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Nueva iniciativa de cuatro religiosas africanas frente a la persecución de niños albinos en Tanzania

El proyecto «Bajo el árbol del mango» acoge a niños albinos en Tanzania, perseguidos por su color de piel y considerados como una maldición.

En Tanzania, como en gran parte de África, los niños albinos son continuamente perseguidos debido a la superstición y muchos son asesinados para usar sus cuerpos en rituales de brujería. Tan solo entre 2010 y 2019 se contabilizaron más de 700 casos de agresiones, mutilaciones y asesinatos a estos niños.

Para paliar esta persecución, cuatro religiosas de la congregación de las Hermanas de la Providencia para la Infancia Abandonada en Tabora (Tanzania) están impulsando un nuevo proyecto de acogida de niños albinos en diversos hogares, «Bajo el árbol de Mango” –Sous le manguier–. La ONG católica italiana Solidarietà e Cooperazione Senza Frontiere colabora en el desarrollo de este proyecto para edificar “un verdadero hogar que dé todas las facilidades a estos niños albinos”. 

Teaser del proyecto «Bajo el árbol de Mango». 

Este ambicioso plan ya consta de una casa construida. Ahora, las religiosas quieren ampliarlo para que veinte nuevos niños de entre 3 y 6 años que han sido abandonados o alejados de sus familias puedan ser acogidos en un nuevo albergue.

También constará de un salón de usos múltiples y una escuela infantil donde podrán relacionarse con otros compañeros y recibir una educación íntegra y necesaria de la que carecen en la mayoría de los casos. La ONG que impulsa su edificación cuenta incluso con una firma de arquitectos de Bolonia, Gruppozero AA, “para que los edificios sean modernos, acogedores y duraderos y, sobre todo, den una oportunidad a estos pequeños”.

Como informa OMPress, el problema del albinismo en Tanzania, como en muchos otros países de África, está vinculado a supersticiones y algunas prácticas tribales que explotan estas supersticiones y la falta de educación en las poblaciones rurales más atrasadas. Esta persecución tiene como objetivo alimentar el tráfico de amuletos humanos con partes de sus cuerpos.

En el mejor de los casos, los albinos son marginados y expulsados de la sociedad, lo que obliga a sus padres a ocultarlos para salvaguardar su identidad y la del resto de miembros de la familia.

Recientemente el gobierno de Tanzania ha comenzado a perseguir el comercio de amuletos humanos gracias a la llegada al parlamento de Salum Khalfani Bar’wani, el primer albino elegido en el país y tras la ratificación de los acuerdos para la lucha contra el albinismo estipulados entre la Comunidad Africana y la Unión Europea.

ReL

10 julio 2021

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