Iglesia Venezolana

Diócesis de La Guaira bendice nueva y hermosa capilla

En la Parroquia San Isidro Labrador en La Peñita, que no sólo a esta comunidad, sino a varias comunidades cercanas del Valle de Puerto Cruz

 

La parroquia San Isidro Labrador en La Peñita fue creada en el 2004. Comprende las partes altas de las montañas de la Diócesis de La Guaira colindantes con el Estado Aragua y la zona costera occidental con las poblaciones de Puerto Cruz y Puerto Maya. Cuenta así con una diversidad de culturas y mezclas que llevan a tener una evangelización muy variada, pues a la iglesia compete el deber de llegar a cada rincón y periferia. La sede principal de la parroquia está el sector de Palo de Vaca (La Peñita) y cuenta otras 26 comunidades de campo: Las Lapas, Portachuelo, Boquerón, El Irial, San Martín de Capachal, La Laguna, Cambural, El Raizúo, La Alegría, Peña Arriba, El Incienso, La Florida, San Esteban, Loma del Medio, Aguacatal, Piedra de Cachimbo, El Naranjal, El Tigre, El Limón, Los Rastrojos, Los Isleños, Petaquirito, San Miguelito, Cagüita, Puerto Cruz y Puerto Maya. Estas comunidades son atendidas por 2 sacerdotes y un diácono permanente. Siete de ellas tienen su respectiva capilla.

Faltaba la de la comunidad de Aguacatal, que está ubicada en una zona de misión en las montañas del estado La Guaira donde se vive de la agricultura. El sector de Aguacatal tuvo sus inicios en los años 50 del siglo pasado, donde los asentamientos campesinos empezaron a aumentar poblando la zona.

Inicialmente los Padres Antonio Hernández y César Porras iniciaron el trabajo pastoral, con la catequesis y la fiesta patronal, y a ellos les donaron el terreno. Creció el fervor religioso. En el año 2006 el padre Rafael Troconis toma las banderas de iniciar la construcción de la capilla. En octubre de 2007, en el terreno donado por la comunidad, el padre Alfredo Bustamante colocó la primera piedra de la capilla. Posteriormente, el padre José Rafael Lugo intensifica allí la labor pastoral ganándose el cariño de la gente y sembrando ese sentido de pertenencia necesario, para lograr comprometer a la comunidad en la construcción del templo prestando la ayuda con la mano de obra. El trabajo pastoral continuó con los padres Omar Hernández, José Rafael Lugo y Abelardo Bazó.

Para el año 2011, el padre Rafael Troconis viendo la proyección y el crecimiento a nivel pastoral de la comunidad, construyó la losa de concreto y buscó los recursos para la estructura de la misma edificación, animando también a la comunidad a hacer actividades para recoger fondos y seguir adelante con dicho proyecto.

Así mismo, el padre Ronald Ugueto en el 2014 consiguió los medios para la estructura de hierro y la adquisición del techo de la misma capilla. Desde ese momento, ya se utilizó la estructura para las celebraciones eucarísticas y los diferentes encuentros con los jóvenes, las familias y la catequesis. Posteriormente varios sacerdotes sirvieron a la comunidad: los padres George González, Rodolfo Rivas, Joel Matheus y Emmanuel Salas.

Desde su llegada a la diócesis, Monseñor Raúl Biord, en una visita pastoral a la comunidad vio la potencialidad de evangelización y el amor de estas comunidades a su trabajo. En el 2015 nombra al Diácono Permanente Rubén Perdomo como responsable pastoral de la comunidad y el enlace para trabajar en la finalización del templo. Se inicia una labor loable para buscar recursos y poder dar continuidad casi al 80% de la obra que hacía falta terminar.

Es una gran alegría comunicar que después de un ferviente trabajo se ha logrado concluir la construcción de la capilla de Aguacatal. El domingo 24 de octubre de 2021, fue la bendición de la nueva capilla con la celebración de la eucaristía presidida por Monseñor Raúl Biord Castillo, contando con la presencia de Monseñor Ricardo Barreto y los sacerdotes que lideraron diversas fases de la construcción de la obra. Se dio la bendición del templo lo que dará un mayor impulso a las labores pastorales y a los procesos de evangelización en esta comunidad.

Era una necesidad sentida, pues la sede parroquial más cercana está a una hora de distancia en carro, pues las carreteras son de tierra y de montaña, con muchas subidas y bajadas empinadas. La mayoría de la gente del lugar no posee vehículo propio, y no hay transporte público, por lo cual sin la capilla no podía ir a misa ni a las celebraciones, o debían caminar dos horas. La comunidad de Aguacatal se encuentra a una hora y media del arco de la Colonia Tovar.

La nueva capilla fue proyectada como un rectángulo de 17 metros de largo por 9 metros de ancho, para un área de 153 metros cuadrados. Con columnas cada 5 metros en las paredes laterales y cerchas para el techo cada seis metros.

Esta nueva capilla servirá no sólo a esta comunidad, sino a varias comunidades cercanas del Valle de Puerto Cruz como son: El Incienso, El Tigre, El Limón, Los Rastrojos, Los Isleños, Piedra de Cachimbo, El Naranjal y Loma del Medio. Se calcula unos 1.500 habitantes en sus alrededores, con un alto índice de personas católicas, que acuden con constancia a recibir sus sacramentos y los servicios pastorales.

Gracias a las donaciones de muchos bienhechores y de la alcaldía se impulsó este trabajo. Es de resaltar, entre todos aquellos que se comprometieron a apoyar y visitaron a esta hermosa comunidad, al Ing. José Gregorio González y su familia, quienes con mucho afecto ayudaron con todos sus equipos para la parte de la metalurgia y reforzar la estructura. La familia del Sr. José  Castillo nos apoyó con la pintura y la elaboración del viacrucis. El Señor Fernando García donó un bello Crucifijo que preside la capilla. El Señor Ricardo Sucre nos ayudó con una importante colaboración. La Sra. Margherita de Sanctis donó las vinajeras y el Cristo del altar.

Nunca dejaremos de nombrar jamás, aunque sin nombre propio, a todos los miembros de la COMUNIDAD, a las familias, que se reunían y las mujeres preparaban los alimentos mientras los hombres trabajaban en la construcción. Esta capilla es por y para ustedes que Dios les premie con muchas bendiciones. Un agradecimiento a Monseñor Raúl que nos visitó en reiteradas oportunidades, que gestionó con cariño recursos y materiales finalizar esta hermosa obra.

No podemos dejar de lado que toda esta sinergia y unión de equipos para un mismo fin fue por la gracia infinita de Dios que nos complementó. El Señor nos dio la fuerza y el impulso de seguir adelante en los momentos de dudas y de crisis. Ahora nuestra Iglesia nos regala una magna obra.

Solo me resta decirles mil gracias a todos por su amor y por la muestra de unión para llevar adelante esta obra. Gracias Monseñor Raúl, por su disposición y entrega y gracias a todos los Sacerdotes que apoyaron para que ahora la misión tenga una casa digna para adorar a Dios y seguir creciendo como Iglesia.-

Diácono Rubén Perdomo

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