Lecturas recomendadas

Nuestra Casa común nos necesita       

Luisa Pernalete:

El 22 de abril se celebra el Día de la tierra, la “casa común”, como nos acostumbró el papa Francisco a llamar a este planeta, el único que tenemos. También hace pocos días, el 13 de abril, se cumple un año de la muerte del papa Francisco, autor de esa hermosa y sabía encíclica LAUDATO SI – sobre el cuidado de la casa común. Publicada en el 2015. Dos buenas oportunidades para comentarla y recoger unas cuantas, de sus ideas, súper actuales.

“LAUDATO si, mi Signore” “Alabado seas, mi Señor” cantaba san Francisco de Asís… Así comienza la encíclica, y recuerda seguidamente que la casa común es “como una hermana, con la cual compartimos nuestra existencia”.     Y luego se va paseando por el daño que se está haciendo a esa casa común, el uso irresponsable de y abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella.     Toda la carta es hermosa, sabía y comprensible, no se requiere ser un experto para entenderla. Eso ya es un elemento valioso, pues el deterioro de este planeta nos afecta a todos y está teniendo consecuencias graves.

Francisco reconoce que hubo otros papas que también se refirieron a este tema del deterioro ambiental, tales como Pablo VI en 1971, y San Juan Pablo II.    Esta carta es un llamado urgente a buscar un desarrollo sostenible, integral y también a conversaciones entre muchos, entre todos, porque todos estamos siendo afectados.

Si bien cada uno de los 6 capítulo subrayan algún aspecto, hay unos cuantos temas que son como ejes, mencionemos algunos: la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y las formas de poder que se derivan de la tecnología, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la necesidad de buscar otros modos de entender la economía y el progreso, la cultura del consumismo, el descarte, la propuesta de un nuevo estilo de vida, la invitación a la participación de todos para salvar esta casa común.

Dedica el primer capítulo a los que está pasando en esta casa: la contaminación, el cambio climático, el estar convirtiendo el planeta en un mundo de basura, mucha no degradable, las consecuencias de esa contaminación; se detiene en el tema del agua, su contaminación, el desperdicio, la desigualdad en la calidad del agua que puede llegar a la humanidad; recuerda que este “deposito de porquería” es un problema global: social, económico, político, ambiental; la perdida de la biodiversidad y sus consecuencias;  la inequidad planetaria – los pobres sufren más – # 48. La debilidad de las reacciones. Dice que no disponemos la cultura necesaria para entender esta crisis.

Pasemos a otro capítulo, el 3, “Raíz humana de la crisis ecológica”, y se refiere a la tecnología: creatividad y poder #101, poder para unos, como el poder nuclear, y sufrimiento para otros, se nos ha hecho creer que el poder es siempre progreso, y no es así; la especialización propia de la tecnología nos impide ver el problema en su conjunto, nos hace ver la realidad fragmentada, naturaleza por un lado y nosotros por el otro, y nosotros, la humanidad y la naturaleza somos de un mismo conjunto. #110. La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales de losproblemas.

El capítulo IV nos habla de la Ecología integral #137. Todo está conectado, entonces eso nos pone a pensar en los actuales modelos de desarrollo, producción y consumo. Hay que buscar soluciones integrales, no hay dos crisis separadas: la social y la ambiental. En este capítulo también habla de la ecología en la cotidianidad, supone pues buscar soluciones integrales de la calidad de vida. Menciona que hay creatividad en grupos, organizaciones, personas para revertir consecuencias de los límites del ambiente. La arquitectura juega papel para bien o para mal. Hay que favorecer espacios que promuevan el encuentro, las relaciones…  Insiste en la noción del bien común, que presupone el respeto de la persona humana. Se pregunta ¿Qué mundo queremos dejar a quienes nos sucedan? ¿escombros, desiertos suciedad…? Urge solidaridad intergeneracional.

En el capítulo V menciona algunas líneas de orientación y acción: diálogo en la política internacional, – menciona fracaso de algunas cumbres – urge una perspectiva global y no fragmentada, consenso sobre agricultura sostenible y diversificada, energías limpias, renovables; diálogo hacia nuevas políticas. Nacionales y locales. Evitar malas prácticas y alentar nuevas prácticas, creatividad pues, Se requiere tiempo para ver efectos y presión de la población; política y economía en diálogo y siempre con el ser humano de primero, al servicio de la vida. Desarrollo sostenible… Cambiar el modelo de desarrollo. Quien tiene más poder tiene más responsabilidad.

El capítulo VI habla de la Educación y espiritualidad ecológica. No bastan los conocimientos, hay que crear hábitos. La humanidad necesita cambiar, entonces hay que educar para ello #202. Insiste, un cambio de estilo de vida podría ejercer una sana presión sobre los que tienen poder político, económico y social. Educación para la alianza entre la humanidad y el ambiente.  Luchar contra esos mitos de la modernidad basados en el individualismo, progreso indefinido, competencia. No basta la información en la educación. Propone unas líneas de espiritualidad ecológica que nacen del Evangelio… Reconocer nuestros errores, pecados vicios o negligencias, arrepentirnos, cambiar desde dentro #218… A problemas sociales se responde con redes comunitarias, no una simple suma de individualidades. La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la vida #222.  “Estamos hablando de una actitud del corazón, que vive con serena atención. Amor cívico y político. Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros que tenemos responsabilidad por los demás y por el mundo. Que vale la pena ser buenos y honestos” “El amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor” Por eso la Iglesia propuso al mundo el ideal de la civilización del amor. “El amor social es la clave de un auténtico desarrollo”.

 

Toda la carta es hermosa, sabia, merece ser leída por creyentes y no creyentes.-

25/04/26

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