Testimonios

Séptimo aniversario del martirio de los cristianos coptos decapitados por el Estado Islámico en Libia

La diócesis copto-ortodoxa de Samalut (Egipto) propone actos y un tiempo espirtual en su memoria

Murieron susurrando el nombre de Jesús. El video de su decapitación fue publicado en varias webs yihadistas. En él se percibía claramente que muchos de los mártires justo antes de ser asesinados susurraron las palabras ‘Señor Jesucristo’, aseguró Anba Antonios Aziz Mina, obispo copto católico (ahora emérito) de Guizeh

 

Los actos litúrgicos y eclesiales en conmemoración de los mártires coptos de Libia tendrán lugar del 1 al 15 de febrero y volverán a tener este año como epicentro el Santuario construido en su honor en el pueblo de al Awar, de donde procedían la mayoría de ellos

 

El flujo de peregrinos al santuario, aunque menor debido a los períodos de cierre forzoso y las medidas para combatir la pandemia, nunca se ha interrumpido

 

Los restos mortales de coptos muertos en Libia fueron encontrados a finales de septiembre de 2017 en una fosa común en la costa libia cerca de la ciudad de Sirte

 

– Quince días de “despertar espiritual” para vivir en agradecido recuerdo a los que murieron hace siete años susurrando el nombre de Jesús mientras eran asesinados por un grupo de yihadistas. Esta es la propuesta dirigida a los cristianos egipcios por la diócesis copto-ortodoxa de Samalut, en la provincia de Minya, con motivo del séptimo aniversario del martirio de los veinte cristianos coptos egipcios asesinados en una playa de Libia en febrero de 2015 junto con su compañero de trabajo ghanés a manos de un grupo de terroristas del autodenominado Estado Islámico (Daesh).

Los actos litúrgicos y eclesiales en conmemoración de los mártires coptos de Libia tendrán lugar del 1 al 15 de febrero y volverán a tener este año como epicentro el Santuario construido en su honor en el pueblo de al Awar, de donde procedían la mayoría de ellos.

Foto mártires

 

Anba Pavnotios, obispo copto-ortodoxo de Samalut, al anunciar los eventos conmemorativos que consistirán en celebraciones litúrgicas, conferencias, visitas al santuario-museo y encuentros de oración. El obispo también invitó a todos a conservar los beneficios y bendiciones espirituales que los mártires de Libia podrán para hacer florecer a quienes los conmemoran con sincera gratitud.

El año pasado, debido a las medidas de distanciamiento social impuestas para contrarrestar la pandemia de COVID-19, solo un número limitado de personas pudo participar en la única liturgia celebrada en el santuario por Anba Pavnotios para conmemorar a los mártires de Libia. El flujo de peregrinos al santuario, aunque menor debido a los períodos de cierre forzoso y las medidas para combatir la pandemia, nunca se ha interrumpido.

Los 20 coptos egipcios y su compañero de trabajo de Ghana fueron secuestrados en Libia a principios de enero de 2015. El video de su decapitación fue publicado en varias webs yihadistas el 15 de febrero siguiente. Apenas una semana después de la noticia de la masacre, el Patriarca copto ortodoxo Tawadros II decidió inscribir sus 21 nombres en el Synaxarium, el libro de los mártires de la Iglesia copta, estableciendo que su memoria se celebrase precisamente el 15 de febrero.

Los restos mortales de coptos muertos en Libia fueron encontrados a finales de septiembre de 2017 en una fosa común en la costa libia cerca de la ciudad de Sirte. Sus cuerpos fueron encontrados con las manos atadas a la espalda, vestidos con el mismo mono naranja que lucían en el macabro video filmado por los verdugos en el momento de su decapitación.

En el video de su ejecución, se percibía claramente que muchos de los mártires justo antes de ser asesinados susurraron las palabras ‘Señor Jesucristo’. Entonces, en una conversación con Fides, Anba Antonios Aziz Mina, obispo copto católico (ahora emérito) de Guizeh, aseguraba que “el nombre de Jesús fue la última palabra que salió a sus labios. Como en la pasión de los primeros mártires, se encomendaron a Aquel que los acogería poco después. Y así celebraron su victoria, la victoria que ningún verdugo les puede quitar. Ese nombre susurrado en el último momento fue como el sello de su martirio”.-

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