Iglesia Venezolana

Presentan libro “Nuestra señora de Coromoto de Naiguatá, más de 250 años de devoción”

Presentado con extraordinaria alegría el volumen

Presentado con extraordinaria alegría el volumen

 

Marielena Mestas Pérez:

El pasado jueves 1 de diciembre en el Club Puerto Azul fue presentado este libro lleno de devoción, tradición y patrimonio de la localidad de Naiguatá, estado La Guaira. Su magnífico obispo,  monseñor Raúl Biord Castillo, afirma en la presentación lo que a continuación transcribimos y que se inicia con su primera visita a la parroquia.

Los feligreses me revelaron su secreto: un relicario muy antiguo con la imagen que ellos conocen como la Virgen de Coromoto de Naiguatá. Lo conservan como un tesoro en la iglesia parroquial de Pueblo Arriba, dedicada a San Francisco de Asís, recordando a los frailes franciscanos fundadores del pueblo de Doctrina. Una gran devoción que se ha transmitido de padres a hijos por varias generaciones. Un gran cariño y una fe indescriptible. No era ni es para ellos “Nuestra Señora de Coromoto” sin más, es “la Virgen de Coromoto de Naiguatá”.

Asombrado por tanta devoción, pregunté por las fechas de la reliquia y del relicario. Me respondieron unánimes que era de “tiempos inmemoriales”, “hace muchísimo pero muchísimo tiempo…” Los recuerdos se pierden en la memoria como el horizonte de nuestro Mar Caribe hasta fundirse con el azul del cielo.

Los lugareños afirmaban que había una mención a la Reliquia de la Virgen de Coromoto en Naiguatá en la visita del Obispo Mariano Martí en 1772. Busqué minuciosamente en la edición de la Academia Nacional de la Historia, pero no encontré ningún dato en los diversos volúmenes. Me di a la tarea de buscar bibliografía, y el primer testimonio lo encontré en la segunda edición del libro del Hermano Nectario sobre Nuestra Señora de Coromoto donde dice que hay noticias que hace 61 años se celebra una rumbosa fiesta a la Virgen de Coromoto, cuya imagen se venera en un precioso relicario dorado . La fecha me llevaba hacia finales del siglo XIX.

El padre Alberto Castillo, al llegar como párroco de Naiguatá, motivó la necesidad de una seria investigación histórica. Nos dirigimos a mi hermano, el doctor Horacio José Biord Castillo, Director del Departamento de Antropología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), quien con su equipo de investigadores coordinados por la Prof. Jennifer Contreras, después de varias visitas a Naiguatá, organizaron dos talleres de etnohistoria para recoger los testimonios de las tradiciones orales. Iniciaron una investigación histórica como base científica necesaria para confirmar las tradiciones populares.

Un hito importante fue encontrar en el Archivo Arquidiocesano de Caracas el inventario levantado el día siete de Septiembre de 1877 por el Presbítero Ramón Ágreda, al asumir como Cura interino de la Parroquia de San Francisco de Asís de Naiguatá, nombrado por el Arzobispo de Caracas y Venezuela, Monseñor Dr. José Antonio Ponte. En dicho inventario se describe “una custodia de plata dorada con su relicario donde está la Virgen de Coromoto, cuyo relicario tiene en su circunferencia 30 brillantes”. En realidad, son cristales que adornan la reliquia. Se confirmaba el testimonio oral del Hermano Nectario María: Ya al final del siglo XIX estaba el actual relicario en la Iglesia de Naiguatá. Había que seguir la pesquisa.

El equipo de investigación procedió a su tarea, ahora con la Profesora Marielena Mestas Pérez a la cabeza, quien con el permiso del Cardenal Baltazar Porras, tuvo acceso a los originales de la Visita Pastoral del Obispo Mariano Martí. ¡Eureka! Encontraron la perla preciosa, que es el perno de esta investigación y su valor más original: el obispo Martí sí incluyó en su relación la reliquia de Nuestra Señora de Coromoto.

Ya en 1772 se conservaba en la iglesia parroquial de Naiguatá, en medio de un sagrario pequeño, con su cerradura y llave de plata, una custodia de plata sobredorada, y dentro colocada la imagen de Nuestra Señora de Coromoto. Estaba al lado de la epístola, es decir, al lado derecho de cara al altar mayor. El inventario enumera además veinticuatro milagros de plata de varios tamaños y pesos, y unas andas pequeñitas nuevas y doradas para sacar en procesión a la reliquia de Nuestra Señora de Coromoto.

Es un dato muy importante, pues si ya en 1772 estaba la imagen de la Virgen de Coromoto en un bello relicario y muchos fieles le obsequiaban los “milagros” o exvotos en señal de reconocimiento por una gracia concedida, se puede razonablemente presumir que la devoción a la reliquia ya tenía al menos unos 30 o 50 años, con lo que pudiéramos postular unos 280 o 300 años, es decir, a inicios del siglo XVIII.

Habrá que seguir la investigación para determinar la fecha del origen de la devoción, para nosotros ya es muy significativo el resultado de esta investigación histórica, pues nos brinda un dato histórico irrefutable de hace 250 años sobre la reliquia de La Virgen de Coromoto de Naiguatá. La fe popular, transmitida como la Palabra de Dios primero como tradición oral que luego se encarnó en tradición escrita, nos asegura la presencia de esta devoción que ya se ha convertido en patrimonio espiritual de Naiguatá.

Hoy al celebrar los 250 años de la célebre visita del obispo Mariano Martí a las parroquias que hoy conforman la diócesis de La Guaira, nos sentimos muy contentos de la investigación iniciada por el Doctor Horacio Biord Castillo y llevada a cabo por la Profesora Marielena Mestas. La religiosidad popular es un tesoro de devociones y creencias que configuran la identidad cultural. En el alma del pueblo de Naiguatá están San Francisco, el patrono del pueblo de Doctrina en 1710, y la Virgen de Coromoto.

Si la devoción local se extiende a otras partes de la diócesis, se podría pensar en declarar a la Virgen de Coromoto de Naiguatá como copatrona de la Diócesis de La Guaira, dada la antigüedad de la devoción. Queda pendiente la tarea de renovar la devoción y extenderla a otras parroquias. Seguramente será un reto asumido por la Sociedad de La Virgen de Coromoto de Naiguatá, que por lo demás muestra un gran sentido de apostolado.

No me queda sino agradecer al Cardenal Baltazar Porras por el excelente prólogo que nos ha regalado; al padre Alberto Castillo, promotor de esta investigación y de las tradiciones de la religiosidad popular; a mi hermano, Horacio Biord, por haber alentado y asesorado la investigación desde el Departamento de Antropología del IVIC; a la Prof. Marielena Mestas Pérez, autora de esta investigación que nos ha aportado muchos datos para la historia de esta devoción; a los miembros de la Sociedad de la Virgen de Coromoto, en especial a Dany Merentes y su esposa Yerusca Pérez, y a todos los fieles devotos de Naiguatá.

Termina el obispo.

Ahora debo señalar que ese día primero de diciembre todo se tradujo en júbilo: Un acto magníficamente organizado por el párroco, Alberto Castillo, devoto de la Virgen de Coromoto de Naiguatá y quien impulsó desde el principio con alegría y perseverancia la publicación de la obra que, estupendamente, editó Carlos Capriles, experto en estos asuntos. El plan de Castillo se cumplió con creces: poner en alto esta devoción mariana que entre los naiguatareños ya alcanza más de 250años de devoción como queda demostrado gracias a los estudios realizados en el prestigioso Archivo Arquidiocesano de Caracas.

Por otra parte, la comunidad toda se integró: el grupo de cantos formó una preciosa y alegre parranda que con cantos litúrgicos y ritmos festivos recibió a Su Eminencia cardenal Porras Cardozo, al obispo de la diócesis, a monseñor Ricardo Barreto, Obispo Auxiliar de Caracas y a un importante número de presbíteros de la diócesis y de la arquidiócesis de Caracas.

A todo esto se sumó una entusiasta feligresía, los miembros de la sociedad de la Virgen encabezados por sus dos pilares: Yerusca Pérez y Dany Merente, atentos colaboradores desde que se inició la investigación que, finalmente, concluyó en la bella publicación presentada.

Para todos, y especialmente para el doctor Horacio Biord Castillo, a quien no puedo dejar de nombrar, el reconocimiento y compromiso de quien esto escribe.

Mi gratitud les acompaña siempre.

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