
Pedro Corzo:
Mientras los dirigentes de las sociedades democráticas trabajan para el beneficio de sus pueblos o procuran neutralizar las amenazas de sus enemigos sistémicos, existen gobiernos como el de Cuba, que oprimen a sus gobernados, mientras, disfrutan espiar y desestabilizar a sus vecinos.
El totalitarismo castrista se forjo en la represión a los ciudadanos y en la subversión a sus vecinos. Labor de desestabilización que cumplió simultáneamente con una penetración constantes en organismos internacionales como Naciones Unidas, donde cuenta, hasta el presente, con un numero de cómplices que le han otorgado inmunidad para todas sus tropelías, tema para otro comentario.
Antes del triunfo de la insurrección, 1959, los hermanos Castro instrumentaron un rudimentario servicio de espionaje que perfeccionaron con el tiempo, llegando a ser muy eficiente, según conocedores de esas prácticas.
El castrismo, incapaz de producir riquezas, pero muy competentes en la gestación de espías, delatores y esbirros, se dedicó a espiar las actividades de las fuerzas de Fulgencio Batista, mientras, desarrollaba una función similar entre sus propios partidarios y aliados, como fueron las otras organizaciones que combatían al régimen.
Posterior al triunfo de la insurrección crearon los Comités de Defensa de la Revolucion,1960. Un aparato de vigilancia y represión sumamente útil para la persecución de los opositores, muchos de los cuales terminaron fusilados o en prisión.
Fatalmente, lo he comentado en mas de una oportunidad, la habilidad destructora de los Castro ha sido siempre subestimada por sus enemigos, lo que confirma una tesis de mi recordado amigo Rodolfo Santos Lara quien afirmaba, “siempre hay gentes dispuestas a confiar en un mentiroso”, juicio que en cierta medida, se aprecia cuando recordamos lo que en enero de 1959 dijera el doctor Jose Miro Cardona, a la sazón primer ministro del gobierno revolucionario, al doctor Jose Ignacio Rasco, a una pregunta de este sobre Fidel, le dijo, que no se preocupara por lo que Fidel pudiera hacer ya que él lo manejaría con la punta de los dedos. Craso error, en menos de un mes dejo el alto puesto, partiendo despues para el exilio.
Esta reflexión es consecuencia de una reciente publicación que expone la preocupación de Buro Federal de Investigaciones, FBI, sobre la capacidad del régimen castrista de formar un peligroso servicio de espionaje con el objetivo de infiltrar al gobierno de Estados Unidos.
Pertinente que la agencia federal haga ese llamado, porque el castrismo, como el cocodrilo, es particularmente agresivo y ataca, porque su naturaleza le impulsa a hacerlo. El sistema castrista este forjado en la propuesta guevarista de “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”.
Para el castrismo espiar y eliminar al enemigo, marchan juntos. Durante años, espiaron a los pilotos de Hermanos al Rescate hasta que asesinaron a cuatro de sus integrantes como lo demostró la tristemente famosa red avispa, sin pasar por alto el espionaje de altos funcionarios del gobierno federal como fueron la espía Ana Belen Montes y el también agente Víctor Manuel Rocha, sujetos que causaron grandes daños a la Seguridad Nacional de este país.
Sin embargo, hay un sector que al parecer demanda una mayor atención según señala el intelectual cubano exiliado Jorge Luis Lanza, quien afirma que los intercambios académicos entre Estados Unidos y Cuba son una zona de peligro para la seguridad estadounidenses.
Afirma, Lanza, que “esos intercambios académicos han sido usados por la maquinaria de inteligencia y propaganda cubana para espiar y reclutar potenciales agentes de influencia y ejercer esquemas de propaganda contra los EE. UU. y en beneficio del régimen”.
El totalitarismo castrista tiene más de una ONG. dedicada a la tarea de reclutamiento y captación como el ministerio de Cultura, la UNEAC, la Casa de las Americas, destacándose entre todas el Instituto de Amistad con los Pueblos, ICAP, una entidad que durante años ha estado dedicada en la detección de resentidos dispuestos a traicionar a su país, así que podría ser provechosa una investigación detallada de los intercambios académicos y de cómo el totalitarismo cubano usa las invitaciones de la Academia y organizaciones estadounidenses, para infiltrar a sus agentes o influenciar ideológicamente en los participantes.
El castrismo es peligroso. No lo subestimen.-




