El Papa

“Es para mi sobrina”: el gesto tierno del Papa León XIV al elegir una joya en Argelia

Uno de los momentos más entrañables que compartió el Pontífice con esta comunidad se ha hecho viral en las redes sociales

El pasado lunes, las Agustinas Misioneras acogieron a León XIV como a uno más de la familia en su casa de Bab El Oued, un barrio popular de la capital argelina.

Era la primera vez que un Pontífice visitaba Argelia, pero no era algo nuevo para León XIV, que ya había pisado este barrio en 2004 y 2009, cuando era prior general de la Orden de San Agustín.

Fue una visita privada, pero uno de los momentos más entrañables que compartió el Pontífice con esta comunidad se ha hecho viral en las redes sociales. Sor Lourdes Miguélez, que lleva en Argelia más de 53 años, condujo al Papa hasta el taller del Centro de Acogida y Amistad, donde las religiosas enseñan a mujeres musulmanas sin apenas recursos a coser y a elaborar piezas de artesanía y joyería. Allí, algunas de ellas mostraron al Papa, visiblemente emocionadas, los productos que fabrican con sus propias manos.

Ante un pequeño expositor de joyas hechas con materiales sencillos por artesanas locales, el Papa León XIV se detuvo para observar collares, pulseras y pendientes.

En un gesto espontáneo y familiar, eligió una pieza para regalar a su sobrina, hija de su hermano Louis Prevost, quien mantiene un perfil alejado del foco mediático. El detalle quedó recogido en un vídeo difundido posteriormente en redes sociales por la marca artesanal que elabora estas piezas.

La joya escogida fue un collar con el árbol de la vida, elaborado en cobre y coral. En las imágenes se ve al Papa consultando con una de las responsables del grupo que había preparado el expositor. “¿Cómo se llama?”, pregunta el Papa. “El árbol de la vida —responde la religiosa en español—, pero sin los pendientes”. “No, no es para mí. Lo daré a mi sobrina”, replica él con una sonrisa.

En otra fotografía difundida posteriormente, una joven con chador muestra el regalo ya envuelto, con la emoción en su rostro, al saber que una de sus creaciones ha llegado a manos del Papa.

Las Agustinas Misioneras saben bien lo que significa compartir las alegrías y las penas del pueblo argelino. Sor Lourdes Miguélez vivió en primera persona la espiral de violencia de la guerra civil de Argelia, que dejó entre 100.000 y 200.000 muertos. En 1993, cuando el Grupo Islámico Armado (GIA) anunció que asesinaría a todos los extranjeros del país, ella y sus hermanas decidieron permanecer junto a la población.

Esa decisión tuvo un precio trágico. El 23 de octubre de 1994, cuando se dirigían a Misa, sor Caridad Álvarez y sor Esther Paniagua fueron asesinadas. Permanecieron en Argelia hasta el final, fieles a su vocación de presencia silenciosa y fraterna.

Por este motivo, el Papa quiso también rendir homenaje a su memoria durante la visita. Ambas religiosas forman parte de los 19 mártires de Argelia, beatificados el 8 de mayo de 2018 en Orán, en el santuario de Nuestra Señora de Santa Cruz. Una memoria de martirio y fraternidad que sigue dando fruto en gestos cotidianos de acogida, trabajo y amistad, como los vividos esta semana en la casa agustiniana de Bab El Oued.-

Victoria Cardiel

Victoria Cardiel/Aciprensa

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba