¿Que se calle el Papa ante la situación actual en el mundo?
Con motivo del urgente y profético llamado del Papa León XIV a la paz, no han faltado voces que lo critican por "meterse en asuntos de política". Y surge aquí la cuestión: ¿Que se calle el Papa?

Es necesario asumir que la Doctrina Social no es un añadido al mensaje evangélico que difunde y custodia la Iglesia como misión fundamental, sino expresión natural y obligada de tal mensaje. En efecto, la Palabra y testimonio de nuestro Señor siempre fueron coherentes: Anunció el Reino y pasó haciendo el bien (Cf. Hch 10,38). El Papa Benedicto XVI señaló lúcidamente: “(…) es importante que el cristianismo no sea una suma de ideas, una filosofía, una teología, sino un modo de vivir; el cristianismo es caridad, es amor. Sólo así nos convertimos en cristianos: si la fe se transforma en caridad.” (Meditación, Aula del Sínodo, 5 octubre 2009).
En el contexto de las críticas al Papa León XIV, este nos instruyó precisamente en torno a la vocación social del anuncio Evangélico; y lo hizo en el discurso que ofreció a las autoridades, sociedad civil y diplomáticos de Guinea Ecuatorial:
«(…) la doctrina social de la Iglesia representa una ayuda para cualquiera que desee afrontar las ´cosas nuevas´ que desestabilizan el planeta y la convivencia humana, buscando ante todo el Reino de Dios y su justicia. Esto es una parte fundamental de la misión de la Iglesia: contribuir a la formación de las conciencias mediante el anuncio del Evangelio y la propuesta de criterios morales y principios éticos auténticos, respetando la libertad de cada persona y la autonomía de los pueblos y sus gobiernos. El objetivo de la doctrina social es educar para afrontar los problemas, que siempre son diferentes, ya que cada generación es nueva, con nuevos retos, nuevos sueños y nuevos interrogantes«. (Discurso en el Encuentro con las autoridades, con la sociedad civil y con el cuerpo diplomático, Palacio presidencial, Malabo, Guinea Ecuatorial, 21 abril 2026).
La oración cristiana, compromete
La oración cristiana es íntima, pero no intimista. No aísla, compromete en la caridad. No tapa los sentidos, los lleva a la profecía. No inmoviliza a la persona, la activa en la transformación social.
El Papa León XIV, en su visita a Angola, se refirió a este compromiso social que acompaña la oración de los cristianos; y lo hizo en su mensaje al finalizar el rezo del santo rosario, enfocando este compromiso en el amor de una madre por sus hijos:
«Entonces, rezar el Rosario nos compromete a amar a cada persona con corazón maternal, de manera concreta y generosa, y a dedicarnos al bien de los demás, especialmente de los más pobres. Una madre ama a sus hijos, aunque sean diferentes entre sí, a todos del mismo modo y con todo el corazón. También nosotros, ante la Madre del corazón, queremos prometer hacer lo mismo, esforzándonos sin medida para que a nadie le falte el amor y, con él, lo necesario para vivir dignamente y ser felices: para que quien pasa hambre tenga qué comer, para que todos los enfermos reciban los cuidados necesarios, para que a los niños se les garantice una educación adecuada, para que los ancianos vivan serenamente los años de su madurez. Una madre piensa en todas estas cosas; María piensa en todas estas cosas y nos invita también a nosotros a compartir su solicitud.» (Discurso al finalizar la oración del santo rosario, explanada frente al Santuario de Mama Muxima, Muxima, Angola, 19 abril 2026).
La doctrina social es práctica
La Iglesia, consciente de la inviolable e infinita dignidad humana no puede abandonar al hombre en su travesía social, sino conducirlo hacia el plan de amor para el que fue creado. Sólo ahí puede realizar su vocación de manera integral.
«(La Iglesia) hace oír su voz ante determinadas situaciones humanas, individuales y comunitarias, nacionales e internacionales, para las cuales formula una verdadera doctrina, un corpus, que le permite analizar las realidades sociales, pronunciarse sobre ellas y dar orientaciones para la justa solución de los problemas derivados de las mismas» (San Juan Pablo II, Centesimus annus, n. 5).
El valor del Evangelio se verifica en lo social
Todos sabemos que la evangelización no puede ser creída si no va acompañada del testimonio en el campo social; es decir, en el lugar donde se realiza la vida y se ‘juega’ la existencia. En este sentido, es fundamental el mantener la unidad natural de la predicación con el testimonio coherente de vida. San Juan Pablo II, padre de la Nueva Evangelización, nos lo recuerda:
«La necesidad de una nueva evangelización hace comprender a la Iglesia ‘que su mensaje social se hará creíble por el testimonio de las obras, antes que por su coherencia y lógica interna» (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 525; San Juan Pablo II, Centesimus annus, n. 57).
Y aquí volvemos a la pregunta inicial: ¿Que se calle el Papa? ¡No, de ninguna manera! Su palabra debe seguir manifestando el poder transformador de la Palabra que no se queda en conocimiento intelectual sino en práctica de vida que renueva a cada persona e ilumina su acción social.-
Luis Carlos Frías – publicado el 29/04/26-Aleteia.org



