la precariedad salarial de los profesores.
Con alegría oigo la noticia, sueltan a Juan Pablo Guanipa, sale a la calle a pedir la libertad de los otros presos. La libertad le dura horas, lo engrillan y detienen nuevamente. El Dr. Perkin Rocha, llega ya engrillado, en su casa de habitación. ¡Dios mío! ¿Qué se cree esta gente? La actitud de ciertos personeros del régimen, es de la más innoble y desagradable, además de una falsa arrogancia, entre las conductas que recuerde. Me cuesta escribir al respecto, no sé si siento vergüenza, asco ¿o qué? Sin embargo, es un deber imperioso: se requiere de nuestra energía máxima, tener y ver las cosas muy claras para lograr el objetivo final: La libertad y la democracia del país. No podemos, tener dudas, tampoco hay controversia, sobre ciertos hechos que indican la calidad inmoral de ciertos funcionarios gubernamentales.
He señalado, ¿el problema es mundial? ¿hay una guerra entre verdad y mentira? No olvido: una frase dicha en los lejanos cursos de religión, “Por la verdad, murió Cristo”. He narrado, lo grave que era en mi familia, decir mentiras; por eso nos castigaron. Veo y escucho con desprecio, todo embuste. Peor, todavía, es la sensación que me produce, cuando el mentiroso/a, se queda como si nada, ante los embustes, descubiertos, especialmente, en público. Los sostienen descaradamente, sin el más mínimo rubor o arrepentimiento; tampoco, puede observarse que haya “propósito de enmienda”. Desde el gobierno, alguien “afirma que no le gustan los presos”; se presta a un show mediático, para convencer de su buena fe. (¡?) Resulta descubierto con rapidez, sorpresa y estupor de quiénes lo oímos. Él impertérrito. No le preocupa, tampoco lo afecta ser desenmascarado, frente a la población entera del “show montado” con algo, que supuestamente lo afectaba, dada su historia.
¿No importa? Convencida estoy, perdieron la vergüenza, o ¿tal vez, nunca la tuvieron? Para ser tan descarado se requiere de una actitud de inmoralidad y desvergüenza, importante. Sin embargo, me sucede con frecuencia, recuerdo alguna de las frases de los mismos maoístas, que me sirven en este contexto. Me refiero al concepto “del Maestro Negativo”. ¿Qué significa ser un maestro negativo? Es quien actúa de manera equivocada, errada y con maldad siempre; entonces recordamos lo que no se debe hacer. En este caso: mentir, ser descubierto y no sentir ninguna clase de pena o arrepentimiento. Sin duda, se puede afirmar: “Jamás copiar la conducta de ese funcionario.” ¿Cómo es posible esto? Existe un vacío de valores, principios y reglas que impulsa a ciertos personajes a dejar de lado toda clase de normas éticas, en busca de sus objetivos personales.
Recientemente, tuve una terrible prueba personal y observé con inmenso asombro lo que hacen algunas personas en busca de sus intereses económicos e individuales. Todavía no me repongo de la sorpresa.
Momentos después, observamos, por la TV y las redes, este caso terrible: usar un suceso muy doloroso, manipular sobre ese hecho, en beneficio de una situación actual, absolutamente falsa. Les cuento que, a mi larga edad, 85 años, no me había imaginado que la “condición humana de algunas personas” superara la compasión y la piedad, incluso por sí mismas, dando rienda suelta a estos entes malévolos. No sé si se trata de venganza, o de aquello que alguien expresó: “Me pasó a mí. Y, ahora no tengo nada que ver con nadie”.
Reviso y pienso sobre mi vida: lo cotidiano, lo espiritual, lo emocional y agradezco, al Señor, Nuestro Dios, que he descubierto a este tipo de entes ya cuando voy de salida. Le pido que proteja a los míos y, además, pido la fuerza, la tolerancia y la capacidad para poder entender estas conductas, sin transformarme en juez, no lo soy. Tampoco quiero serlo. Deseo, aceptar y darme cuenta, de las infinitas circunstancias por las que atravesamos los seres humanos, siempre con la finalidad de tener una mejor vida y prepararnos para la existencia eterna.
Indudablemente, estos personajes, eso sospecho, sé sienten eternos, a pesar de que, han visto la muerte de cerca, no tienen ningún temor del juicio final, tampoco de Dios. ¡Qué momentos difíciles!.-




