Lecturas recomendadas

Poder de Dios

Mons Fernando Castro Aguayo:

A veces uno pierde de vista la profundidad del poder de Dios.

Por pura bondad crea el mundo y al hombre: los hace varón y mujer. Crea la familia y la familia humana. Pone en manos del hombre una inmensa capacidad de bien: lo hace libre para que piense y con todo su ser abrace el bien. Ese bien está inscrito en el corazón. El trabajo es una bendición. Nunca las malas costumbres o los desenfoques personales y colectivos podrán borra esa ley natural que el creador ha impreso en el hombre: amor al bien y rechazo al mal. La historia muestra hombres normales buenos y malos: es lo que muestran sus obras. Y en muchos hay mediocridad.

Lo que el Señor no puede es quitarnos la libertad que nos dio. En ella tenemos nuestra imagen de Dios y según la usemos estaremos o no unidos a él. Es el binomio amor-desamor.

En cantidad de visitas a lugares populares me he encontrado grandes cantidades de basura. Esos desechos se descomponen: mal olor, podredumbre, alimañas de todo tipo, plásticos, vidrios, líquidos babosos y mal olientes, moscas, en fin, cada uno puede dejar volar la imaginación. Apartarnos de Dios produce en el hombre una gran descomposición: dejamos de estar en armonía con Dios, con los demás y con la naturaleza. Pecar no es otra cosa que eso. Es generar un proceso de descomposición de incalculables consecuencias.

La historia de cada hombre demuestra que necesitamos sanarnos, necesitamos ayuda, porque no logramos el “bien que queremos” sino que muchas veces se manifiesta la debilidad. Y el buen Dios no se cansa de llamarnos para sanarnos y ayudarnos.

Jesucristo con su Pasión y Muerte, y Resurrección viene a “salvar” al hombre y restaurar su condición de Hijo de Dios, y hermano del mismo Cristo. Viene a darnos Vida, no por nuestros méritos, sino por su incondicional amor por cada hombre. La Semana Santa nos recuerda esto: lo necesitamos para salir de la mediocridad y en su vida encontrar la fuerza para vivir dignamente. El poder de Dios se manifiesta a través de Jesucristo.

Fernando Castro Aguayo

fcastroa@gmail.com

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