Opinión

Gabriella Gambino: Familia y Vida

Beatriz Briceño Picón:

Estamos en días fuertes para Venezuela, por lo que vamos a mirar al 7 de noviembre de 2017, fecha en la que el Papa Francisco nombró a Gabriella Gambino Subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Cargo ocupado por vez primera  por una mujer, madre de familia, con cinco hijos. Sin embargo no sé cuantos fieles la conocen  en todo el mundo. Por eso me ha parecido importante que acudamos a sus luminosas enseñanzas cuando el mundo clama por guías  en temas tan cruciales como los que ella tiene entre manos.

Con motivo  de la intención especial del Santo Padre para el pasado mes de junio, sobre la belleza del matrimonio, la doctora Gambino fue invitada a un programa en vivo en Radio Vaticana, que me parece debería ser conocido por todas las familias bajo el sol o bajo la luna. Quedó claro que los hogares son los ámbitos principales de la catequesis en la Iglesia. Es evidente que el lenguaje de la fe se aprende en familia y su gramática, de forma ordinaria, en las parroquias, colegios o actividades extra escolares y extra familiares, que colaboran con esa responsabilidad de las familias.

Licenciada en Ciencias Políticas y doctora en Bioética, colaboró la doctora Gambino con los Pontificios Consejos para los Laicos y la Vida. Es autora de numerosas publicaciones sobre el matrimonio, la familia y la vida humana. De lo que deducimos que no le quedará ni un minuto para escudriñar más el mundo.  En YouTube  hay bastante material para acompañar su labor, llamada a esclarecer esas tareas que toca a los padres asumir con alegría y responsabilidad. Tareas atacadas por las ideologías que mueven  el planeta  en este siglo XXI  e intentan permear todos los rincones de nuestra existencia no solo en Venezuela sino en toda América y el mundo.

Regresando a la reciente entrevista, lo primero que el periodista le planteó a esa mujer nacida en Milán, fue el temor de bastantes jóvenes a contraer matrimonio. Por su parte la doctora Gambino, en perfecto español, dejó sentado que el matrimonio no es una elección como una carrera o un trabajo, sino una vocación. Una vocación específica que conviene asumir con claridad desde la niñez. En este sentido aconsejó un cambio de actitud en los hogares. Y se refirió al interés del Papa Francisco porque se cree un catecumenado de preparación al sacramento. Que empiece en la infancia en las propias familias: que estamos todos llamados al amor a través de vocaciones para siempre, como con el matrimonio, el sacerdocio o la vida religiosa.

Conviene insistir en que el sacramento no es la boda, añadió el responsable del dicasterio para las comunicaciones. Eso es la celebración. El sacramento es la relación entre los esposos y el vínculo que libremente establecen para caminar una vida entera redescubriendo la belleza  de la institución de la mano de Dios.

Porque Jesús es el invitado más importante. No solo bendice sino que acompaña y da un sentido trascendente a la cotidianidad.

El amor verdadero es lo que los conyugues van descubriendo y ese es el reto del mundo occidental que ha sufrido las influencias del mercado, el individualismo, el hedonismo y el mero materialismo.

No cabe duda que supone un esfuerzo no dejarse seducir por una publicidad light en estos tiempos de pandemia. Pero este camino hasta el 26 de junio del 2022, plagado de confusiones antropológicas y éticas, debe asumirse con seriedad y responsabilidad histórica. EL Papa Francisco, desde su habitación de la clínica Gemelli de Roma, nos está enviando nueva fuerza.

Nos toca a todos los laicos  estar cerca de la Doctora Gabriella Gambino, que con su dulce sonrisa y su mirada optimista, quiere alentarnos en esta misión secular que debe suponer un antes y un después. Así hemos de proponérnoslo todos los bautizados, que potenciamos el matrimonio y el celibato cada día, con nueva esperanza.   

Beatriz Briceño Picón

Periodista UCV-CNP

Fundación Mario Briceño Iragorry

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