Iglesia Venezolana

Conversaciones PPC

Sirva esta crónica como antesala de la carta del Papa para asimilarla mejor, pues algunas pistas ha dado León XIV en sus intervenciones en diversos escenarios. Lo primero es la actitud con la que debemos acercarnos a esta nueva realidad

Cardenal Baltazar Porras Cardozo:

 

PPC es un nombre emblemático en el mundo editorial de signo católico en el mundo hispano. Respondió a la inquietud de un grupo de clérigos y laicos en los años previos al Concilio Vaticano II. Está cumpliendo 70 años de vida y entre sus iniciativas más recientes están las “Conversaciones” que llegan a su décima edición. Cada año en el inicio de la primavera se reflexiona sobre temas de actualidad que inciden en el compromiso cristiano. Se suma a esta editorial el Instituto Superior de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca en su sede madrileña.

 

El tema de este año estuvo dedicado a “evangelizar en tiempos de la Inteligencia Artificial IA”. Como la fecha se fija con anterioridad coincide este año con el anuncio del documento papal sobre el tema que solo se dará a la luz pública el 25 de mayo. Pero es la oportunidad para cotejar lo que especialistas en el tema nos ofrecen que puede servir, estoy seguro, para comprender mejor la palabra de León XIV quien ha querido asumir “la revolución digital” en el 135 aniversario de la “revolución obrera” del Papa León XIII. Estamos, pues, ante las exigencias de un cambio de época que debe ser asumido con valentía y en consonancia con el desarrollo tecnológico que afecta a la cultura de todos los pueblos.

 

Sirva esta crónica como antesala de la carta del Papa para asimilarla mejor, pues algunas pistas ha dado León XIV en sus intervenciones en diversos escenarios. Lo primero es la actitud con la que debemos acercarnos a. esta nueva realidad. Sin un rechazo ante algo desconocido y hasta misterioso para muchos. Pero tampoco nos podemos arrodillar ante las oportunidades positivas que ofrece la IA aceptándolas como la verdad. La IA se asemeja a lo humano pero no es lo humano. La evangelización no sustituye las grandes preguntas, pero sí cambia el contexto en el que esas preguntas se formulan. Es, pues, una exigencia para quienes tienen la responsabilidad de formar ante algo que ha llegado para quedarse y cambia querámoslo o no algunos elementos de la cultura hodierna. O sea, ni el miedo ni la fascinación nos arropen y el discernimiento, virtud humana y cristiana nos lleve a una comprensión serena, con rigor técnico y criterio ético, para que aprovechemos las oportunidades que el acelerado desarrollo tecnológico ofrece a la humanidad.

 

La IA no nació ayer desde hace más de setenta años ha sido producto de las intuiciones de pioneros que se cuestionaban si las máquinas podían pensar y sustituir al trabajo del ser pensante. Intereses de diversa índole, política, empresarial, ideológica ha conducido a invertir capital humano y financiero con fines concretos que hay que tener en cuenta. No es algo neutral. La IA no es solamente una técnica, es una historia de paradigmas, según como se alimente la “máquina” eso será lo que ofrezca. No hay que evadir los retos o límites reales. No somos sustituibles por la IA, pero algunas de nuestras tareas u ocupaciones sí lo son.

 

Desde una óptica creyente nos preguntamos si la sabiduría del corazón en el cambio de época es compatible con la IA. La sabiduría del corazón exige cinco condiciones: la contemplación, la rectitud moral, la unidad interior, la apertura trascendente y la prudencia histórica. Hay que descubrir la forma de superar el conocimiento que unifica razón, afectividad, prudencia, memoria, contemplación y apertura a Dios. Allí se encuentra la inteligencia integral del ser que no la proporciona ninguna herramienta que no piensa ni siente sino que trasmite lo que se le ha confiado.

 

Qué papel nos invita Dios a tener en cuenta en estos momentos sabiendo que el ser humano es el único que puede hacerse preguntas religiosas. Redescubramos la mística más que la ascética y pongamos a los pobres en el centro de la búsqueda de Dios. Respetemos los tiempos de Dios: la vida es un proceso que requiere tiempo y espacios, acompañamiento fraterno para alzar la mirada al Altísimo y al prójimo.

 

Leamos con fruición la carta papal y preguntémonos, personal y comunitariamente cómo asumir este nuevo desafío que nos presenta el mundo de hoy.

28-26 (4141) 22-5-26

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