Opinión

Irán, Irán, Irán

Frecuentemente se habla del “eje del mal”, con Rusia, Corea del Norte y China como protagonistas, pero por favor no olvidemos a Irán

Marcos Villasmil:

Si algún hecho de violencia extrema pasa en Medio Oriente, es muy probable que Irán tenga la mano en la masa causante del desaguisado. Si hay un nuevo atentado en una ciudad europea, la fuerza que se enorgullezca del mismo casi seguramente tendrá vínculos con Irán. Si hay alguna tiranía latinoamericana que tenga a sus ciudadanos absolutamente desprovistos de derechos humanos más elementales -seguramente ya usted adivinó que hay tres, Cuba, Venezuela y Nicaragua- la influencia siniestra de Irán está seguramente presente.

Frecuentemente se habla del “eje del mal”, con Rusia, Corea del Norte y China como protagonistas, pero por favor no olvidemos a Irán.

En 2022 Irán abrió un nuevo y peligroso capítulo en sus relaciones con Rusia al acordar el suministro de miles de drones y misiles de combate para ayudar a Moscú en su guerra contra Ucrania. Los acuerdos entre Moscú y Teherán se profundizan, incluida la promesa de Rusia de suministrar a su aliado aviones de combate avanzados y tecnología de defensa antiaérea.

Ya Teherán no es un aliado menor de Moscú, es un socio estratégico.

 

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El pasado sábado13 de abril Irán lanzó una andanada de misiles hacia Israel durante cinco horas, su primera acción ofensiva desde que un ataque israelí mató a tres oficiales superiores iraníes en un complejo diplomático de Damasco (Siria) el 1 de abril. El ataque iraní envió 170 drones, 120 misiles balísticos y 30 misiles de crucero volando hacia Israel, según el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, contralmirante Daniel Hagari, quien asimismo afirmó que el 99% de los proyectiles fueron interceptados antes de aterrizar. Sólo hubo una baja israelí: una muchacha de una comunidad beduína falleció a consecuencia de herida por metralla.

Esta acción ocurrió varios días después de que el Líder Supremo Ali Khamenei insistiera que el “malvado régimen sionista” sería castigado por su acción en Damasco. Y a pesar del fracaso de su ataque -o precisamente por ello- hay que esperar nuevas acciones agresivas iraníes.

Porque el régimen iraní, como los escorpiones, lleva el mal en su naturaleza.

No es casualidad que varios días antes de la agresión a Israel, el jueves 11, la justicia argentina finalmente declaró culpable a Irán del ataque en 1994 a un centro cultural judío en Buenos Aires en el que fallecieron 85 personas y centenares resultaron heridas.

Tampoco es secreto para nadie que Irán e Israel tienen décadas de enfrentamiento sin cuartel. Sin embargo, el fracasado ataque del sábado llama la atención por dos causas: por ser un ataque directo, y por su inefectividad.

Como bien señala Bret Stephens en el New York Times, es posible que el alto mando militar iraní no se sorprendiera ante la destrucción de sus drones por las fuerzas israelíes; muy probablemente los drones eran simplemente una distracción. Lo que sí debe haber constituido una auténtica sorpresa fue el fracaso rotundo de los 30 misiles de crucero y de los 120 misiles balísticos.

La lección para la tiranía iraní es clara: tecnológicamente no se puede comparar con el Estado de israel, especialmente si los Estados Unidos proveen ayuda. De hecho, si Israel decidiera atacar directamente a Irán -instalaciones petroleras, sitios nucleares, o infraestructura militar- Israel no fallaría.

Con dicha posible acción, Israel no sólo demostraría que mantiene su capacidad defensiva, sino algo significativamente importante: capacidad de disuasión.

 

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La capacidad de disuasión cumple un rol fundamental en toda estrategia militar -la Guerra Fría fue una clara muestra de ello-: tú no me vas a atacar porque mi respuesta será demasiado costosa para ti.

Autores como Thomas Schelling han destacado que el uso del poder para infligir daño como arma de negociación es el fundamento de la teoría de la disuasión, y más efectiva será mientras más se la mantenga en reserva.

Pero poder disuadir implica un cierto grado de racionalidad de parte de todos los actores involucrados. ¿Puede afirmarse a ciencia cierta que el liderazgo iraní responderá con la misma frialdad estratégica de los liderazgos soviético y norteamericano cuando la crisis de los cohetes en Cuba en 1962?

El gabinete de guerra de Israel se reunió este pasado lunes por segundo día consecutivo para discutir la respuesta al ataque iraní. «Israel conserva todas sus opciones», dijo el portavoz del Gobierno, David Mencer, en una rueda de prensa. «Nos reservamos el derecho a hacer todo lo que podamos, y haremos todo lo que esté en nuestra mano para defender a este país».

Un hecho es cierto: Irán está enfrentando graves problemas económicos -inflación, bajas inversiones en áreas clave, como el petróleo- pero sobre todo sociales: una parte importante de la ciudadanía sigue en rebelión, a tal punto que la represión es creciente, en especial hacia las mujeres, año y medio después de la tortura y asesinato de  Mahsa Amini, joven de 22 años, convertida en  símbolo del desprecio a la mujer por las tiranías islámicas.

Las protestas no se han reducido, la represión ha ido en aumento y la comunidad internacional mira hacia otro lado, cuando sigue siendo clave su presión.

Otros factores entran en juego: la torpe, dañina e irresponsable presencia de Benjamin Netanyahu como primer ministro israelí, y un hecho que ya todos los israelíes han asimilado y comprendido: otra guerra está a la vuelta de la esquina, probablemente más pronto de lo que se cree, y que podría ser tan costosa o más que la guerra contra Hamás: el enfrentamiento contra Hezbolá. Todo el Medio Oriente ya está resignado a esta otra guerra, al parecer inevitable. Hezbolá es hoy la principal arma estratégica iraní.

Tal conflicto requeriría que todas las fuerzas armadas israelitas se involucraran en ese esfuerzo, y que la ayuda norteamericana fuera muy importante.

Otro detalle: la historia militar israelita ha sido, desde la fundación del Estado de Israel, una historia de defensa contra los ataques constantes de parte de sus vecinos. Ello obliga a Israel a privilegiar la prudencia, y poseer un frío pragmatismo a la hora de decidir cuándo actuar, manteniendo un factor vital: la capacidad de sorpresa.

Hoy la mejor respuesta de Israel y de todos sus aliados de occidente, principalmente los Estados Unidos, es mandarle un mensaje claro a Irán -y a sus aliados del eje del mal-: nos mantenemos unidos, alertas y preparados. Y si se produce un ataque, nos encontrará listos para una respuesta contundente.

En palabras del escritor Salman Rushdie, víctima y sobreviviente de un atentado terrorista islamista: «Resistir y ser libres: eso es lo que hay que hacer frente a la rama fanática del islam»

No por nada la alianza militar más importante de la historia, la OTAN, está cumpliendo 75 años. Más que nunca la OTAN, las fuerzas de las democracias siempre listas para enfrentar las fuerzas de la oscuridad terrorista, requiere del apoyo de todos sus ciudadanos y de todos sus liderazgos, especialmente en los hoy muy convulsos Estados Unidos.-

 El Venezolano

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