In memoriam: Alexis Montilla
Un hombre del pueblo, sin títulos universitarios, pero con una gran sensibilidad por trasmitir la cultura recibida de nuestros mayores sea parte de la identidad perdida, pues nos jactamos de infravalorar lo que hemos sido y somos

Cardenal Baltazar Porras Cardozo:
En la madrugada del 17 de abril 2026 expiró Romer Alexis Montilla Delgado. Recibí la noticia al poco rato de su fallecimiento y mi primera intención fue elevar una plegaria de acción de gracias por la fecunda vida de un hombre sencillo y humilde que se levantó con esfuerzo y con la mirada puesta en ayudar al prójimo. Tuve la dicha de conocerlo al poco tiempo de mi llegada a Mérida cuando inauguró su primer parque temático “Los Aleros” (1984) en el camino entre Tabay y Mucurubá. Parecía una quimera imposible de pensar que tuviera el éxito que logró en poco tiempo. Pretender imitar al parque de Disney en Orlando era una pretensión fallida.
No fue así, su amor al terruño, a lo merideño con lo que se sentía consustanciado y orgulloso lo llevó a soñar con escenas pueblerinas, con escenas jocosas e imprevistas convirtiéndose en un éxito que promovió el turismo regional andino. Unió a su portentosa creatividad la preocupación por ayudar al prójimo. El personal que contrató para actuar o para la logística que acompaña la recreación de la vida cotidiana fue escogido entre la gente del lugar y en tiempos de vacaciones a estudiantes y jóvenes.

Pero lo más relevante es que un hombre del pueblo, sin títulos universitarios, pero con una gran sensibilidad por transmitir la cultura recibida de nuestros mayores sea parte de la identidad perdida, pues nos jactamos de infravalorar lo que hemos sido y somos. Las costumbres y tradiciones de los que nos han precedido no son un folklore y la añoranza de un pasado que no volverá. Mientras no seamos capaces de saber que tenemos una identidad propia que solo se hace presente cuando se tiene “memoria”, no como simple recuerdo sino como la fuerza motora de lo que heredamos y asumimos sin rubor como lo que nos permite seguir siendo y llamándonos venezolanos. Los parques temáticos de Alexis Montilla son una cátedra viva y amena de los valores auténticos de nuestro gentilicio.

“La Venezuela de antier” (1991) fue el segundo parque temático en la salida de Mérida hacia Jají. Todas las regiones de Venezuela con sus tradiciones y viejas costumbres se convirtieron en una auténtica obra maestra. El testimonio de quienes transitan por los vericuetos de cada sector o región del país descubren lo que no conocían o no querían ver. Son las raíces verdaderas de las virtudes y valores de nuestro pueblo trabajador, honesto, creador, fiel a lo recibido para convertirlo en motor de progreso material y espiritual. Cuando se trataba de llevar a niños de las escuelas populares, a grupos de sacerdotes o religiosas, la generosidad de D. Alexis era total. En ocasión de la visita a Mérida de los sacerdotes de la OCSHA, -Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana, con representantes españoles presentes como misioneros en los países suramericanos el disfrute fue de una riqueza que nos hermanó más pues muchas de nuestras formas de ser tienen su origen en la Península y se insertaron con matices propios en cada una de nuestras regiones. El Cardenal Carlos Amigo, quien vino como Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal Española nos dejó el agradecimiento de sentir que lo que había vivido en Sevilla como Arzobispo lo descubrió en los parajes andinos merideños en esta modesta pero genial “Venezuela de antier”.
“La montaña de los sueños”, el tercer parque temático en las cálidas y semiáridas tierras de Chiguará recogió la herencia cultural hecha imprenta, arte, música, gastronomía y teatro. Allí reposa la vieja imprenta de “El Vigilante”, pionero de la prensa merideña junto a mil colecciones de aparatos y artefactos que dieron vida y riqueza a nuestro suelo. El crepúsculo y la suave brisa de la noche le dan un toque mágico al recorrido de cada sector.
Romer Alexis Montilla Delgado no solo fue un empresario exitoso que supo superar mil escollos. Fue un maestro de la venezolanidad, un ejemplo de trabajo y entrega, un cristiano de a pie que vivió en profundidad la religiosidad popular como motor de la fe de la que se sintió parte de ella. Con defectos y virtudes, pero con la frente en alto pidiendo a la Virgen, a San Benito de Palermo y a las muchas consejas de los aires gélidos de los páramos las vivencias que los abuelos en noches de frío y niebla, desgranando oraciones formaron parte de su personalidad.
Un último sueño que compartimos con pasión fue su oferta de levantar en los predios del Santuario de la Virgen de Coromoto en Guanare un parque temático sobre las advocaciones marianas venezolanas. Con la experiencia adquirida montar este parque lo ilusionaba y ofrecía hacerlo bajo su peculio y lo que pudiera generar de ingresos, la mitad iría a las arcas del Santuario y la otra mitad para promocionar a los participantes del proyecto para que se convirtieran en emprendedores independientes. Junto con su hijo Lalo (Alexis) quedamos en encontrarnos con Mons. Araque, Obispo de Guanare y echar adelante tan hermoso sueño. Seguramente se lo habrá presentado a la Santísima Trinidad como diezmo de un humilde creyente. Dios quiera que podamos hacerlo realidad.
Desde Caracas ofrecemos un novenario de misas por su eterno descanso que no será tal porque desde la cercanía de Jesús y María no dejará de pedir al Altísimo que sea realidad el milagro que quería dejar al pueblo venezolano. Descanse en paz querido D. Alexis y a todos sus familiares y a los miles de amigos y admiradores, que su ejemplo nos mueva a seguir sus huellas, la de un venezolano de a pie, sembrado en la tierra con la mirada de la esperanza hacia el cielo.-
17-4-26




